Loris Malaguzzi...

"Trabajar con los niños quiere decir tener que hacer las cuentas con pocas certezas y con muchas incertidumbres. Lo que nos salva es el buscar y no perder el lenguaje de la maravilla que perdura, en cambio, en los ojos y en la mente de los niños. Es necesario tener el coraje de producir obstinadamente proyectos y elecciones. Esto es competencia de la escuela y de la educación”.

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domingo, 7 de marzo de 2010

Entrevista a jay belsky

«Sólo se aceptan los resultados que gustan»

Las madres 'trabajadoras' adoraban a Jay Belsky hasta mediados de los años 80. Desde entonces, le tratan como al enemigo.

Jay Belsky es un investigador mundialmente reconocido en el campo del desarrollo infantil y los estudios de la familia. A finales de los años 70, publicó unos estudios que tranquilizaron a las madres trabajadoras. No había de qué preocuparse, concluían. Pero desde ese mismo momento, el Dr. Belsky empezó a recabar información que demostraba que él mismo estaba equivocado. En 1986, escribió un artículo donde lo explicaba y muchos de sus colegas le dieron la espalda. Belsky lleva tres décadas buscando más respuestas sobre los efectos del cuidado infantil. El ambicioso SECC, el mayor estudio sobre el cuidado infantil realizado en Estados Unidos, se realiza en parte para aclarar aquella controversia: ¿Son las guarderías un motivo de preocupación?

Biografía de Jay Belsky
Historia del estudio

Los últimos resultados del SECC confirman los anteriores —a más tiempo en guarderías, más problemas posteriores de comportamiento —, pero añaden un dato nuevo: el efecto es independiente de la calidad de la guardería.

Jay Belsky —director del Instituto para el Estudio de los Niños, las Familias y los Asuntos Sociales, del Birkbeck College, Universidad de Londres— se pregunta cuál será el efecto acumulativo de este comportamiento, mientras algunos colegas suyos se limitan a comentar que el efecto detectado es ligero y que no hay por qué preocuparse.

KINDSEIN: ¿Cuál es tu opinión? Si el efecto es ligero, ¿hay que preocuparse?

Jay Belsky: ¿Qué es más importante, un gran efecto que se aplica a pocos o un efecto intermedio, no ligero, que se aplica a muchos? Las personas de mente abierta pueden discrepar sobre esto. Yo creo que es demasiado simplista rechazar los efectos pequeños cuando estamos hablando de experiencias de tantos niños.

Imagina que eres un profesor de Primaria, con bastantes niños en tu clase que han pasado muchas horas, meses, años en guarderías, o con cuidado de poca calidad. Ahora, imagínate que tienes bastantes alumnos en clase que son más agresivos y desobedientes de lo esperado, y con menor habilidad verbal. ¿Qué pasa en esa clase? ¿Puede el profesor controlar el aula y ofrecer una enseñanza de alto nivel? Ahora añade un posible efecto acumulativo en todas las aulas, los cursos, las escuelas e incluso las comunidades. ¿Cuáles son las consecuencias?

KINDSEIN: No lo sé. ¿Lo sabes tú?

Jay Belsky: Nadie lo sabe con seguridad, y menos yo. Pero creo que es muy simplista, demasiado cómodo, decir que no importa porque estos efectos son pequeños a nivel individual. Si en Madrid uno no pone ningún cuidado, no contribuye mucho a la contaminación ambiental de la ciudad, un pequeño efecto. Pero cuando hay muchos coches, la calidad del aire claramente se deteriora.

¿Operan de forma diferente los sistemas —las clases, las escuelas, los vecindarios, incluso las sociedades? Yo simplemente diría: cuidado con los que dicen "nada de esto importa".

KINDSEIN: Te han llamado «agorero», «alarmista», y te han acusado de exagerar los resultados, de utilizar esta información para decir que estamos criando una generación de niños «listos pero malos». ¿Qué opinas de esas calificaciones?

Jay Belsky: Lo más probable es que estén siempre dispuestos a cuestionar mis motivos, como han hecho desde que empecé a llamar la atención sobre las evidencias, políticamente incorrectas, sobre el cuidado infantil, hace 20 años-- porque es una forma eficaz, especialmente entre los periodistas, de minar la credibilidad de alguien.

KINDSEIN: ¿Has exagerado alguna vez los resultados?

Jay Belsky: Nunca he exagerado ni nuestros descubrimientos ni los de otros; sigo abierto a todos. Y ya he demostrado que he cambiado de opinión, siguiendo los datos cuando han cambiado, como puede verse en mis artículos de entre 1978 y 1986, publicados en las revistas científicas.

Sigo siendo, primero y antes que nada, un empirista, comprometido con la divulgación completa y la discusión abierta y honesta de todos los descubrimientos. Muchos de los que me han acusado de ser un ideólogo, un misógino y cosas peores, han elaborado una historia a base de anunciar las buenas noticias sobre la calidad y menospreciando, si no ignorando, las malas noticias sobre la cantidad. Yo nunca lo he hecho, lo que no significa que los periodistas, para conseguir una noticia polémica, no me hayan presentado de esa manera, dando prácticamente por supuesto que sólo hablo de las malas noticias y las exagero.

KINDSEIN: En los resultados del 2001, algunos de sus colegas atribuían los resultados a la mala calidad de las guarderías ¿Qué suponen estos nuevos hallazgos?

Jay Belsky: Sí. Antes decían que la cantidad de los cuidados, ya fuese en guarderías o en cualquier otro sitio, no importaba siempre que fuese de buena calidad. Bien, pues este estudio ha mostrado repetidas veces que esas personas están, simple y llanamente, equivocadas.

¿Lo ha reconocido alguno de los que despreciaban estos resultados y los anteriores? No, y por eso sugiero que se reconsidere su perspectiva. No quiero presuponer que no tengan razón-- no es que tenga mucha importancia-- pero sí quiero resaltar que se han equivocado continuamente en este asunto. ¿No deberíamos poner en duda su credibilidad? ¿Su objetividad?

KINDSEIN: ¿Por qué cree que despierta usted tanta polémica?

Jay Belsky: Uno de los motivos es que no huyo de las malas noticias. Creo que mi trabajo, como científico, es contar la historia completa-- no sólo compartir las buenas noticias para que la gente se sienta bien. Recordemos que la primera persona que llamó la atención sobre el papel de la homosexualidad en la epidemia de SIDA fue acusado de homófobo-- aunque [en realidad] fue un visionario.

«Si el hombre del tiempo dice que va a llover mañana, ¿es porque se opone a que haga sol?»

La gente confunde el anunciar las malas noticias, cualesquiera que sean, con querer que las cosas sean de esa manera. Pero como me gusta decir, y así me gustaría que me citaran: «Si el hombre del tiempo dice que va a llover mañana, ¿es porque se opone a que haga sol?»

KINDSEIN: Quizás hay algo de protección en esas críticas hacia las madres trabajadoras.

Jay Belsky: Creo que tiene mucho que ver. La gente no quiere hacer sentir culpables a las madres trabajadoras, aunque no se lo piensan dos veces cuando lo hacen con las madres que se quedan en casa. Mi punto de vista es que no es nuestro trabajo, como científicos, cuidar los sentimientos de las personas, sino compartir información objetivamente y sin pasión.

¿Crees que decir que la obesidad es mala para la salud y que el tabaco causa cáncer no hace sentir mal a los obesos y a los fumadores, y no digamos a los fumadores obesos? ¿Significa eso que no deberíamos compartir la evidencia, dejar la atención sobre el asunto y dejar así que cada uno de nosotros decida si esto es o no es motivo de preocupación? ¿Por qué tanta gente quiere controlar lo que oyen los demás? Sólo aceptamos los resultados que nos gustan.

KINDSEIN: ¿Tiene algún consejo para los padres?

Jay Belsky: Para muchas familias, la decisión de si la madre debe buscar trabajo o seguir trabajando fuera de casa después de tener a un bebé es una de las más delicadas a las que se enfrentarán jamás. Y demasiadas madres, tristemente, no tienen otra opción. Así que los padres que dependen de horarios deberían buscar el cuidado infantil no materno que sea seguro y de la más alta calidad.

KINDSEIN: Gracias, doctor Belsky.

Fuente: http://kindsein.com/es/19/2/459/

viernes, 8 de enero de 2010

“SIN LEER NI ESCRIBIR HASTA LOS SEIS”

La presión sobre los niños más pequeños está en cuestión - Los docentes piden flexibilidad en una edad en la que importa más lo físico, ético y social
J. A. AUNIÓN 29/10/2009


"Creo que he perdido la primavera", grita Sara, de cinco años. Está en clase, en el colegio público Teresa de Calcuta de San Sebastián de los Reyes (Madrid). Mientras revuelve en una caja, tiene frente a sí tres fotografías de un mismo paisaje: una tomada en verano, otra en otoño y otra en invierno. Efectivamente, falta la primavera, así que Sara no estaba haciendo ninguna metáfora, pero su inocente comentario enmarca perfectamente el núcleo de este artículo. A saber: se han adelantado demasiado los objetivos y los contenidos escolares para niños muy pequeños, con lo que el segundo ciclo de la educación infantil se co nvierte en una especie de miniprimaria para unos niños que deberían estar aprendiendo, tal vez, cosas parecidas a las que les enseñan, pero desde luego de otra manera.
Hay una presión social para adelantar aprendizajes, dicen los especialistas
Lo importante es fomentar las ganas de aprender, asegura un experto
En Finlandia se centran en el desarrollo general hasta los cinco años
La enseñanza debe ser lúdica y tener en cuenta intereses y desarrollo del niño
Básicamente esto es lo que dice una de las conclusiones de un reciente estudio dirigido por el profesor de la Universidad de Cambridge Robin Alexander, el mayor repaso hecho a la enseñanza primaria británica en 40 años. Los expertos aseguran que cuatro y cinco años es muy temprano para empezar a recibir una educación formal, estructurada en materias, y reclaman una enseñanza que les ayude a construir sus destrezas sociales, su lenguaje y su confianza a través de juegos, o simplemente hablando con los niños. Todo ello, en lugar de primar el aprendizaje de la lectoescritura y los números, como se ven obligados a hacer muchos docentes, presionados por la necesidad de elevar el nivel educativo, dice el informe.
Es cierto que el sistema español y el británico son distintos: ellos empiezan la escolarización obligatoria a los cinco años, en lugar de a los seis, con una especie de preprimaria, y en España el segundo ciclo de la educación infantil (tres, cuatro y cinco años) aún tiene mucho de juego en su metodología. Pero a los expertos no les cuesta nada trasladar las ideas del estudio británico al caso español, ya que aseguran que también existe esa presión por engordar los contenidos en una educación infantil muy parecida a la primaria, con una cierta división asimismo por áreas o materias y algún que otro cambio de profesor al lo largo del día.
Están de acuerdo con esta idea la profesora de Sara, Pilar Vara, y su compañera Marisa Cervigón. Son las docentes del último curso de infantil del colegio Teresa de Calcuta y entre las dos suman 40 años de experiencia docente en esta etapa.
¿Quién no está de acuerdo? Para empezar, parece que quienes hacen las normativas, que introducen cada más contenidos (más lectoescritura, más inglés, más tecnología). Y para continuar, la sociedad en general, y los padres en particular. "Hay mucha fijación con el aprendizaje de la lectoescritura", dice Cervigón. "Quieren que les enseñemos a leer antes de tiempo. Van a querer que empiecen a andar a los seis meses", ironiza Vara, y añade después: "¿Cómo van a aprender a hablar si no hablan, se pasan el día rellenando fichas?".
Los expertos se quejan sistemáticamente de esa presión social para mejorar el nivel educativo adelantando contenidos, como ya señalaba el estudio de Cambridge. Pero ese afán puede llegar a convertirse en algo contraproducente. "Puede socavar la confianza de los niños y se corre el riesgo de dañar a largo plazo su aprendizaje", dice el informe. Y pone el ejemplo de Finlandia, que siempre está en los primeros puestos del Informe Pisa de la OCDE, que mide las destrezas lectoras matemáticas y científicas de los chicos de 15 años. En el país nórdico, se centran en la educación social, física y ética hasta los cinco años, y a los seis dedican un año a la transición al colegio reglado de toda la vida.
Pero eso requiere un fuerte respaldo social. Y en España, por el contrario, "hay una presión terrible y enorme para adelantar la escuela en el sentido de las materias, de leer y escribir, pero adelantar el aprendizaje formal, lejos de reforzar su voluntad de aprendizaje, lo que hace es que se aburran sobremanera", dice la presidenta de la asociación de maestros Rosa Sensat, Irene Balaguer. La portavoz de directores de escuelas infantiles de la Comunidad de Madrid, Carmen Ferrera, con más de tres décadas de experiencia, es todavía más tajante: "Mi opinión es que la lectoescritura no debe empezar antes de los seis años. Todos los aprendizajes que se fuercen van a estorbar en el futuro".
Incluso la idea, respaldada por muchas investigaciones, de que la escolarización temprana puede evitar el fracaso escolar se puede ir al garete si se les mete a los niños mucha presión, asegura el catedrático de la Universidad de Sevilla Jesús Palacios. Para niños de entornos más favorecidos socioeconómica y culturalmente no es crucial una escolarización temprana, pero sí para otros de ambientes más desfavorecidos, asegura el profesor: "Y es precisamente a estos niños a los que más les puede perjudicar una escolarización excesiva".
Palacios se queja de que las clases de infantil están, en general, muy basadas en las fichas, ésas de las que hablaba Pilar Vara. Las fichas son el equivalente infantil del libro de texto, explica. Por ejemplo, los niños identifican las partes de un árbol, las rellenan con distintos colores, reproducen las letras... "Hay una paradoja en infantil: los chavales están sentados en grupos, más o menos en círculos, pero raramente trabajan en grupo, sino que, colocados así, hacen un trabajo estrictamente individual", añade Palacios.
Por supuesto, la cuestión tiene unas raíces que vienen de lejos. "Tenemos un problema que el sistema británico no tiene: que la educación infantil fue creada como una extensión hacia abajo de la primaria, aquí no existía el kindergarten, como en Alemania, ni la maternal, como en Francia, sino que simplemente, en un momento dado se empezaba la primaria. Así, el sistema ha ido creciendo de arriba abajo", dice el catedrático.
Palacios, como Balaguer, Ferrera, Vara y Cervigón, todos explican que la diversidad de los alumnos, tanto en su desarrollo como en sus intereses, es tan distinta que parece una tontería intentar enseñar a todos a escribir o los números. "Hay niños que sienten mucha curiosidad y escriben su nombre. O los que descubren que en la calle o en los cuentos hay letras. Estos arrancan de una manera espontánea. Pero hay niños que tienen otros intereses", dice Balaguer
"Hay que ir a cosas mucho más lúdicas, con una metodología que les ayude a un desarrollo global", continúa Ferrera. Pero eso, ¿cómo se hace? La docente pone un ejemplo: arrancar la clase con una asamblea: "Los niños en círculos empiezan a hablar con el profesor sobre las cosas que les preocupan, que les interesan, sobre lo que han hecho... Si resulta que es un día nublado, la maestra tiene que tener la habilidad para proponerles juegos, dramatizaciones, o simplemente hablar sobre el tiempo y las nubes".
"Es verdad que la educación infantil tiene que ser más flexible, menos regulada que la primaria y la secundaria, no debe existir sobre todo la presión, que es fruto de una presión social. Pero también es verdad que hay escuelas y profesores que ya lo hacen así", asegura el pedagogo y director de Cuadernos de Pedagogía, Jaume Carbonell. Probablemente el colegio Teresa de Calcuta es un ejemplo. Al menos, Pilar Vara y Marisa Cervigón insisten en ello. "Nosotras tratamos de ser muy flexibles, por ejemplo, evitamos todo lo que podemos los textos", dice la segunda.
La tarde para ellas ha sido más o menos tranquila. Bueno, todo lo tranquila que puede ser alrededor de un montón de chavales de cinco años. A las tres entraron todos en fila -"Vamos, todos, el tren", colocó Pilar-, hasta llegar a la clase, decorada con un montón de murales, de dibujos, un gran tótem de papel, más alto que todos los niños, junto a la ventana. El paisaje continúa con una pizarra de toda la vida junto a un reproductor de música y un ordenador.
En el otro extremo del ventanal, hay una mesa con un bonsái y unos trozos de patata que, puestos en agua, empiezan a germinar. Allí se sentarán algunos niños, lupas en mano, a investigar. Otros, en un grupo de mesas (como explicaba Palacios, hay tres bloques de varias mesas unidas) harán formas con la plastilina; otros pocos decorarán con series una espiral dibujada en un papel que luego recortarán dejando el resultado como una serpentina; "Yo hago sol-corazón, sol-corazón", dice una alumna con entusiasmo. "Yo una muy difícil: cuadrado, triángulo, círculo", añade otro, orgulloso. Los últimos se dedican a coger una tarjeta con una palabra escrita y a descubrir, dando palmas, cuántos sonidos-sílabas tiene cada una. Durante aproximadamente una hora harán por turnos todas las actividades.
Aunque alguno parece aburrirse un poco, otros se ríen con entusiasmo, y hay una discusión, en general parecen pasarlo bien, si bien da la impresión de que a alguno de ellos se le estuvieran acabando las pilas. "Pasan aquí muchas horas. Los hay que llegan a las 7.30 a desayunar y se van a las 18.00", dice Pilar. Y, aunque intentan efectivamente hacer las cosas de otra manera, se quejan de esa falta de flexibilidad, por ejemplo, que se tenga que romper la clase por narices para ir a inglés.
Hay muchos niveles de flexibilidad, y la normativa y la organización de los centros lo permiten hasta cierto punto, y aunque existen esos profesionales que intentan hacer las cosas de otra manera, se trata de un porcentaje que no es "representativo de la mayoría y, en cualquier caso, la sociedad no lo aplaude", asegura José Antonio Fernández Bravo, experto en didáctica de las matemáticas y autor de varios trabajos sobre los contenidos en la educación infantil. Fernández insiste en la presión social que imprimen los padres: "Estamos obsesionados con subir el nivel y nos creemos que eso consiste en adelantar contenidos, pero no lo es. Está demostrado, incluso neurológicamente, que a esa edad lo más importante es fomentar el querer aprender".
En educación hay muchas pescadillas que se muerden la cola y ésta podría ser una de ellas. Entre informes Pisa que causan estupor y enfado general porque la educación española no da los resultados que a todos les gustarían, los profesores de primaria se quejan de que los niños llegan de la infantil sin saber lo suficiente; los de secundaria se quejan de lo mismo con respecto a la primaria y los de universidad, ídem de ídem. Pero, entre quejas entrecruzadas y manoseadas, ¿y si resulta que el problema de raíz es que nos estamos saltando pasos? ¿Y si resulta que a Sara se le ha perdido la primavera de verdad?
http://www.elpais.com/articulo/sociedad/leer/escribir/elpepisoc/20091029elpepisoc_1/Tes

Riesgo mental infantil

Anna Lladó , ADN, 17/09/2008
Advierten del aumento de trastornos | El suicidio se convierte en la tercera causa de muerte entre menores de 10 a 14 años.

La percepción de los niños es que su estado de salud es bueno. Es una de las múltiples conclusiones del informe Los problemas de salud infantil, tendencias en los países desarrollados, que ayer se presentó en Barcelona. Y tal vez la más alentadora. El estudio alerta de "un inquietante y creciente aumento de los trastornos mentales", y sitúa el suicidio como la tercera causa de muerte entre los niños de 10 a 14 años.
Realizado por el Observatorio de Salud de la Infancia y la Adolescencia Faros del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona, el informe indica que "el 20% de niños está en riesgo de desarrollar una mala salud mental", explicó el director de Innovación del centro, Jaume Pérez Payarols.
Los trastornos mentales, que afectan a un 2% de menores, son después de la alergia y el asma las enfermedades crónicas con más prevalencia. La Organización Mundial de la Salud advierte que en el año 2020 estos trastornos "podrían elevarse un 50%", llegando a ser "una de las cinco causas más comunes de mortalidad en la población infantil y juvenil". Actualmente en España los trastornos más comunes son la ansiedad, la depresión y la alteración del comportamiento.
De hecho, en Sant Joan de Déu cada semana ingresan entre tres y cuatro niños por haberse intentado quitar la vida. Entre los jóvenes de 10 a 14 años, el suicidio es la tercera causa de mortalidad, tras los accidentes y los tumores.
El estudio, en base a datos oficiales de distintos países desarrollados, también habla de niveles de obesidad y hábitos alimentarios. Y concluye que el 27,6% de la población infantil está obesa o tiene sobrepeso, situándose España en el tercer país con más obesidad, tras EE UU y el Reino Unido. Respecto a la dieta, el análisis revela que los niños empiezan a comer peor cuando adquieren autonomía, alrededor de los cuatro años.
Prevenir antes que curar
Otra de las conclusiones que más ha sorprendido a sus autores es el aumento de casos de neumonía, convirtiéndose en "la principal causa de ingreso hospitalario en los niños de más de un año", explica el doctor Pérez Payarols.
A pesar de que algunos datos vislumbran un futuro con importantes problemas de salud, la prevención es aún posible. "Muchas enfermedades de adultos deben resolverse ahora, de pequeños; luego será demasiado tarde", opina el médico, convencido de que en esta prevención debe actuar "toda la sociedad".
EL APUNTE
Menor tasa de mortalidad
Todas las tasas de mortalidad infantil en Europa, analizados según grupos de edad y causa, han disminuido. El informe de Faros lo atribuye a un mayor desarrollo económico y social, así como a los avances biomédicos y la mejora de la atención sanitaria. Además, las distancias entre países se van acortando. La mayor parte de las muertes en lactantes están relacionadas con la prematuridad y la inmadurez al nacer. Así, el estudio recalca que la supervivencia de niños prematuros o que nacen con bajo peso es cada vez más alta. http://www.adn.es/impresa/lavida/20080917/NWS-0255-Riesgo-infantil-mental.html

Los psiquiatras advierten del aumento de las cifras de suicidio en menores

Expansión - Publicado el 13-02-2008 , por Ángeles Gómez

Llamamientos a suicidios colectivos a través de la red, alimentados por conductas impulsivas y violentas, conforman un caldo de cultivo apropiado para inducir a los menores más vulnerables a acabar con su vida.
Un suicidio siempre es una tragedia, para la víctima y para su familia, pero el drama adquiere dimensiones inabarcables cuando el suicida es un niño. Lo preocupante es que las cifras de menores que se quitan la vida están aumentando en los países en desarrollo, donde el estilo de vida tiene mucho que ver en estas desgracias. "La impulsividad y la violencia de las sociedades avanzadas son preocupantes y pueden tener consecuencias fatales en personas vulnerables", asegura el catedrático de Psiquiatría Jerónimo Sáiz, de la Universidad de Alcalá de Henares, de Madrid.
Para que se produzca un suicidio deben converger dos condiciones: la presencia de factores neurobiológicos que hacen al individuo más vulnerable y un estresor (desencadenante del suicidio). Los expertos coinciden en que en las sociedades desarrolladas no faltan estresores, y no ocultan la preocupación que sienten ante las convocatorias de suicidios colectivos a través de la Red. Sáiz subraya que "es muy diferente un suicidio ritual que se produce en el contexto de una secta, que los suicidios inducidos a través de Internet, donde se pueden encontrar páginas que ofrecen amplia información sobre cómo quitarse la vida, y a la que los menores son muy vulnerables".


Píldoras mágicas para niños y adolescentes con problemas

Los datos indican que los niños de hoy son menos felices que los de antes, o al menos necesitan ayuda para superar sus conflictos mentales. Un estudio de ‘Express Scripts’ indica que en cuatro años, el consumo de antidepresivos entre la población infantil de Estados Unidos ha aumentado un 10%. Sólo en 2002, se recetaron antidepresivos a once millones de niños y adolescentes estadounidenses. Pero, paralelamente, la Agencia Reguladora de Medicamentos y Alimentos de EEUU (FDA) ha advertido de que algunos estudios han revelado que el consumo de estos medicamentos favorece en los niños las tendencias suicidas y violentas.

A pesar de los peligros, los psiquiatras insisten en que son menores que los que implican la depresión o el trastorno bipolar. Éste puede ser especialmente grave cuando aparece durante la infancia, por eso hay que diagnosticarlo precozmente. En este campo puede tener aplicación el resultado de un estudio del equipo del español Óscar Marín, del CSIC, y que publicó ayer en su portada ‘The Journal of Neuroscience’, según el cual el desequilibrio en la distribución de neuronas en la corteza cerebral puede provocar esquizofrenia, trastorno bipolar y epilepsia.
La industria farmacéutica está buscando nuevos antidepresivos, más eficaces y con menos efectos adversos que los actuales. El interés está suficientemente justificado: sólo en España, el gasto anual en estos supera los 300 millones de euros.
http://www.expansion.com/2008/02/13/entorno/1088985.html

“LOS NIÑOS SON MÁS AGRESIVOS Y MÁS DESOBEDIENTES CUANTO MÁS TIEMPO PASAN EN GUARDERÍAS»

Controvertido Psicólogo Especializado En Estudios Sobre La Infancia, Jay Belsky Se Ha Convertido En Un Personaje Polémico Por Sus Posturas Acerca De La Educación De Los Niños, Su Defensa De Los Estereotipos Y Sus Opiniones Sobre El Origen Genético De La Homosexualidad.

CARGO: Director del Institute for the Study of Children, Families and Social Issues del Birkbeck College de la Universidad de Londres / EDAD: 56 años / CREDO: El conocimiento científico / AFICIONES: La natación y los paseos / SUEÑO: Que los gobiernos de todos los países prorroguen los permisos de paternidad.

Lo primero que sorprende de Jay Belsky (Nueva York, 1952) es que tiene las gafas, el bañador y el gorro de nadar colgados en el envés de la puerta de su despacho. Y no porque no tenga una figura atlética y desenvuelta, sino porque no son objetos que uno espere encontrar en la oficina de un psicólogo de renombre.
El equívoco queda claro cuando uno lo ve en acción, subiendo las escaleras de dos en dos o levantándose de su asiento con un brío inesperado para alcanzar unas notas o consultar un libro de su biblioteca. Jay Belsky es un hombre ágil.
El profesor nos recibe una mañana lluviosa en su despacho, en una casona del barrio de Bloomsbury, a tiro de piedra del Museo Británico. Psicólogo de fama internacional, reside desde hace unos años en Londres, donde dirige un instituto de estudios familiares.
Belsky fue un héroe recurrente del feminismo a finales de los 70, al publicar estudios que descartaban efectos negativos en los niños que se quedaban en guarderías mientras sus madres iban a trabajar. Muy pronto, Belsky descubrió que se equivocaba: los niños que van a la guardería desde muy pequeños son más agresivos y desobedientes que aquellos a los que sus madres cuidan en casa.
Se trata de un axioma que se apoya en un rosario de pruebas científicas pero que choca contra la marea social. Por eso a Belsky lo han crucificado sus viejas amigas feministas y por eso pocos políticos le siguen el juego. Sus hallazgos no son políticamente correctos, pero son irrefutables desde un punto de vista científico. Y Belsky no piensa cambiar. Como no cambia de calle cuando nada un par de kilómetros cada mañana.
PREGUNTA.- Su tesis sobre las guarderías ha provocado cierta polémica en su país y en el Reino Unido. Me gustaría oírsela a usted, sin distorsiones y en un lenguaje sencillo, que puedan entender mis lectores.
RESPUESTA.- Se han dicho muchas cosas sobre mí. Por ejemplo, que creo que el cuidado materno es bueno y las guarderías son malas. Hacer una afirmación así es simplista y no tiene sentido. Es un dilema muy complicado. Pero mi punto de vista como científico es que hay pruebas concluyentes de que cuanto más tiempo pasan en guarderías los niños son más agresivos y más desobedientes. En otras palabras, cuanto más tiempo pasan lejos de los padres, los niños se portan peor. Ojo, no quiero decir que estemos creando psicópatas o asesinos en serie. Es un efecto leve pero irrefutable.
P.- Hay colegas suyos que dicen que ese efecto no es relevante.
R.- Desde luego, pero yo no estoy de acuerdo con ellos. Se trata de un efecto pequeño, sí, pero muy extendido. La mitad de los niños americanos pasa 30 horas a la semana lejos de sus padres durante el primer año de vida. En Europa la proporción es algo menor, pero poco a poco la alcanzaremos.
P.- ¿Influye o no en estos problemas la calidad de la guardería?
R.- Pues no. No influye. Estén en una buena o en una mala, los niños en guarderías son casi siempre más agresivos. En este asunto juegan tres factores distintos. La dosis de la guardería -horas, días y meses antes de ir al colegio-, el tipo -en grupos grandes o pequeños, por ejemplo- y la calidad. Por supuesto, cuanto mejor es la guardería, mejor se desarrolla el niño, pero la agresividad continúa ahí.
P.- O sea, que usted cree que los niños no deberían ir a la guardería demasiado pronto...
R.- No es tan sencillo. Es como preguntarle a un endocrino si es bueno o malo para tu cuerpo un plato de pasta a la boloñesa. Dirá: «Depende. Las proteínas de la carne son buenas, pero los hidratos de carbono, tomados en exceso, pueden convertirse en grasas». El problema con las guarderías está casi siempre en la dosis.
P.- Explique eso.
R.- Básicamente quiero decir que cuanto más va el niño a la guardería, más agresivo se vuelve.
P.- ¿Han averiguado por qué?
R.- No lo sabemos a ciencia cierta. Tenemos algunas ideas sobre cómo pasa, pero ninguna de ellas es concluyente.
P.- ¿Quizás porque los niños se vuelven emocionalmente inseguros? Se me ocurre que quizás pueden sentir que sus padres no les quieren porque no pasan el suficiente tiempo con ellos.
R.- Hay algunas pistas de eso que usted dice. Está en lo cierto. Pero de todas formas eso no explica la agresividad y la desobediencia. Tampoco las explica la calidad del cuidado infantil. Así que realmente no lo sabemos. Pero mi hipótesis tiene que ver con la presencia del grupo. Para el niño, fisiológicamente es muy estresante estar en un grupo con otros niños.
P.- ¿Quizás porque tiene que competir por la atención de la persona que lo cuida?
R.- Puede ser. También con el hecho de que sea un sitio lleno de gente.
P.- Usted ha sido muy criticado por decir lo que dice. ¿Se siente maltratado?
R.- No demasiado. Tengo la conciencia muy tranquila. Lo que yo digo no tiene nada que ver con la ideología. No estoy en contra de las guarderías. No tengo una posición ideológica. Si el hombre del tiempo dice que va a llover mañana, ¿es porque está en contra de que haga sol? Mi opinión no tiene nada que ver con estar a favor o en contra de algo. Mi posición es científica y está basada en evidencias científicas.
P.- ¿Quiere decir que quienes le critican matan al mensajero?
R.- Supongo que sí. Lo que me molesta es que prefieren ignorar parte de mi mensaje. Y eso es política, no ciencia.
P.- Pero no me negará que la marea social está en contra de lo que usted dice. La sociedad y los gobiernos promueven que las madres trabajen.
R.- Yo nunca he dicho que esté en contra de que las madres trabajen. Mi consejo para las madres trabajadores es que busquen el mejor cuidado para sus hijos, que pasen el mayor tiempo posible con ellos y que no los metan en guarderías desde muy pronto. No tiene sentido meterlos en una clase con otros niños desde los 10 o los 12 meses. A partir de los tres o los cuatro años es otra cosa. Pero tan importante como el cuidado infantil es lo que ocurre dentro de la familia. Incluso si tu hijo está desde muy pronto en una guardería de mala calidad y durante muchas horas al día, una vida familiar donde haya cariño, respeto y autoridad compensará el daño. Si hay un ambiente en casa que favorezca la estimulación del cerebro del niño, la distorsión de lo que ocurre fuera será irrelevante para su desarrollo.
P.- Si usted fuera un político, ¿pondría el dinero del Estado en más guarderías o en aumentar la baja por maternidad?
R.- Yo siempre he creído que las familias deben poder elegir. Que hagan lo que quieran hacer. No me gusta que el Gobierno decida por mí y favorezca una opción sobre las demás. No estoy de acuerdo con que un político decida que es bueno que todas las madres trabajen y ponga el dinero del Estado, que es limitado, sólo en crear nuevas guarderías. Me gustaría ver un sistema que permita a los padres decidir si quieren o no llevar a sus niños a la guardería. Que el Gobierno utilizara parte del dinero para ofrecer guarderías de buena calidad para aquellos padres que tomen la decisión de poner a sus hijos al cuidado de otras personas desde muy pronto, pero que haya también un dinero que vaya directamente al bolsillo de las familias que decidan cuidar a sus hijos ellas mismas en casa. Lo que me molesta es que el sistema empuja a las familias a dejar a sus hijos al cuidado de otros porque no tienen dinero para cuidar de ellos en casa, pese a que en muchos casos es lo que las madres querrían.
P.- ¿De verdad cree que ése es el deseo de las madres?
R.- De las madres y de los padres. Cuando les preguntan en las encuestas si quieren volver a su puesto de trabajo a tiempo completo seis meses o un año o un año y medio después de tener un niño, todos dicen que no. Todos prefieren estar en casa cuidando de sus hijos. Y luego, después de un tiempo, todos quieren volver al trabajo y casi todos vuelven gradualmente. Y sin embargo, no pueden hacerlo. El Reino Unido está trabajando en esa dirección, extendiendo la baja por paternidad, mejorando el cuidado infantil y haciendo caso de las investigaciones, pero no todos los países pueden decir lo mismo.
P.- Supongamos que la madre trabaja. ¿Es mejor para un niño de un año ir a la guardería o estar con una canguro en casa?
R.- Según se mire. No se puede simplificar, pero en principio las guarderías crean niños más agresivos y desobedientes, como ya he dicho. Pero al mismo tiempo las guarderías mejoran las habilidades lingüísticas de los niños. Supongo que lo mejor es ir gradualmente del cuidado materno al de los abuelos u otros familiares. De ahí a algún tipo de cuidado en casa y por fin a la guardería. La idea de poner a un niño de 13 meses en un grupo de 10 o 15 niños es algo que no hace sentirse cómodos ni a los padres ni a los propios niños.
P.- ¿Qué es mejor para el niño? ¿Que el permiso de paternidad lo coja la madre o el padre?
R.- Aparentemente es indiferente. Yo creo que el hecho de que la pareja pueda elegir cuál de los dos cónyuges coge el permiso es bueno. De todas formas, Suecia ha tenido esa capacidad de elegir durante décadas y sin embargo siguen siendo las mujeres las que casi siempre lo cogen.
P.- ¿Qué influye más en el desarrollo de un niño? ¿La genética o el entorno en el que se educa?
R.- Durante mucho tiempo hemos minusvalorado la importancia de la genética y quizá ahora nos estamos yendo al extremo contrario. Digan lo que digan los genetistas, la educación importa. Aunque no importa lo mismo para todos los niños.
P.- ¿Ah, no?
R.- No. Para algunos niños el ambiente es muy importante y para otros en cambio es irrelevante. Hay niños que son brillantes, atléticos o inteligentes porque está escrito en sus genes y hay otros sin embargo que son brillantes, atléticos o inteligentes por la educación que reciben. Lo que quiero decir es que hay personas que son maleables a la influencia del entorno y otras que no lo son o lo son menos.
P.- Pero esa ductilidad también está determinada por la genética.
R.- Sí, claro. Cuando nacemos, estamos de alguna manera sentenciados. Por decirlo llanamente, algunos estamos más moldeados por la genética y otros más moldeados por nuestro entorno, pero ésa es una disyuntiva que depende de la genética.
P.- Volvamos a las guarderías. Esa agresividad que ha detectado en sus estudios, ¿qué efectos tiene cuando los niños llegan a la escuela?
R.- Pues complicados. Hicimos un estudio en una clase de primaria en la que la mayoría de los niños habían estado en guarderías desde muy pronto. Y uno de los hallazgos fue que la agresividad y la desobediencia se contagiaban. Los niños que habían pasado más tiempo en casa enseguida generaban conductas similares a las de sus compañeros y se volvían más agresivos y más desobedientes. Por eso, en mi opinión, el efecto en la conducta de los niños no debe obviarse. Sobre todo en el plano social. Es lo mismo que la contaminación en las ciudades. Las emisiones de carbono de un coche son mínimas, pero sumadas a las de varios millones de coches más convierten ciudades como Madrid o Londres en urbes contaminadas y donde respirar es más complicado.
P.- ¿Quiere eso decir que tendremos niños peor educados?
R.- Quizás sí, pero no sólo tiene que ver con las guarderías. Hay muchos otros factores: divorcio, más alcoholismo y familias monoparentales. Pero las guarderías tienen su parte. Crean niños menos amistosos, desagradables, ventajistas, poco cooperativos.. En el fondo es un paisaje familiar. Suena como la sociedad en la que vivimos.
P.- ¿Qué efectos tiene en los niños el divorcio de sus padres?
R.- Importantes. Hay muchas pruebas de que un divorcio traumático es muy negativo para el niño y eso causa tensiones durante años, incluso en futuras relaciones de pareja. Lo mismo se puede decir en sentido contrario. Una relación armoniosa y cálida entre los padres puede proteger a los niños de muchas cosas. Si tuviera que ordenar los factores según su influencia en la educación del niño, diría que lo más importante es la calidad de las relaciones entre padre e hijo, luego la relación entre los padres y luego la que tienen entre sí los hermanos. Por último, hay que decir que el dinero no importa. O mejor dicho, importa pero sólo en la medida en que le hace más fácil o más difícil ser padre.
P.- ¿Es mejor para el niño vivir dentro de un matrimonio infernal o pasar por un divorcio?
R.- Hay pruebas que sugieren que es mejor para un niño afrontar el divorcio de sus padres que estar expuesto continuamente a los efectos de una vida familiar problemática. En ese sentido, se podría decir que hay algunos divorcios buenos.
¿Tiene usted niños?
- Dos hijos mayores.
No debe ser fácil ser padre sabiendo todo lo que usted sabe.
- Ya veo por dónde va, pero no es tan complicado. Creo que puedo separar bastante bien mi trabajo de mi vida privada. Mi trabajo es estudiar cómo se debe educar a un niño, pero no paso mucho tiempo sopesando qué hago. Es mucho más instintivo. Una de las cosas que me molesta es que mis amigos piensan que analizo cómo se portan con sus hijos.
¿Y lo hace?
- Desde luego que no.



- Hay voces en la pedagogía y en la política que llaman a eliminar los roles de género en la educación. Para entendernos, que los niños jueguen con muñecas y las niñas jueguen al fútbol. ¿Le parece bien?
- No necesariamente. Tratar de atenuar los estereotipos es bueno, pero actuar como si no existieran es una idiotez. Los estudios dicen que los niños aman los juegos violentos. Las niñas, no. No es algo negativo. Es parte de la infancia. Intentar prevenir eso es como mear contra el viento. Los niños y las niñas siempre serán distintos, lo que no quiere decir que haya niños más afeminados y niñas que se comporten más como niños. Pero decir que la causa de que existan puntos de vista machistas es que los niños juegan a juegos agresivos es una chorrada. Son intelectuales que se iniciaron en esa forma de pensar en los años 70 y que están aún por ahí, diseminados por todo el mundo. Pero no hay ningún estudio que justifique esta opinión. Es una estupidez educativa. Como decir que las nubes no tienen que ver con la lluvia. Diario El Mundo, sábado 20/09/2008 – Eduardo Suarez – Entrevista a Jay Belsky**
http://www.elmundo.es/elmundo/2008/09/20/internacional/1221877915.html
**El doctor Belsky fue profesor en la Penn State University hasta el año 2001. Desde entonces, dirige el Institute for the Study of Children, Families & Social Issues en la Universidad de Londres. En la actualidad está considerado un investigador internacionalmente reconocido en el campo del Desarrollo Infantil y los Estudios de la familia. Sus áreas de especial interés son los efectos del cuidado en guarderías, las relaciones entre padres e hijos durante la infancia, la transición a la paternidad, la etiología del maltrato infantil y las bases evolutivas. Ahora está implicado en el multimillonario estudio SECC y en un estudio longitudinal con 1000 jóvenes de Nueva Zelanda que han sido estudiados desde que tenían 3 años.

jueves, 12 de marzo de 2009

VACUNA PAPILOMA- VERDADES Y MENTIRAS

Video aclarativo Dr.Xavier Uriarte en la página de la Liga para la Libertad de Vacunación, en català y castellano, sobre la vacuna Papiloma.

http://www.vacunacionlibre.org/

domingo, 22 de febrero de 2009

Madres del Mundo



Hace +- 2 años que he comprado este conjunto de imagenes editadas en un libro que se titula Mamás del mundo, creo que es vital ver "fotografiada" la maternidad desde otro lado, fuera de nuestra cultura fría y a veces despiadada, el conjunto de fotos de otras madres del mundo, del otro mundo, son el vivo ejemplo de la transformación negativa que estamos dando a nosotras mismas, pero fundamentalmente a nuestro instinto de criar por instinto... os invito a adquirir este pequeño libro y enseñarlo a los niños para que conozcan, por ejemplo, las madres nómadas del desierto Imazighen , la portada que observáis, en esta foto, es como poco, conmovedora...


Algo más sobre esta colección de fotos...



Este libro nos propone un viaje en imágenes por los cinco continentes a través de fotografías de gran belleza, donde podemos apreciar que el amor que todas las madres sentimos hacia nuestros hijos en cualquier rincón del planeta, está por encima de cualquier otra diferencia geográfica, económica o cultural. La oxitocina (esa hormona del amor mágica, que las mujeres segregamos en el parto, durante toda la lactancia y en el contacto físico estrecho, y que nos permite enamorarnos y vincularnos más a nuestras criaturas) no entiende de fronteras porque es inherente al ser humano. Pero algo sobre lo que podemos reflexionar todas las mujeres del mundo es cómo hemos permitido que ciertas costumbres sociales anti-éticas (a todos los niveles, desde físicos a emocionales) se hayan impuesto sobre nuestro instinto y corazón en la crianza de nuestros hijos: la ablación en África, el infanticidio femenino en Asia, el maltrato infantil en cualquier país, los millones de niños que lloran y sufren solos todas las noches en Occidente ante la pasividad e insensibilidad de sus padres, el gran desapego actual, etc. En la conmovedora foto de la portada podemos ver una madre descansando junto a su hijo, piel con piel , juntos, sintonizando sus corazones (y no con un peluche que imite el ritmo cardiaco de una madre ausente), respetándose como personas con los mismos derechos al amor, la protección y al consuelo. ¡Ojalá ese espíritu de la imagen sea el que predomine en los próximos tiempos en la Humanidad¡ El libro es de la editorial La Galera, la edición gráfica a cargo de Anne Lauprête, tiene 38 páginas y cuesta unos 9 euros.


viernes, 22 de agosto de 2008

GRAVÍSIMO ERROR

Las decisiones del Gobierno sobre gratuidad o bajos precios de guarderías, envían a la población el mensaje de que éstas son lo mejor para los bebés.


Gravísimo error. Las guarderías deben ser la última posibilidad para las madres-padres que no puedan o no quieran quedarse con sus bebés. Espero que la ministra de Educación (brillante alumna mía en el colegio Estudio) tenga a su lado expertos en Psicología del Desarrollo que le informen de las numerosas investigaciones que demuestran lo esencial que es, para el desarrollo de la personalidad, la relación con una figura materna-paterna estable durante los primeros años de la vida y, sobre todo, en el primer año. Es, quizá, también una "verdad incómoda" pero lo es. A pesar de los votos fáciles que puedan dar esas medidas, por lo que tiene que luchar el Estado de bienestar, en primer lugar, es por que la madre-padre que se sientan felices con ello permanezcan al lado de su bebé el mayor tiempo posible.
Es decir, por alargar el permiso de maternidad-paternidad, con vuelta al trabajo con todas las garantías, como sucede en países, ejemplo de tal Estado de bienestar: Suecia, 14 meses; o Finlandia, 12 meses, que dan, además, otros muchos incentivos posteriores a la permanencia de la madre junto al bebé. (Por cierto, ambos países quedaron a la cabeza en el Informa PISA).

Fuente:El País, por Mercedes Valcarce Avello (Profesora titular de Psicología Evolutiva en la Universidad Complutense) 09/01/2008

jueves, 12 de junio de 2008

El salto mortal. La animalidad rousseauniana frente al capitalismo


Simón Royo Hernández
Rebelión

El amor de un ser intrauterino, del recién nacido y de un niño muy pequeño, es un amor pleno, completo, absoluto, por eso la reciprocidad que demanda es imposible de alcanzar por los adultos excepto en esa relación de dos seres en uno que se da entre la madre y el nasciturus por su albergar y cobijar y en el amamantamiento; quizás los dos casos en los que nuestro ser-dual originario se manifiesta más visiblemente. A ese amor primitivo se le puede hacer justicia pero no igualarlo, porque igualarlo requeriría la ausencia de miedos, de temores, de distancias, de medidas, depende de la inexistencia de la evaluación racional de las acciones y problemas; de no atender a una serie de sentimientos, emociones y razonamientos que son fruto del aprendizaje y de los que los adultos no pueden -y en caso de poder quizás no deben- prescindir, sopena de no poder vivir en sociedad. Cuando se viaja en avión con un bebé se advierte al pasajero que lo lleva que en caso de despresurización el adulto ha de ponerse la mascarilla primero a sí mismo y luego al bebé, el adulto tiene que mirar por su bien primero porque es condición para el cuidado del infante. El filósofo Peter Sloterdijk lo ha expresado magníficamente en esa apología de la natalidad y de la maternidad que, reencantando el mundo, constituye el primer libro de su ya famosa trilogía de las esferas: con el embarazo las madres “sienten que se han hecho responsables de sus estados de ánimo y de sus éxitos vitales, y saben que ellas mismas no son una condición marginal indiferente para el buen resultado de la vida venidera. Sienten especialmente, aunque sea de manera implícita y discreta, la obligación de ser felices por amor al hijo” (Peter Sloterdijk Esferas I, p.454. Siruela. Madrid 2003).
Busquemos una imagen que nos pueda ayudar a la comprensión. El mismo fenómeno desde el punto de vista paterno. Un niño de 11 meses acaba de aprender a ponerse de pié y a dar sus primeros pasos, está, con sus padres, a las orillas de un río profundo y se acerca gateando hasta el borde del agua. En el agua se encuentra su padre que le devuelve la increíble sonrisa. El bebé se pone de pié en el bordillo y mira a su padre, sólo un paso le separa de su amado padre, es un paso mortal, pues no sabe nadar. Su padre le dice “ven hijo mío, ven con papá”. No media tiempo entre el requerimiento y la respuesta, no media deliberación, no hay medida, es un instante, el bebé da un paso al vacío y cae en el agua. Su confianza en su padre es absoluta, plena, completa, la diligencia del padre que lo atrapa de bajo los hombros cuando sus piececitos se han hundido en el agua hasta la cintura, sólo puede actuar, poniendo todos sus sentidos y toda su agilidad en responder a la confianza que se le ha otorgado. Hay una diferencia abismal, el padre es consciente del peligro y la factibilidad de la acción propuesta, ha realizado un cálculo y razonado previsoramente el proceso de autolanzamiento que iba a acometer el bebé, anticipando en su mente su posterior captura. Acepta la misión, pues, la más mínima duda sobre la capacidad de proteger con todo su ser al pequeño le llevaría a abortar el desafío. Milenios de evolución han preparado sus músculos y su nervios para semejante captura, sus sentidos se agudizan, sus músculos se tensan, el más enclencle de los hombres adquiere la agilidad de un atleta profesional. Decir, simplemente, que el bebé es inconsciente de los peligros significa no comprender el problema y no captar lo infinito y desmedido de su acción. El suyo es un salto mortal.
Procurar la felicidad afectiva y sensitiva del Recién Nacido y del niño pequeño es la primera misión pedagógica de sus padres, de los adultos que los rodean y de la sociedad que los cobija como nuevos miembros. Hay una responsabilidad colectiva para con las generaciones futuras que compete a todo el mundo. Por eso hay que estar con Jean Jacques Rousseau cuando en el libro segundo de su Emilio nos instruyó acerca de la primera pedagogía, previniéndonos contra una perniciosa instrucción aplicada a los bebés o a los niños pequeños: “¿Qué habría que pensar, pues, de esa bárbara educación que sacrifica el presente a un futuro enigmático, que carga con cadenas de toda especie a un niño, y lo hace desdichado preparándole para un porvenir de no se qué pretendida felicidad, de la que tal vez no gozará nunca? Aunque yo supusiera esta educación razonable en su objeto, ¿cómo ver sin indignación a unos pobres desventurados sometidos a un yugo insoportable y condenados a trabajos continuos como galeotes, sin estar seguros de que les serán siempre útiles tantos sufrimientos? La edad de la alegría se pasa entre llantos, castigos, amenazas y esclavitud. Por su bien, se atormenta al desdichado y no se dan cuenta de que es a la muerte a quien llaman y que le llegará en medio de este triste aparato. ¿Quién sabe cuántos niños perecen víctimas de la extravagante sabiduría de un padre o de un maestro? (…). Hombres, sed humanos; (…). Amad la infancia; favoreced sus juegos, sus deleites y su amable instinto. ¿Quién de vosotros no ha añorado alguna vez esa edad en la que la risa no falta de los labios y en la que el alma siempre está en paz? ¿Por qué queréis quitar a esos pequeños inocentes el disfrute de esos breves momentos que tan pronto se marchan, y de un bien tan precioso del que no pueden abusar? ¿Por qué queréis colmar de amargura y dolores esos primeros años tan fugaces, que pasarán para ellos y ya no pueden volver para vosotros? (…). ¡Cuántas voces se van a levantar en mi contra! (…). Este es, me contestaréis, el tiempo de corregir las malas inclinaciones del hombre; que es durante la infancia cuando las penas son menos sensibles, y que hay que multiplicarlas con el fin de eludirlas en la edad de la razón. Pero ¿quién os ha dicho que todo este arreglo está a vuestra disposición, y que todas esas hermosas instrucciones con que agobiáis el débil entendimiento de un niño no le hayan de ser un día más perniciosas que útiles? ¿Quién os asegura que le evitáis algo con las penas que ahora le prodigáis? (…) ¿Y como me probaréis que estas malas inclinaciones de las que pretendéis curarle no le vienen más de vuestros deseos mal entendidos que de la naturaleza?”.
Sabias palabras las del pensador francés, el cual, humano demasiado humano, abandonó a sus propios hijos en un orfanato. Por contra, lo que ocurre en la actualidad en los países de nuestras características, es que se otorga una educación de bebés, a los adolescentes, supuestamente para evitarles traumas, mientras que se disciplina como en un cuartel a los niños pequeños; diminutos seres puramente afectivos que han de amoldarse a los infames horarios laborales de sus padres, dormir y comer no cuando tienen sueño o hambre y sed, sino cuando se les obliga y fuerza. Los padres, víctimas de la explotación capitalista, llegan cansados a sus casas y han de pagar para que otros se ocupen de sus hijos, ocuparse de ellos con enojo o dejarlos en abandono. ¿Por qué culpamos a los pequeños de nuestro cansancio y no a nuestro patrón laboral? ¿No será porque es más fácil responsabilizar a quien nada puede y todo se le debe, que a quien nos domina y nos oprime? Enorme cobardía es que un bebé llore y se le recrimine a un ser totalmente dependiente de los que le rodean el único acto con el que es capaz de comunicar sus problemas y necesidades, que a la sazón, son de un número muy reducido, como necesidad de comida, de cambio de pañal, gases, dolor, calor o frío, junto a la petición de mimo. Sobre este último punto hay que reflexionar y reparar rousseauniananmente que el deseo de recibir afecto por los padres no es un capricho, sino una necesidad, tan importante como el comer. En realidad el niño, hasta prácticamente bien cumplido el año, será siempre veraz en sus manifestaciones, pues no conocerá hasta muy tarde las sutilezas del capricho y todo lo que de esa manera deduzcamos, a partir de sus actos, será una mala interpretación por nuestra parte y una injusticia para con él.
Comparándola entonces con la de Rousseau, habría que rechazar la Pedagogía infanticida del supuestamente rigorista y disciplinado Immanuel Kant, al menos en tanto que nos indica sin que el sentido común de un padre lo apruebe, lo contrario que el francés, por ejemplo, al decirnos en su obra mentada, en el capítulo dedicado a La educación física, que: “Se puede decir con verdad, que los niños de la gente vulgar están peor educados que los de los señores, porque la gente ordinaria juega con sus hijos como los monos: los cantan, los zarandean, los besan, bailan con ellos; piensan hacerles un gran bien corriendo hacia ellos cuando lloran, forzándoles a jugar, etc.; pero así gritan más a menudo. Cuando, por el contrario, no se atiende a sus gritos, acaban por callarse, pues ninguna criatura se toma un trabajo inútilmente. Si se les acostumbra a ver realizados todos sus caprichos, después será demasiado tarde para quebrar su voluntad”. Esto pudiera aprobarse más tardíamente, hacia los dos años del niño, pues hacerlo antes es una necesidad del mercado y no una necesidad de la criatura, a la que se atormenta sin sentido. Puede ser aceptando el comienzo del condicionamiento conductista entre los dos y los tres años, siempre que se mantenga preferentemente en los refuerzos y casi nunca en los castigos. Hacerlo antes no es sino un crimen y una barbaridad. Y en este sentido, en el de oposición a la disciplina kantiana para con el niño menor de dos años es que podemos ver con espanto como se emplean las indicaciones de un libro, sí, ciertamente muy efectivo, un libro de dura psicología conductista que se titula: Duérmete niño, de un tal Dr. Estivill; un escrito en el que el bienestar de los hijos se sacrifica al las necesidades del mercado por unos padres agobiados y agotados por la sociedad. El intento europeo de aumentar la jornada laboral de 48 a 65 horas, ante lo que sólo se sabe solicitar guarderías, retrotraerá a Europa a condiciones capitalistas del siglo XIX.
Se hace que los niños pequeños, desde recién nacidos, se adapten al horario laboral arbitrario que tengan sus progenitores o a sus caprichos consumistas, padres que se quejan de no poder dormir, en lugar de dejar que el niño marque sus ritmos de comida y sueño de acuerdo con sus necesidades y en correspondencia con los ciclos de la naturaleza a los que se amoldan todos los cachorros de un mamífero. Resulta oprobioso para la especie humana ver como las gorilas y las leonas cuidan de sus crías, con que amor, que afecto, que paciencia, como tienen siempre limpios y protegidos a sus cachorros, como los amamantan hasta que les salen los dientes y entonces pueden comer ya por sí mismos las viandas que les traen los miembros de su manada. De todo eso nos ha librado el Progreso (*), un biberón con unos polvos y agua sustituye a los pechos maternos, una disciplina de adaptación al mercado sustituye el orden del universo y se piensa que con ello que se está siendo un ser humano y no un animal, avanzando en la civilización y alejándonos de la barbarie. Habrá entonces que corregir nuevamente a Rousseau, ¡Hombres! ¡sed animales! ¡Dad ese salto mortal!
NOTAS:
(*) http://www.lacavernadeplaton.com/articulosbis/progreso0708.htm

sábado, 17 de mayo de 2008

La ruptura de la simbiosis primaria

Existe una extensa y a la vez poco conocida literatura científica acerca del efecto de la ruptura de la simbiosis primaria entre madre y bebé (por ejemplo, cuando se les separa tras el parto o cuando se deja al bebé llorar solo en una cuna). La escritora Casilda Rodrigáñez, en este ámbito, ha realizado un más que excelente trabajo de documentación y correlación de gran cantidad de datos procedentes de diferentes campos de investigación, con el objetivo de demostrar que esta ruptura constituye un eslabón fundamental en la ontogenia del hombre occidental moderno, competitivo, individualista, y con un elevado grado de desconexión con respecto a su ser interno (emociones, pulsiones básicas, miedos, etc...). A continuación se exponen unos interesantes párrafos extraídos de su artículo La maternidad y la correlación entre la líbido y la fisiología, para que el lector juzgue por sí mismo el impacto, a nivel mundial, que tienen los hábitos de crianza primal de nuestra sociedad:
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Nils Bergman explica [Restoring the original paradigm (1)] que en nuestro rombencéfalo (hindbrain) hay tres programas neurológicos, el de defensa, el de nutrición y el de reproducción; cada uno de estos programas está asociado a un paquete de hormonas y también a nervios y músculos, de manera que la activación de uno y otro programa afecta de diversos modos a todo lo que ocurre en el organismo. Estos tres programas que regulan todo el metabolismo basal de nuestros cuerpos, preveen el mantenimiento de la vida en diferentes circunstancias.(...)
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Si se separa a la criatura de su madre, el programa de nutrición se cierra y se abre el de defensa; la criatura entra en un estado de alerta, y protesta mediante el llanto reclamando ser devuelta a su hábitat. La criatura separada de la madre realiza una actividad intensa que cursa con una bajada de la temperatura corporal, disminución del ritmo cardíaco y respiratorio, taquicardias y apneas, inducidas por el aumento masivo de glucocorticoides (hormonas del stress). Y si la criatura es mantenida separada de la madre durante tiempo, llorará cada vez con más desesperación, y pasará del estado de alerta al de desesperación, hasta que el cansancio le rinda. Bergman dice que llorar es nocivo para los recién nacidos; ello restaura la circulación fetal y aumenta el riesgo de hemorragia intraventricular y otros problemas. Hay estudios que explican que las descargas masivas de las hormonas del stress crean una toxicidad bioquímica que perjudica seriamente a la formación del sistema neurológico, pues no sólo dañan a las células cerebrales sino también la memoria y ponen en marcha una desregulación durardera de la bioquímica cerebral (2).
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Bergman hizo un estudio comparando criaturas recién nacidas apegadas a la madre con criaturas separadas de la madre (3); se aseguró de que ambos grupos recibían exactamente la misma atención y cuidado y que la única diferencia era el estar o no con la madre. La tasa de cortisol, que se medía tomando muestras de saliva, era el doble en las criaturas separadas de la madre. De esta manera se comprobaba que el solo hecho de la separación produce una situación de stress en la criatura recién nacida. El aumento de la tasa de cortisol -el aumento del stress- llegaba a ser hasta de 10 veces más alta, cuando además de la separación se sometía a luces intensas, ruidos, muestras de sangre, etc. (como ha venido ocurriendo de forma rutinaria en el post-parto hospitalario de la civilización contemporánea). Sin embargo, bastaba una hora de contacto piel con piel con la madre para que la tasa de cortisol bajara de 10 veces más a 2 veces más de lo normal. (...)
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Otro dato aportado por los estudios clínicos de Bergman es el de la regulación de la temperatura corporal de las criaturas recién nacidas. Los gráficos de temperatura de una criatura en la incubadora, muestran por un lado una falta de estabilidad: la temperatura corporal tiene subidas y bajadas; y por otro lado, que siempre está por debajo de la temperatura ambiente dentro de la incubadora, como si el cuerpo de la criatura no pudiera absorber el calor del ambiente. En cambio, cuando la criatura está sobre el cuerpo materno, las temperaturas de ambas se aparejan y son estables; la criatura absorbe el calor del cuerpo materno. Entre madre y criatura hay una "sincronía térmica". Además, la media de la temperatura no estable en la incubadora es inferior a la temperatura media sobre el cuerpo de la madre.
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Otro estudio realizado con hombres y mujeres, madres y no madres, daba el siguiente resultado: el torso de una madre tiene 1ºC de temperatura más que el de cualquier otra mujer u hombre. Pero si la criatura tiene la temperatura baja, la madre sube la suya hasta 2ºC con el fin de calentarla; y si por el contrario la temperatura de la criatura es alta, la madre baja 1ºC la suya para enfriarla. Esto es una prueba de regulación mutua y de la sincronía fisiológica de la pareja madre-criatura, parejas a la interacción de sus pulsiones libidinales.
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La sincronización corporal se hace evidente de manera abrumadora en la fisiología del amamantamiento. La composición de la leche que la madre produce no es siempre la misma, siendo la criatura apegada a la madre quien controla y determina las variaciones(...)
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Bergman dice que la criatura en la cuna o en la incubadora está en un "modo de supervivencia" (survival mode), a la espera de volver a su hábitat, sobre el cuerpo de la madre; el descenso de la temperatura corporal posiblemente sea un medio de defensa para ahorrar energía en espera de volver al percho de su madre. Por eso llora: para llamar la atención y que su madre le vuelva a poner en su sitio, poder cerrar el programa de defensa y abrir el de nutrición y recuperar el "modo de desarrollo" (grow mode).
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Según estas investigaciones, los valores de referencia considerados "normales" en pediatría (temperatura, ritmo cardíaco y respiratorio, etc.) están equivocados, puesto que se han tomado como tales los valores de las criaturas recién nacidas fuera de su hábitat normal, en un estado de alerta y de stress. Bergman asegura que deben ser re-evaluados (3). Estamos pues ante la misma situación que refería Michel Odent sobre el parto hospitalario, tomando como "normales" las mediciones fisiológicas en una situación irregular. (...)
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Hay muchos estudios que muestran que la falta de madre origina diferentes trastornos psicológicos así como la violencia criminal. Bergman se refuere a otro estudio publicado también por A.N. Schore (4) y asegura que las complicaciones que suceden durante el nacimiento afectan a la personalidad, a la capacidad relacional, a la autoestima, y a los esquemas de comportamiento a lo largo de toda la vida. Si a ello se le añade el rechazo de la madre y la ausencia unión con la madre ("bonding"), podemos constatar una fuerte correlación con un comportamiento criminal y violento. La creación de nidos en los hospitales y el aumento de la frecuencia de las separaciones precoces de la madre son correlativos a los problemas de vinculación afectiva, al abandono de la madre, y alaumento de comportamientos adictivos (necesidades orales del bebé no satisfechas).
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Esto puede ayucar a entender la afirmacion de Michel Odent (5) de que la mejor estrategia para obtener una persona agresiva es separarla de la madre en su más tierna infancia; así como otros estudios realizados sobre la correlación entre separación de la madre y desarrollo de una persona violenta, entre ellos el muy importante trabajo de JW Prescott que deja patente la relación entre la falta de placer corporal en las criaturas pequeñas y los orígenes de la violencia (6). Margaret Mead también realizó un estudio similar en diferentes tribus, que desconozco, pero que cita Carlos Fresneda (7). No olvidemos tampoco lo que hacían los espartanos de la Grecia post-micénica de tirar a los bebés al suelo para obtener buenos guerreros de los que sobrevivieran al trauma. (...)
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Allan Schore y sus colaboradoras (4) han comprobado que la criatura separada de la madre puede pasar del stress (hipervigilancia) a la desesperación y de la desesperación a un estado de desconexión (disociación) para dejar de sufrir.
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En la hipervigilancia, el sistema nervioso simpático se activa fuertemente y de forma brusca, con un aumento del ritmo cardíaco, de la presión sanguínea, del tono y de la vigilancia; la angustia de la criatura se manifiesta con llanto y alaridos... este estado frenético de angustia, que Perry llama "miedo-pánico", se conoce como una estimulación ergotrópica... con secreción de tasas excesivas de las principales hormonas del stress... que se producen en un estado hipermetabólico del cerebro.La disociación es el estado de reacción subsiguiente a la respuesta al terror, con embotamiento y retraimiento; es un estado de conservación y de repliegue, una respuesta del parasimpático que sobreviene en situaciones en las que la persona no tiene ni ayuda ni esperanza, una respuesta utilizada a lo largo de la vida, por la cual el individuo se desconecta para "conservar su energía", una conducta peligrosa de supervivencia en la que el individuo finge estar muerto; en este estado pasivo de profunda desconexión, la tasa de opiáceos endógenos es alta, lo que produce ausencia de dolor, inmovilidad einhibición de gritos de angustia. El tono vagal aumenta considerablemente con una bajada de la tensión sanguínea y del ritmo cardíaco (...) en este estado, desde el cerebro de la criatura, tanto los componentes del sistema simpático que consumen energía, como los del sistema parasimpático economizador de energía se activan (...) provocando alteraciones bioquímicas caóticas, un estado de toxicidad neuroquímica para el cerebro de la criatura en pleno crecimiento.Es preciso, pues, informar sobre lo que puede significar el dejar llorar a una criatura "hasta que se calle", "para que aprenda", etc. Porque quizá al principio se calle por cansancio físico y se duerma (una primera reacción de supervivencia); pero si se repite a menudo, lo que se hace es empujar a la criatura del estado de desesperación a estados de desconexión que se manifestarán en una amplia gama de síntomas autistas u otros, más o menos graves. Si el amor mantiene la salud, el desamor enferma. Dejar llorar a una criatura es un gran acto de desamor.
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(...) La separación madre y criatura produce, con palabras de Bergman, un impacto de por vida (a lifelong impact). Pues bien, este impacto fisiológico y neurológico que ahora se está poniendo en evidencia, fue observado y descrito hace ya más de 30 años por Michael Balint en el análisis psíquico; lo llamó "Falta Básica" (8).
Aquí también el paralelismo de lo psíquico y lo somático es un chorro de luz que alumbra la integridad y la unidad psicosomática de las criaturas humanas. No puede haber impacto fisiológico sin impacto psíquico y viceversa.
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Como decía, tras cincuenta años de práctica psicoanalista, Balint encontró de modo generalizado en sus pacientes, en la parte más primaria de la psique, por debajo de la construcción edípica, una herida, falta, o falla, producida por la ruptura del primary love. Sobre esta herida, dice: su influencia se extiende ampliamente, y es probable que se extienda a toda la estructura psicobiológica del individuo y abarque en varios grados tanto su psique como su cuerpo. Ahora la descripción fisiológica del survival mode y el programa de defensa regulado por las hormonas del stress, así como los recientes hallazgos de la neurobiología mencionados, ratifican la descripción de las características de la herida primaria hecha desde el psicoanálisis.
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Balint asegura que la herida psíquica de este impacto alienta una gran ansiedad y se mantiene altamente activa toda la vida. Por eso, a lo largo de nuestras vidas, cuando se produce una alteración o cuestionamiento del equilibrio emocional edípico, con el que hemos arropado la herida y sobre el que hemos construido nuestro "ego" (el ejemplo más común es la ruptura de una pareja estable), se nos queda la herida al descubierto y aflora la ansiedad que mana de la Falta Básica. La ruptura de la pareja adulta no cuestiona nuestra existencia, ni tendría por tanto que provocar un sentimiento de angustia tan fuerte; pero la ruptura de la pareja con la madre sí significó un cuestionamiento de nuestra existencia. Esto quiere decir que el miedo y la ansiedad que afloran en la edad adulta provienen de la herida primal (que aunque enterrada se seguía manteniendo "altamente activa") que ha quedado al descubierto, provocando alteraciones graves en el comportamiento, violencia criminal, etc.
Referencias:
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1: Bergman, N. Restoring the original paradigm es un documental que contiene una información muy completa sobre el paradigma maternal. Existe otro documental más corto : Rediscover the natural way, que está traducido al castellano y que se puede conseguir pidiéndolo a : encargos.libros@laligadelaleche.org En http://www.kangaroomothercare.com/ se puede pedir el Restoring the original paradigm y descolgar varios textos, los estudios clínicos de Bergman en Mowbray Hospital de Cape Town, etc.
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2: Lloyd de Mause. The neurobiology of Childhood and History y War as righteus Rape and Purification, citados en "El llanto infantil y el cerebro". http://www.dormirsinllorar.com/ y http://www.psycohistory.org/.
3: Bergman, N. Le portage kangaroo. VI éme Journée Internationale de l`Alaitment. París, marzo 2005.
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4: Schore, AN. The effects of early relational trauma on right brain development, affect regulation, and infant mental health. Infant Mental Health Journal 2001; 22 (1-2): 201-269.5: Odent, M. Boletín del Primal Health Research Centre (http://www.primalhealth.org/). También desarrollado por Odent en I Congreso Internacional sobre Parto y Nacimiento en Casa, en Jerez de la Frontera, oct. 2000, y recogido en el libro La cientificación del amor. Ed. Creavida, Argentina, 1999.
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6: Prescott, JW. Body Pleasure and the Origins of Violence. Bulletion of the Atomic Scientist 1975. Está disponible la traducción del artículo al castellano en internet en esta dirección: http://www.violence.de/prescott/bulletin/article-es.html Es de notar que existe un importante error de traducción en la tabla 1 del artículo: Donde dice “bajo bienestar” en el original pone "low display of wealth", algo así como “escasa exhibición u ostentación de riquezas".
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7: Citado por Carlos Fresneda en Las raíces afectivas de la inteligencia. El Mundo, 22.09.2003.
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8: Balint, M. La Falta Básica. Paidós, Barcelona 1993. 1ª publicación: Londres y Nueva York 1979.

sábado, 19 de enero de 2008

El año en que cambió el mundo


Por Vicente Verdú *


En 2008 se cumple el 40º aniversario de un momento clave del siglo XX. París, San Francisco, Praga, Vietnam. Muchas mechas prendieron a la vez y una generación de jóvenes se rebeló contra el modelo de sociedad burguesa. Su moral represiva se combatía con la liberación sexual, el placer inmediato de las drogas, el rock and roll. Aquellos chicos, lejos de avergonzarse de su inmadurez, sacaron pecho. Se gritaba “la imaginación al poder”. Pero, ¿qué imaginación?, ¿y qué poder? Aliados de la lucha obrera, los “sesentayochistas” pertenecían en su mayoría a las clases acomodadas. Negaron el consumo y acabaron siendo sus máximos aliados. Promovieron la revolución social desde el superindividualismo. Las contradicciones del ’68 son numerosas. Pero de cada una de ellas saltó una chispa. Y entre todas forman una luz que sigue iluminando el mundo cuarenta años después.
“Desear la realidad está bien, realizar los deseos está mejor.” La consigna no dejaba lugar a dudas, puesto que la revolución de 1968 dejaba olisquear desde lejos los tufos que caracterizan a la orgía. La misma significación medular se encerraba en el “ser realistas, pedir lo imposible”, o, lo que es lo mismo, que todo lo soñado se cumpliera y que cualquier bien llegara a las manos con el simple derecho de existir. No podía, pues, considerarse extraño que los detractores observaran el movimiento como una pataleta de hijos mimados. Y obscenos. El talante dionisíaco del ’68 se oponía al orden sexual que reinaba en la sociedad burguesa, y ello constituyó el núcleo basal de la revuelta. Una revuelta generada no por fuerzas masónicas ni porque hubiera subido el precio del trigo al modo de la revolución de 1789, sino por la potencia del orgón.
El capitalismo, sin embargo, se mantuvo airosamente en pie. Más aún: el odiado capitalismo mutó su antigua piel por un satén de irisados colores, y con ello obtuvo capacidad para respirar mejor y desarrollarse como una verbena de consumo agregada a la fiesta del orgasmo, el antiautoritarismo, la aventura y el amor a la revolución.
Daniel Bell presagiaba en Las contradicciones culturales del capitalismo el conflicto que podría crearse cuando la ética del trabajo, derivada del ascetismo protestante, fuera asaltada por un modo de vida basado en el goce inmediato y el placer consumista. Pero el conflicto no creó jamás parálisis, sino, por el contrario, un efecto acelerador. Así, el libro más citado y célebre de Bell ha ido convirtiéndose en su obra más acertada si se lee, aproximadamente, en sentido inverso. Contradicciones en el sistema, sí; pero en lugar de romper el mecanismo, como creían Bell y los del ’68, se registró un superaccidente de cuya energía el capitalismo salió tan rejuvenecido como por un exfoliante de Clarins.
Los años sesenta constituyen la década crucial en que el conspicuo capitalismo de producción, oscuro, austero y represor, empezó a girar hacia el cromatismo musical del capitalismo de consumo. Mayo del ’68 significó, para los analistas sociopolíticos, la cristalización conjunta del malestar obrero, el malestar estudiantil en la universidad y la explosión del reino juvenil que estaba cociéndose desde los años ’20.
En 1925, Ortega y Gasset repetía en La deshumanización del arte su constatación, entonces asombrosa, de que los muchachos, en lugar de avergonzarse por su inmadurez y esforzarse en adoptar hechuras de viejo para ganar reputación, empezaban a sentirse ufanos de su apariencia.
¿Qué significaba esta traslación al look? Tenía que ver con que el viejo había perdido liderazgo.
Mayo del ’68 fue el éxito de la cohorte juvenil que cabalgó sobre la cresta de los espasmos ideológicos, artísticos y económicos, mientras ganaba la relevancia que sus mayores dilapidaron con el fracaso humano de las dos guerras mundiales. El creciente valor de la materia joven significó un vuelco en la jerarquía de todos los valores. El prototipo burgués basaba su moral en tres virtudes capitales: el ahorro, la utilidad y la finalidad. Mayo del ’68 y su máximo motor emocional refutaba cada uno de esos principios. Frente al ahorro y la contención sexual, propugnaba el gasto orgasmático (la energía del orgón que teorizó Wilhelm Reich); frente a la renuncia, el placer sin espera.
El ahorro se reveló entonces equivalente a la represión (el ahorro de sexo femenino hasta la boda), y la utilidad o la finalidad se manifestaron como la marca desencantada del proyecto y de la acción. Mayo del ‘68, encarnado en la orgía, empujaba en la otra dirección. Frente al ahorro represivo, el gasto; contra la calculada utilidad, la inmediatez, y frente a la finalidad, la aventura. La reunión de estos tres elementos dibuja el triángulo de la cultura de consumo. Maldecir ahora la sociedad de consumo resulta tan pesado como rancio, pero entonces era una manera joven y anticapitalista de ser. Para José Luis Aranguren (Cuadernos para el Diálogo), el consumismo era “un reduccionismo economicista de la vida”, y para Jean Baudrillard, “constituía un sistema que se hallaba en trance de destruir las bases del ser humano” (La societé de consommation, Denoël, 1970). Esta era la doctrina central. Y la paradoja, por tanto, era ésta: los presupuestos de la revolución sesentayochista procedían de la sociedad de consumo que crecía bajo sus pies, pero sus líderes repudiaban con vehemencia el consumismo, siendo ellos, por excelencia, grandes consumistas: del tiempo, del sexo, de los derechos, de los mass media.
De hecho, tanto Mayo del ’68 como el sistema de consumo son inconcebibles sin la gigantesca explosión de los mass media. La comunicación de masas y el consumo de masas, la fiesta y el contagio sesentayochistas fueron cruzándose en una copulación reproductora. De ahí que la revuelta fuera, de una parte, muy amplia, a la manera de una endemia, y de otra, muy efímera. Los media difundieron la nueva visión de la sociedad, la universidad, la psiquiatría, la familia, la escuela, la relación intersexual, los derechos de la mujer, y recrearon, con su ejercicio, la composición de una estampa nueva. Cuarenta años después no vale la pena calificar de éxito o fracaso aquella subversión porque sus vindicaciones se han inscripto en el alma social como un bordado del mismo hilo.
Sin la mujer, en suma, no habría sido factible la fiesta del ’68, y gracias a su vigoroso movimiento de liberación se emanciparon dos o tres sexos a la vez. El suyo, que funcionaba como gran policía de las buenas costumbres, y el sexo masculino, que obtuvo la inesperada franquicia para intercambiar sus deseos con los de sus parejas. Aquella renuncia a llevar sujetador fue literalmente la pérdida del sujetador.
No hubo tiempo para culminar la gran idea sexualista, pero ¿quién duda de que se consumaron muchos cortejos? Buena parte de la guerra de generaciones de entonces procedía no tanto del choque maoísta con los progenitores como de la incompatiblidad entre sus dictámenes sobre el sexo y el matrimonio y la teorética del amor libre. Muchas o todas las comunas fracasaron, y prácticamente cualquier intento de tríos a la manera de Jules et Jim provocaron neurosis; pero tanto Truffaut como nosotros, sus coetáneos, no desperdiciamos la oportunidad para ensayar.
De ahí aquello tan conocido de “la imaginación al poder”. ¿Qué imaginación? ¿Qué poder? Todo aquello que procedía de inaugurar excitadamente una transgresora, soñada y revolucionaria realidad sexual. El LSD, la marihuana, el hachís, la droga en general aureolaba la juerga, y si fue, de un lado, una complacencia en el placer individual, fue, de otro, un signo de oro para señalar el nuevo momento del valor.
Con la droga se obtenía gozo inmediato, sin esperas. Al igual que sucedía con las adquisiciones a plazos o con las hipotecas después. Primeramente se accedía al bien, y más tarde llegaban los efectos secundarios. Todo lo contrario a la ecuación de las generaciones precedentes al ’68, que primero ponían la abnegación, el ahorro, la espera, y más tarde optaban a la debida compensación.
La inversión de este enunciado canónico, proyectado en casi todos los ámbitos de la realidad, decidió el rumbo de la cultura. Los sesentayochistas fueron los grandes promotores del consumo, negando, sin embargo, el consumo. Grandes promotores de la revolución social siendo superindividualistas. Formidables aliados de las protestas de la clase baja cuando, en su mayoría, procedían de la clase alta o media alta.
Las contradicciones de Mayo del ‘68 son tantas que hacen aún más brillante su memoria. De cada contradicción brota una chispa, y de todas ellas, una luminaria que, si fracasó en sus objetivos políticos explícitos, ha triunfado rotundamente en el deslizamiento de sus intuiciones y emociones sustanciales. Gran éxito de la feminidad, sin duda.
* De El País de Madrid. Especial para Página/12.
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jueves, 7 de junio de 2007

El legado de Reich...olvidado...


¿Es que nadie se acuerda ya de Reich?
Por Pepe Gutiérrez-Álvarez (Para Kaosenlared).

Hacía mucho tiempo que nadie se acordaba de Wilhem Reich. La película Salvador ofrece una pista sobre la atracción que este hijo de Marx y de Freud tuvo en las generaciones anteriores, abordando situaciones y problemas que están lejos de haber sido resueltos en el presente... Resulta difícil creer que Wilhem Reich llegará a tener tanta popularidad entre los jóvenes de los años sesenta-setenta, y que ahora éste tan olvidado hasta el punto de que no se editen sus obras. Una idea del al alcance que llegó a tener por entonces nos lo pueda dar el empleo de la expresión ¡Wilhem Reich¡, para sustituir la más y piadosa de ¡Virgen María¡. La sola edición temprana en folleto de El combate sexual de la juventud por parte de los jóvenes que, tras protagonizar una dura lucha en el Instituto Emperador Carlos, se constituyeron en la Juventudes Comunistas Revolucionarias barcelonesas, dio pábulo en la “opinión pública” de la clandestinidad de que los “trotskos” se montaban unas orgías de campeonato, aunque en verdad, en verdad, o que llego a ocurrir fue una edición más del quiero y no puedo tomando como referencia, no las bacanales romanas que eran cosas decadentes y retorcidas, sino las “juergas” revolucionarias atribuidas a aquella parte poco contada del mayo-junio del 68 francés, y que se podía sospechar cubría una necesidad que se expresaba sencillamente con hecho como que el Livre Rouge des POSITIONS o películas como Yo soy curiosa, llegaran a ser éxitos escandalosos. En todo esto tenía mucho que ver un tal Wilhem Reich de trágica existencia. Reich ha sido uno de los hombres que más han contribuido a la renovación del pensamiento socialista del siglo XX. Como escribiría uno de sus estudiosos de por aquí, Ramón García; Reich: "...como verdadero adelantado plantea las relaciones del psicoanálisis con el materialismo dialéctico, liga en la práctica su compromiso socio-político y su labor psiquiátrica y hace de su vida, en Viena y en Berlín, un incesante movimiento de profundización psicológica y de actividad revolucionaria. En él la ciencia y la vida, el profesional y el hombre, nos muestran solución alguna de continuidad". Este auténtico hereje nació en 1897 en Galitzia que formaba parte del Imperio austrohúngaro, en el seno de una familia de campesinos acomodados, pero obligados a emigrar por su raza judía y a los que la guerra de 1914-18 arruinó. Reich participó en la guerra como teniente en el frente italiano. Estudió primero- psiquiatría en Viena al lado de Freud, antimarxista convencido. En 1919, él mismo escribió: "He llegado a persuadirme de que la sexualidad es el centro de gravitación en torno al cual gira no sólo la vida íntima del individuo, sino toda la vida social". Vive intensamente la oleada revolucionaria de la postguerra y comienza su lucha contra la mezquina, hipócrita y sexofóbica moral burguesa desde un ángulo inédito: el freudo-marxismo. Desde este ángulo, Reich desarrolla una serie de ideas revolucionarias: la separación entre sexualidad y procreación, la convicción de que la sexualidad era un hecho capital, que la frustración sexual del proletariado era un obstáculo para su conciencia política, que la curación individual de las neurosis era imposible y se imponía un cambio en la sociedad, una terapia colectiva...No tardó en ser separado de la Sociedad Psicoanalítica de Viena y repudiado por Freud. Durante estos años escribe La función del orgasmo. En 1927 presenció como una asamblea de trabajadores socialistas era diezmada a tiros por una banda de extrema derecha que mató a varios trabajadores. Sin embargo las autoridades judiciales absolvieron a los criminales y la socialdemocracia, con la que Reich había mantenido vinculaciones hasta el momento, no llevó a cabo ninguna medida importante. Reich ingresó entonces en el Partido Comunista austriaco. Durante un tiempo, no tuvo problemas con “el partido”. Colaboró con el movimiento obrero a través de la medicina y fundó seis consultorios de higiene sexual en Viena, en los que desarrolló una intensa labor situando la relación dialéctica entre conflicto social/ conflicto sexual. Su dinámica de trabajo y su racionalización científica marchaba en sentido contrario que el estalinismo que se iba imponiendo en los partidos comunistas de la época, con una oposición importante, todo hay que decirlo. A principios de la década de los treinta se traslada a Berlín y pasa a militar en el Partido Comunista alemán.De acuerdo con este concibió un plan para fusionar la lucha de clases con la lucha a nivel psicológico, fundando la Liga Nacional para una Política Sexual Proletaria (conocida como Sex-POL) y orientando su trabajo hacia la juventud. Sus obras tienen un gran impacto y consigue avanzar en sus propósitos, pero...Sus obras fueron condenadas -y quemadas- en la URSS de Stalin y el PC alemán lo expulsó del partido. Excluido y perseguido por el s¬tatu quo -los nazis lo odiaron por comunista, por judío y por corruptor-, encontró asilo en Noruega donde, por breve tiempo, mantuvo buenas relaciones con los trotskistas, y aunque no se afilió al movimiento mantuvo sus simpatías por Trotsky: en aquel tiempo escribe no de sus mejores libros ¿Qué es la conciencia de clase?. Sobre estos años escribirá: "No me arrepiento de mis muchos años de trabajo como médico en las organizaciones marxistas. Mis conocimientos sociológicos no los debo a los libros, sino primordialmente a la experiencia práctica adquirida en las luchas en favor de las masas, por una existencia decente y libre. La más ciara comprensión de la economía sexual se adquirió a costa de los errores ideológicos de las masas. Errores que provocaron el morbo fascista. Yo, como médico, podía abordar al trabajador en sus ocupaciones diarias con mayor facilidad que un político del partido. El político de partido, sólo veía la `clase del trabajador', a la que él tenía que `do¬tar de conciencia de clase´. Yo veía el ser humano, el hombre, viviendo en las peores condiciones sociales, condiciones que él mismo había creado, que con su trabazón caracterológica llevaba consigo, y de las que en vano trataba de liberarse. La ruptura entre las concepciones economicistas y biosociológica se hizo inevitable. La teoría de `clase del individuo´, se reemplazó por el conocimiento de la naturaleza irracional de la sociedad formu¬lada por el animal hombre..." Perseguido por los nazis, calumniado por lo estalinistas, temido por los gobiernos "democráticos", Reich no encuentra asilo en Europa. Francia, Suecia y, finalmente Noruega donde cree que podrá instalarse. Pero en vano. El Gobierno socialdemócrata noruego empezó a ponerle dificultades y le acusó de tener relaciones sexuales con las pacientes. Después de un largo empeño fue admitido en los EE.UU, donde empezó su último calvario, en su última etapa en la que modifica muchas de sus convicciones --se torno anticomunista, define al estalinismo como fascismo rojo-- y en la que se dedica a profundizar sus trabajos sobre la orgonomía (estudio de la energía orgánica). Construye un "acumulador de Orgón" con fines terapéuticos y funda el Orgone Institute y la revista Orgone EnergyBulletin. Tras varios arrestos y problemas, en 1954 un juez decretó la destrucción de los acumuladores de Orgón y la quema de sus obras --como antes lo habían sido en la URSS y en Alemania-, y fue encarcelado. El lo atribuyó todo a un espíritu maligno que denominó Modju (contracción de Mocénigo, verdugo de Giordano Bruno, y Djugashvili, verdadero nombre de Stalin) y murió en condiciones dignas de un campo de concentración en 1957. Su último libro nunca fue hallado. Su resurrección coincide con la oleada revolucionaria que sacude el mundo en la segunda mitad de los años sesenta. Aquellos años que son difíciles de comprender sin la obra de Wilhem Reich.Aunque cabe pensar que las cosas en el terreno de la liberación sexual han dado un buen salto adelante –no hay más que ver el cine o la TV-, también es cierto que todavía queda mucho por aprender y discutir, y estoy seguro que Reich puede ser de una gran ayuda.

Aunque para recuperar sus obras sea imprescindible hurgar en las librerías de segunda mano, valgan unas indicaciones como con una introducción al estudio de Reich es fundamental, Psicoanálisis y sociedad: apuntes de freudo-marxismo (I), de Ramón García que comprende una Contribución al estudio de W. Reich, con: a) Breve itinerario cronológico-biográfico, b) Bibliografía. Está publicado por Anagrama. En el capitulo de sus biografías se encuentran: En busca de Wilhem Reich, de Colin Wilson (Argos-Vergara, BCN); Introducción a Wilhem Reich, de J.M. Palmier (Anagrama, BCN), Biografía de una idea, de Luigi de Marchi (Península), Wilhem Reich, una autobiografía personal, de Ilee Ollendorf (Granica, Buenos Aires), El caso de Wilhem Reich, de Boris Fraenkel, en Sociedad y represión (Escuela, Buenos Aires 1968 ) y La revolución sexual después de Reich y Kingsley, de Daniel Guerin (Tiempos Nuevos, Caracas) En francés: L´ ouvre de Wilhem Reich. de Constantin Sinelnikoff (Maspero 2 vls, París 1970) y La vie e! l´ouvre du Docteur Wilhem Reich, de Michael Cattier ( La Cité, Lausanne, 1969). Obras suyas traducidas al castellano: Análisis del carácter (Paidos y Ruedo Ibérico), La revolución sexual (Ruedo Ibérico) Reich habla de Freud.; Psicoanálisis y sociedad -con Igor Caruso-, Psicoanálisis y educación -con Vera Schmidt -(todas ellas en Anagrama), Materialismo dialéctico y Psicoanálisis, que comprende además ¿Qué es la conciencia de clase?(Siglo XXI, Madrid, 1974), La función del orgasmo (Paidos), Psicología de masas del fascismo, La lucha sexual de los jóvenes (ambos en Roca, México), Sexualidad y represión (Escuela, Buenos Aires), Escucha Pequeño hombrecito. problemas sexuales de la juventud (Trazos, BCN 1978), La muerte de Cristo ( Bruguera, Barcelona 1980).