Loris Malaguzzi...

"Trabajar con los niños quiere decir tener que hacer las cuentas con pocas certezas y con muchas incertidumbres. Lo que nos salva es el buscar y no perder el lenguaje de la maravilla que perdura, en cambio, en los ojos y en la mente de los niños. Es necesario tener el coraje de producir obstinadamente proyectos y elecciones. Esto es competencia de la escuela y de la educación”.

miércoles, 6 de junio de 2007

Nuestros hijos y nosotros, Meredith Small, Meredith Ed. VergaraVitae


¿Deberíamos dejar que los niños duerman solos desde que nacen? ¿Todos los niños de diferentes culturas padecen las mismas enfermedades? ¿Cómo reaccionan las madres al llanto del bebé en distintas partes del mundo? Las respuestas de Meredith F. Small sorprenden al lector y proponen una manera de educar a los hijos que busca lo mejor para ellos. Una obra que ofrece estrategias y consejos innovadores para el sano crecimiento del niño, desde la alimentación y la interacción social hasta el apoyo afectivo.

Bésame mucho, Carlos González, Ed.


Un libro escrito a favor de los hijos, que defiende una educación basada en el amor, el respeto y la libertad. "Tu hijo es una buena persona" es un capítulo de este hermoso libro. "Bésame mucho nos muestra cómo respetar a nuestros hijos como personas que son, a entender sus quejas y a atender su llanto. Porque el viejo temor de malcriar a un hijo por exceso de cuidado es un cuento y, como ya sabemos, los cuentos no existen, pero sí los finales felices".

El concepto del continuum, Jean Liedloff, Ed. ObstareSegún Jean Liedloff.


Según Jean Liedloff, el concepto del Continuum se refiere a la idea de que, para alcanzar un óptimo desarrollo físico, mental y emocional, los seres humanos —especialmente los bebés— necesitamos vivir las experiencias adaptativas que han sido básicas para nuestra especie a lo largo del proceso de nuestra evolución.
Para un bebé, estas experiencias necesarias son:- Contacto físico permanente con la madre (u otro familiar o cuidador) desde el nacimiento.- Dormir en la cama de los padres en permanente contacto físico hasta que el bebé decida lo contrario por sí mismo, lo que ocurre alrededor de los dos años.- Lactancia materna a demanda.- Permanecer constantemente en brazos o pegado al cuerpo de otra persona hasta que el bebé comience a arrastrarse o gatear por sí mismo, lo que sucede en torno a los 6-8 meses.- Disponer de cuidadores/as que atiendan las necesidades del bebé (movimientos, llantos, etc.) sin emitir juicios ni invalidarlas. Es importante tener en cuenta que el bebé no debe ser el centro de atención permanentemente, aunque sí debe sentir que sus necesidades serán satisfechas.- Hacer sentir al bebé y potenciarle sus expectativas basadas en que es un ser innatamente social y cooperativo, al tiempo que fomentar su fuerte instinto de autoconservación. Igualmente, es básico que el bebé sienta que es bienvenido y tenido en cuenta.En contraste, un bebé sujeto a las prácticas occidentales de parto y crianza a menudo experimenta...- separación traumática de su madre desde el momento del parto debido a las intervenciones médicas y a la colocación de los bebés en maternidades, aislados físicamente excepto por el sonido de otros recién nacidos también llorando, con una mayoría de niños varones aun más traumatizados debido a practicas médicas innecesarias relacionadas con cirugía de circuncisión.- en casa, duerme solo y aislado, a menudo después de "dejarle llorar para dormir".- alimentación programada, con sus impulsos naturales de deseos de cuidado a menudo ignorados o "pacificados".- ser excluido y separado de las actividades normales de adultos, relegado durante interminables horas a un cuarto de niños, jardín de infancia o guardería donde es inadecuadamente estimulado por juguetes y otros objetos inanimados.- los cuidadores a menudo ignoran, desatienden, minimizan e incluso castigan al bebé que llora o que señala sus necesidades; o de otra forma respondiendo con excesiva preocupación y ansiedad, haciendo de él el centro de atención.- conformándose a las expectativas de sus cuidadores que le hacen sentir incapaz de preservarse a si mismo, de que es un ser innatamente antisocial, y que no puede aprender un comportamiento correcto sin estrictos controles, amenazas y una variedad de manipuladoras "técnicas parentales" que socavan su exquisito y evolucionado proceso de aprendizaje.La evolución no ha preparado al recién nacido para este tipo de experiencias. No es capaz de entender por qué sus gritos desesperados para la satisfacción de sus expectativas innatas no son tenidas en cuenta, y desarrolla un sentimiento de contrariedad y culpa sobre si mismo y sus deseos. Si, por el contrario, sus expectativas de Continuum son realizadas -de forma precisa al principio, con mayor flexibilidad según va madurando- le proporcionará un estado natural de confianza en sí mismo, bienestar y gozo. Los bebés cuyas necesidades de Continuum han sido satisfechas desde el principio a través de la experiencia "en brazos" desarrollan una gran autoestima y son mucho más independientes que aquéllos a los que se les ha dejado llorar solos por miedo a que se vuelvan unos “mimosos” o demasiado dependientes.He aquí algunos extractos del libro que define el concepto de Continuum:...No es ningún secreto que los "expertos" no han descubierto como vivir satisfactoriamente, pero cuanto más fracasan, más profundizan en llevar los problemas por la sola influencia de la razón y desestimar lo que la razón no puede comprender o controlar.Ahora nos dirigimos exclusivamente por el intelecto; nuestro sentido innato de lo que es bueno nos ha sido socavado hasta el punto de que apenas somos conscientes de su funcionamiento y no podemos distinguir un impulso original de uno desviado....(la determinación de lo que es bueno para nosotros) ha sido gestionado durante millones de años por las infinitamente más refinadas y sabias áreas de nuestra mente denominadas instinto...(El) inconsciente puede hacer cualquier número de observaciones, cálculos, síntesis, y resoluciones simultánea y correctamente....Lo que aquí estamos entendiendo por "correcto" es lo que es apropiado para el antiguo Continuum de nuestras especies por la sencilla razón de que se adapta a las tendencias y expectativas con las que hemos evolucionado. Las expectativas, en este sentido, están fundadas tan profundamente en el hombre como lo está su diseño último. Sus pulmones no es que sólo contengan aire, sino que se crearon para recibir aire, al igual que sus ojos para recibir luz...(etc.)...Podríamos definir el Continuum humano como la secuencia de experiencias que corresponden a las expectativas y tendencias de las especies humanas en un ambiente coherente con eso y en el que otras expectativas y tendencias se formaron. Incluye comportamientos apropiados en, y tratamientos con, otras personas como parte de ese ambiente.El Continuum de un individuo es global, en el sentido de que forma parte del Continuum de su familia, que a su vez es parte del Continuum de su clan, y el la especie, y el Continuum de las especies humanas forma parte del Continuum de la vida sobre la tierra....La resistencia al cambio, que no está reñido con la tendencia a evolucionar, es una fuerza indispensable que mantiene cualquier sistema estable.Solo podemos hacer suposiciones sobre lo que interrumpió nuestra resistencia innata al cambio hace unos pocos miles de años. Lo importante es comprender el significado de la evolución contra el cambio no-evolucionado. ...(este último) reemplaza lo que es complejo y adaptado por lo que es simple y menos adaptado.No hay diferencia esencial entre el comportamiento puramente instintivo, con sus expectativas y tendencias, y nuestra igualmente instintiva expectativa de una crianza adecuada, sobre la que podemos desarrollar nuestras tendencias y realizar nuestras expectativas, en primer lugar, de tratamiento concreto durante la infancia, y gradualmente de una clase de tratamiento más flexible según las circunstancias, y un rango de requisitos para los que nuestra adaptación se siente preparada, impaciente, y capaz de conseguir.




(*) Jean Liedloff es una antropóloga que partió en busca de diamantes a la selva amazónica, allí descubrió otra clase de tesoro: los Yequana. En su prolongada convivencia con estas tribus le sorprendió la vitalidad física, mental y emocional de los niños Yequana y decidió escribir un libro sobre sus descubrimientos. Su libro se ha traducido a 16 idiomas.

EL LLANTO INFANTIL Y EL CEREBRO

Gracias a avances excepcionales en la investigación neurobiológica, los científicos son capaces de entender muchas más cosas acerca de cómo funciona el cerebro humano y cómo se desarrolla.
Por ejemplo, saben que ciertos cambios biológicos ocurren en el cerebro de los humanos y primates cuando se sienten en peligro o asustados.
El centro de la regulación de conducta del miedo y de otras emociones se encuentra en la amígdala, un grupo de núcleos enterrados profundamente en los lóbulos temporales y el hipocampo, que regula la memoria consciente. “Es el crecimiento del hipocampo, el cortex prefrontal y las áreas relacionadas lo que representa un mayor desarrollo de la conciencia, permitiendo al Homo Sapiens analizar sus sentimientos comparándolos con anteriores experiencias y conceptos”.
(1)Los subsistemas emocionales del cerebro procesan información variada, incluida cómo relacionar el estado real del mundo con las expectativas creadas. Este circuito emocional está conectado fuertemente con la región cerebral que regula la toma de decisiones. De acuerdo con el neurocientífico Joseph LeDoux, “Muchas de las cosas que nos definen emocionalmente las aprendemos a través de la experiencia. Por lo tanto, una de las claves del sistema emocional es cómo aprende y almacena la información”.
(2)LECCIONES INICIALES DE SOCIALIZACIÓN.
DESDE SU APARICIÓN EN EL MUNDO, EL PROCESO DE SOCIALIZACIÓN HUMANA COMIENZA CONDIÁLOGOS FÍSICOS ENTRE MADRE E HIJO.
La regulación temprana de las emociones en el cerebro se da, en un principio, durante los diálogos que se establecen entre madre e hijo a través de lintercambio de miradas.
La regulación y organización de las percepciones emocionales se desarrolla através de la interacción continuada del niño con la madre o cuidador.
(3)Las investigaciones han demostrado que una madre que se muestra sensible y complaciente hacia la comunicación visual temprana con su bebé, está estimulando un aprendizaje social positivo.
En contraste, una madre que no se muestra sensible al contacto visual temprano, no provee de este aprendizaje social positivo, entorpeciendo el proceso de maduración de la afectuosidad humana, que es crítico para un crecimiento emocional sano.
Similares oportunidades de aprendizaje social, se dan cuando un bebé trata de comunicarse a través del llanto.
El llanto se puede dar porque el bebé está hambriento, le duele algo, está incómodo o asustado. A menudo al despertarse un bebé comenzará a hacer señales a su cuidador con un gimoteo suave que puede acelerarse hasta convertirse en un llanto frenético si no recibe respuesta.
A veces llorar se ha interpretado equivocadamente como una expresión idealizada de cólera o manipulación.
Sin embargo, el llanto de un niño debería de ser interpretado como una respuesta de miedo, un miedo invocado por la inconfortable sensación de estar sucio, el rumor doloroso del hambre o la vulnerabilidad de estar solo en la oscuridad.
El miedo a los depredadores y a la muerte es una emoción profundamente asentada dentro de nuestra constitución evolutiva biológica.
En el origen de los tiempos, las familias y tribus se amontonaban estrechamente juntos en la oscuridad para apaciguar ese miedo.
La idea de “seguridad por número” se mantuvo vigente porque un grupo de humanos es mejor protegiéndose de los depredadores que un solo individuo.
Hoy en día, sabemos que un niño está a salvo sólo en su cuna, pero la biología del cerebro infantil está inicialmente codificada con esos miedos innatos, que ya apuntan en su más temprana edad.
Cuando el niño se encuentra en un estado de indefensión, miedo y pánico, la amígdala envía mensajes al cerebro para preparar al cuerpo para “escapar o pelear”. Un bebé no puede escapar ni pelear. Si el pánico no es dominado por la intervención de un adulto, el flujo químico y hormonal puede inundar violentamente el cerebro, apuntando específicamente a la amígdala y el hipocampo durante un periodo de tiempo poco saludable.
Los niños que lloran y no son atendidos, lo hacen desesperadamente durante una hora o más, hasta que la amígdala se cierra.
El niño a su vez aprende tras repetidos episodios que no tiene expectativas de respuesta y consuelo a su llanto y puede deducir que sus necesidades no son merecedoras de atención – una conclusión que finalmente puede afectar al correcto desarrollo de la autoestimadel niño. Si bien el cerebro podría determinar que no existe peligro alguno, sino se intenta calmar el estado de confusión emocional del niño, podrían perderse oportunidades vitales de desarrollo y refuerzo de la confianza, seguridad y capacidad de empatía del niño.
Traumas cerebrales tempranos y desarrollo emocional.
¿Qué ocurre dentro del cerebro infantil durante un llanto prolongado? Dentro del desarrollo del cerebro infantil, las interacciones biológicas y químicas se dan a una tasa fenomenal. Las recientes investigaciones sobre el cerebro, revelan con evidencia creciente que un estrés temprano puede jugar un papel primordial en la posterior vida emocional y en el desarrollo social.
La involucración de las neuronas orbitales, temporales y de la amígdala en el procesamiento de la información sensorial (particularmente la visual) contrascendencia emocional, sugiere que esas áreas deben formar parte de un sistema neuronal especializado en procesar los estímulos sociales.
El psicohistoriador Lloy deMause explica que “Los traumas provocados por el desamparo, pueden dañar severamente el hipocampo, matando neuronas (causando lesiones). Este daño es causado por la liberación de una cascada de cortisol, adrenalina y otras hormonas de estrés segregadas durante el episodio traumático, que no solo dañan a las células cerebrales sino también la memoria y ponen en marcha una desregulación duradera de la bioquímica cerebral”.
(5)Se cree que la abundancia de repetidas oleadas de estas sustancias químicas y hormonas en el cerebro es la causa de la reducción de la producción normal de serotonina y de la insensibilización de la amígdala, afectando a la capacidad de respuesta a una situación de miedo.
Por ejemplo, los animales que han sido traumatizados de jóvenes crecen más agresivos con menor producción de vasopresina, que regula la agresión y menores niveles de serotonina, que es conocida comúnmente como un neurotransmisor calmante.
Un bajo nivel de serotonina es el indicador más importante de violencia en animales y humanos, y se ha relacionado con tasas altas de homicidios, suicidios, piromanías, desórdenes antisociales, auto mutilaciones y otros desórdenes agresivos.
(6)Adicionalmente, “Se ha demostrado que la falta de cuidados maternales tempranos,es la causa de que la región que ocupa el córtex orbitofrontal ( la regióncerebral situada detrás de los ojos que permite al individuo reflexionar sobresus propias emociones y empatizar con los sentimientos de otros individuos) sea diminuta , desembocando en una pobre autoestima y en una tan baja capacidad para empatizar, que el bebé crece literalmente incapaz de sentirse culpable por lastimar a los demás”.
(7)Desde que los más recientes escáneres de humanos vivos de muestran que la amígdala es el centro neurálgico de regulación de conducta del miedo, se cree que esa regulación de conducta también juega un papel primordial en desórdenes ansiosos como fobias, desórdenes de estrés post-traumático, bipolares y desórdenes de pánico.
(8)De acuerdo con la Sociedad Americana de Desórdenes por Ansiedad (ADAA), uno decada ocho niños de edades entre 9 y 17 años, sufre al menos un desorden ansioso cada año. A pesar de su predominio, estos desórdenes a menudo permanecen ocultoso tienen un fallo de diagnóstico hasta que surgen complicaciones posteriores (como una depresión o abuso de sustancias) en la adolescencia o la edad adulta.
Dado que gran parte del desarrollo cerebral tiene lugar durante los primeros años de vida, es plausible considerar que repetidos traumas causados por las alteraciones químicas producto de periodos prolongados de llanto, situaciones de ansiedad por separación no resueltas y otras situaciones de respuesta al miedo, pueden predisponer al individuo a unas disfunciones emocionales y de comportamiento social en su edad adulta.
Referencias:1. Lloyd deMause Childhood and History, The Neurobiology of 2. Parallel Memories: Putting Emotions Back Into The Brain, Joseph LeDoux,Neuroscientist 3-6. Lloyd deMause Childhood and History, The Neurobiology of 7. War as Righteous Rape and Purification, by Lloyd deMause 8. Lessons from Fear Conditioning by Mary Lynn Hendrix, OSI, NIMH

Children Need Touching and Attention, Harvard Researchers

“Los niños necesitan contacto físico y atención” dicen los investigadores. (artículo publicado en The Harvard University Gazette) Por AlvinPowell .
La actitud norteamericana del “dejar llorar a los niños” puedeocasionar más miedos y problemas en los adultos, según dos investigadores de laHarvard Medical School.En vez de dejar llorar a los niños, los padres americanos deberían tener a sushijos cerca, consolarlos cuando lloran y llevárselos a su cama con ellos, dondese sentiran seguros, dicen Michael L. Commons y Patrice M. Miller, los dos investigadores del Departamento de Psiquiatría de la Harvard Medical School.
Esta pareja de investigadores examinaron prácticas de crianza aquí y en otrasculturas y creen que la práctica de poner a los niños en camas separadas yincluso en habitaciones separadas y de no reponder prontamente a sus llantospuede conducir a incidentes de estrés post-traumático y desórdenes relacionadoscon el pánico cuando estos niños sean adultos.Un estrés temprano resultado de la separación provoca cambios en el cerebro delos niños que los hace más susceptibles al estrés cuando sean adultos.
“Lospadres tendrían que reconocer que dejar a sus niños llorar innecesariamente les hace un daño permanente”, dice Commons.
“Esto cambio el sistema nervioso de manera que los hace mucho más sensibles a un futuro trauma.”
El trabajo de estos investigadores de Harvard es único porque utiliza un enfoque inter y multidisciplinario:
examina las funciones cerebrales, el aprendizaje emocional de los niños y las diferencias culturales, segun CharlesR.Figley, director del Traumatology Institute de la Florida State University y editor de The Journal of Traumatology.
“Es muy poco frequente y muy importante encontrar este tipo de investigaciones multidisciplinarias”, dice Figley.
“Tiene en cuenta las diferencias entre culturas en la respuesta emocional ante el estrés y su habilidad para soportar el estrés, incluyendo el estrés traumático.”
Figley dice que el trabajo de estos investigadores ha abierto el camino a más estudios y podría tener implicaciones muy amplias, desde los esfuerzos de los padres para estimular intelectualmente a sus hijos hasta prácticas como la circuncisión.
Commons ha sido conferenciante y investigador asociado en el Departamento de psiquiatría de la Medical School desde 1987 y es miembro del programa del Departamento en Psiquiatría y la Ley.
Miller ha sido investigadora asociada en el mismo Programa desde 1994 y esprofesora ayudante de psicología en el Salem State College desde 1993. Obtuvo un master y un doctorado en Desarrollo Humano en la Graduate School of Education.
Los dos investigadores dicen que la manera de criar a los niños en America está influenciada por el miedo a que los niños crezcan demasiado dependientes. Pero dicen que los padres van por el mal camino: el contacto físico y la seguridad haran a los niños más seguros y más capaces para formar relaciones adultas cuando finalmente vayan solos por el mundo.
“Le hemos dado tanta importancia a la independencia que esto está teniendo efectos secundarios muy negativos”, dice Miller.
Los dos fueron el centro de atención en febrero cuando presentaron sus ideas en la reunión anual de la American Association for the Advacement of Science en Filadelfia.
Commons and Miller (...) compararon las prácticas de crianza norteamericanascon las de otras culturas, en particular, con las de los Gusii de Kenya. Las madres Gusii duermen con sus niños y responden rápidamente cuando estos lloran.
“Las madres Gusii, a las que se mostró cintas de video en las que podíanver como actuaban las madres norteamericanas, quedaban afectadas por lo que las norteamericanas tardaban en responder a los llantos de sus hijos.” dicen Commons y Miller en su trabajo sobre el tema.
La manera en que nos crían tiene efectos nuestra sociedad en general.
A los norteamericanos en general no les gusta que los toquen y se enorgullecen de la independencia llevada al extremo de la soledad, incluso cuando pasan una temporada difícil o estresante. Aunque la creencia convencional es que los niños tendrían que aprender a dormir solos, Miller cree que muchos padres “hacen trampas” y se quedan al niño en su habitación, al menos al principio. También cree que una vez los niños saben gatear, muchos encuentran el camino hasta la habitación de sus padres sin ayuda.
Los padres norteamericanos no tendrían que preocuparse sobre este comportamiento o tener miedo de tratar a los bebés como a bebés, dicen Commons y Miller.
Los padres deberían sentirse libres de dormir con sus hijos, de tenerlos cerca, posiblemente en un colchón en la misma habitación, y de darles consuelocuando lloran.
“Hay maneras de hacer crecer a los niños independientes sin tenerlos que hacer pasar por este trauma” dice Commons.
“Mi consejo es darles seguridad a los niños para que puedan crecer y asumir riesgos.”
Además del miedo de hacerlos dependientes, la pareja de investigadores mencionaron otros factores que han ayudado a formar nuestra manera de criar a nuestros hijos.
Entre ellos, miedo a que los niños interfieran en la vida sexual de la pareja si comparten la habitación de sus padres y preocupación por si un bebé pudiera ser aplastado por unos de los padres si comparten la cama.
De lamisma manera, el disponer de más dinero ha ayudado en la separación de las familias, porque se dispone de casas más grandes con habitaciones separadas para cada niño.
El resultado, dicen Commons y Miller, es una nación a la que no le gusta cuidar de sus propios hijos, una nación violenta marcada por relaciones débiles y distantes, poco físicas.
“Creo que en nuestra cultura nos resistimos a cuidar a nuestros hijos” dice Commons.
“Creo que el castigo y el abandono nunca ha sido una buena manera de formar personas afectuosas, empáticasy independientes.”
Fuente:
Traducción realizada por Andera (gracias por tu colaboración).

Fernando Vallejo



* Los alienantes fanatismos, que siempre nacen del vientre de la ignorancia, del desencanto y de las incertidumbres colectivas, constituyen renovadas expresiones del oscurantismo, capaces de parir algunas de las peores tragedias de nuestro tiempo.
Hugo Acevedo

lunes, 4 de junio de 2007

Evento