Loris Malaguzzi...

"Trabajar con los niños quiere decir tener que hacer las cuentas con pocas certezas y con muchas incertidumbres. Lo que nos salva es el buscar y no perder el lenguaje de la maravilla que perdura, en cambio, en los ojos y en la mente de los niños. Es necesario tener el coraje de producir obstinadamente proyectos y elecciones. Esto es competencia de la escuela y de la educación”.

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domingo, 7 de marzo de 2010

Nacidos para comprar



















La sociedad estadounidense es la más consumista del mundo. La
gente trabaja más horas que en cualquier otro país industrializado.
Los niveles de ahorro son menores. Los créditos concedidos al consumo
se han disparado, y aproximadamente un millón de hogares se
declaran insolventes todos los años. Existen más de 46.000 centros
comerciales en todo el país, y su incremento, desde 1986, ha sido de
dos tercios. A pesar de que el número de integrantes de la unidad familiar
ha disminuido, el tamaño de las viviendas experimenta un rápido
aumento. Entre los habitáculos con más demanda se encuentran
los vestidores y los garajes para tres y cuatro vehículos, que sirven
para almacenar cantidades inauditas de objetos de todas clases. Según
mis estimaciones, el adulto medio adquiere, a lo largo del año,
cuarenta y ocho nuevos artículos (de manera análoga, también se
desprende de una gran cantidad de cosas, a un ritmo sin precedentes).
Los estadounidenses poseen más aparatos de televisión que los
habitantes de cualquier otro país —prácticamente uno por persona—.
Los observadores culpan a la televisión de los bajos niveles de
compromiso cívico, de la falta de cohesión social y del declive de la
socialización cotidiana. El mucho tiempo dedicado a mirarla también
ha significado una exposición a la publicidad sin parangón en la
historia. Además, los anuncios se han extendido más allá de la pantalla
hasta alcanzar prácticamente toda institución social y todo tipo
de espacio público, desde museos y zoos hasta universidades y aulas de
educación primaria, restaurantes, cartas gastronómicas, baños, aeropuertos,
e incluso el aire mismo.
Los artífices de esta cultura —las empresas que fabrican, venden
y anuncian los artículos de consumo— ya han fijado su atención en los
niños. A pesar de que éstos llevan tiempo participando en el mercado
del consumo, hasta hace poco eran actores secundarios, compradores
de mercancías baratas. Atraían una porción menor del talento y los
recursos de las empresas y se llegaba a ellos, en gran medida, a través
de sus madres. Pero las cosas han cambiado. Los niños y los adolescentes
constituyen ya el epicentro de la cultura del consumo en Norteamérica.
Capitalizan la atención, la creatividad y el dinero de los
anunciantes. Sus gustos marcan las modas del mercado. Sus opiniones
definen las estrategias de las marcas. Y, sin embargo, son pocos los
adultos que reconocen la magnitud de este cambio, así como sus consecuencias
para el futuro de nuestros hijos y para nuestra cultura.
Llevo veinte años estudiando aspectos relacionados con el consumo.
Economista de formación y vocación, me interesé por el tema de la
comercialización a través del estudio de la cultura del trabajo. En mi
primer libro, La excesiva jornada laboral en Estados Unidos, exponía
mis hallazgos sobre el inesperado y no reconocido incremento del
horario laboral. El empleado medio pasa en la actualidad unas doscientas
horas más en el trabajo, anualmente, que treinta años atrás.
Hace cincuenta años, la jornada laboral en Estados Unidos era sensiblemente
inferior a la europea, mientras que ahora la excede en más
de trescientas horas anuales (el equivalente a ocho semanas, aproximadamente).
Incluso en Japón (el país adicto al trabajo por excelencia
cuando inicié mis investigaciones a principios de la década de
1980) la jornada laboral es más reducida que en Estados Unidos.
El análisis de mi anterior libro, que pretendía dar razón de las
causas del aumento en la jornada laboral, apuntaba a factores relacionados
con el lugar de trabajo, como eran las estructuras de coste
de los empleadores y la persistencia de una cultura corporativa basada
en el gran número de horas trabajadas como signo de prestigio.
Descubrí que los empleadores no se mostraban dispuestos a cambiar
tiempo a cambio de dinero, y que en los últimos cincuenta años la
mayoría de la gente había obtenido salarios más altos, pero a cambio
de trabajar más horas. Lo que no comprendía era por qué eran tan
pocos los empresarios que habían intentado no sucumbir a esos horarios.
Los datos de las encuestas revelaban que la mayoría de las
personas se mostraban satisfechas con el equilibro existente entre el...

Fuente: http://www.paidos.com/contenido_adicional%2F60414%2FContenido_adicional.pdf

lunes, 18 de enero de 2010

Nuevo de Michel Odent



Las funciones de los orgasmos. Todos los episodios de la vida sexual humana pueden alcanzar un clímax, una cúspide. Estas situaciones cumbre son intensas respuestas en todos los nieveles del sistema nervioso y endocrino, cambios en los niveles de consciencia, posibles sendas para escapar momentáneamente de la realidad mundana espacio-temporal, vías para alcanzar estados emocionales que podemos calificar de trascendentales.

Curso con Michel Odent en Madrid
20-21 MAYO 2010
Organiza: Proyecto Terra Mater
www.terramater.es

La oxitocina, "hormona tímida", es el eje central de todos los estados orgásmicos y extáticos, y la liberación de endorfinas como analgésicos naturales explica fácilmente el efecto calmante de los orgasmos.

Durante miles de años, todas las culturas han ejercido un fuerte control sobre todos los aspectos de la sexualidad, como el parto y el amamantamiento, además de la sexualidad genital.

A pesar de que múltiples disciplinas científicas hacen hincapié en la importancia del período que rodea al nacimiento en el desarrollo de la capacidad de amar, el parto y el mamantamiento son episodios de la vida sexual humana en los que se interfiere de forma sistemática. Tanto durante el parto como durante cualquier otra experiencia sexual, el neocórtex tiene que ponerse en reposo para facilitar la producción de un torrete hormonal, de "cóctel orgasmogénico" que nos permita relajarnos en la cumbre de la trascendencia. Para ello, cualquier experiencia sexual, también el parto, precisa de -privacy-, de la sensación de "no sentirnos observados".

Lo que el Dr. Michel Odent llama " la cientificación de los orgasmos " no es sino un aspecto más de " la cientificación del amor". En este momento clave de la historia de la humanidad, cualquiera que esté interesado en el futuro de nuestra especie debería preguntarse:

¿Durante cuánto tiempo podrá la especie humana sobrevivir sin Amor?

Si hay futuro para el Amor, también hay futuro para la humanidad.

viernes, 8 de enero de 2010

sábado, 12 de septiembre de 2009

Réjean Ducharme_ El Valle de los Avasallados

Finalmente llegó el día para aquellos que, la débil esperanza siempre se resiste al olvido...
"El valle de los Avasallados" de Réjean Ducharme ya cuenta con editora (Ediciones Doctor Domaverso) para la versión en español.

Ha sido una gran noticia “regalada” por una persona que hizo una entrada en este blog, gracias... domaverso...

¿Cuantas veces he supuesto lo que sería leer a Ducharme?


Lo haré en breve…saludos y buen viaje...

viernes, 22 de agosto de 2008

GRAVÍSIMO ERROR

Las decisiones del Gobierno sobre gratuidad o bajos precios de guarderías, envían a la población el mensaje de que éstas son lo mejor para los bebés.


Gravísimo error. Las guarderías deben ser la última posibilidad para las madres-padres que no puedan o no quieran quedarse con sus bebés. Espero que la ministra de Educación (brillante alumna mía en el colegio Estudio) tenga a su lado expertos en Psicología del Desarrollo que le informen de las numerosas investigaciones que demuestran lo esencial que es, para el desarrollo de la personalidad, la relación con una figura materna-paterna estable durante los primeros años de la vida y, sobre todo, en el primer año. Es, quizá, también una "verdad incómoda" pero lo es. A pesar de los votos fáciles que puedan dar esas medidas, por lo que tiene que luchar el Estado de bienestar, en primer lugar, es por que la madre-padre que se sientan felices con ello permanezcan al lado de su bebé el mayor tiempo posible.
Es decir, por alargar el permiso de maternidad-paternidad, con vuelta al trabajo con todas las garantías, como sucede en países, ejemplo de tal Estado de bienestar: Suecia, 14 meses; o Finlandia, 12 meses, que dan, además, otros muchos incentivos posteriores a la permanencia de la madre junto al bebé. (Por cierto, ambos países quedaron a la cabeza en el Informa PISA).

Fuente:El País, por Mercedes Valcarce Avello (Profesora titular de Psicología Evolutiva en la Universidad Complutense) 09/01/2008

jueves, 12 de junio de 2008

El salto mortal. La animalidad rousseauniana frente al capitalismo


Simón Royo Hernández
Rebelión

El amor de un ser intrauterino, del recién nacido y de un niño muy pequeño, es un amor pleno, completo, absoluto, por eso la reciprocidad que demanda es imposible de alcanzar por los adultos excepto en esa relación de dos seres en uno que se da entre la madre y el nasciturus por su albergar y cobijar y en el amamantamiento; quizás los dos casos en los que nuestro ser-dual originario se manifiesta más visiblemente. A ese amor primitivo se le puede hacer justicia pero no igualarlo, porque igualarlo requeriría la ausencia de miedos, de temores, de distancias, de medidas, depende de la inexistencia de la evaluación racional de las acciones y problemas; de no atender a una serie de sentimientos, emociones y razonamientos que son fruto del aprendizaje y de los que los adultos no pueden -y en caso de poder quizás no deben- prescindir, sopena de no poder vivir en sociedad. Cuando se viaja en avión con un bebé se advierte al pasajero que lo lleva que en caso de despresurización el adulto ha de ponerse la mascarilla primero a sí mismo y luego al bebé, el adulto tiene que mirar por su bien primero porque es condición para el cuidado del infante. El filósofo Peter Sloterdijk lo ha expresado magníficamente en esa apología de la natalidad y de la maternidad que, reencantando el mundo, constituye el primer libro de su ya famosa trilogía de las esferas: con el embarazo las madres “sienten que se han hecho responsables de sus estados de ánimo y de sus éxitos vitales, y saben que ellas mismas no son una condición marginal indiferente para el buen resultado de la vida venidera. Sienten especialmente, aunque sea de manera implícita y discreta, la obligación de ser felices por amor al hijo” (Peter Sloterdijk Esferas I, p.454. Siruela. Madrid 2003).
Busquemos una imagen que nos pueda ayudar a la comprensión. El mismo fenómeno desde el punto de vista paterno. Un niño de 11 meses acaba de aprender a ponerse de pié y a dar sus primeros pasos, está, con sus padres, a las orillas de un río profundo y se acerca gateando hasta el borde del agua. En el agua se encuentra su padre que le devuelve la increíble sonrisa. El bebé se pone de pié en el bordillo y mira a su padre, sólo un paso le separa de su amado padre, es un paso mortal, pues no sabe nadar. Su padre le dice “ven hijo mío, ven con papá”. No media tiempo entre el requerimiento y la respuesta, no media deliberación, no hay medida, es un instante, el bebé da un paso al vacío y cae en el agua. Su confianza en su padre es absoluta, plena, completa, la diligencia del padre que lo atrapa de bajo los hombros cuando sus piececitos se han hundido en el agua hasta la cintura, sólo puede actuar, poniendo todos sus sentidos y toda su agilidad en responder a la confianza que se le ha otorgado. Hay una diferencia abismal, el padre es consciente del peligro y la factibilidad de la acción propuesta, ha realizado un cálculo y razonado previsoramente el proceso de autolanzamiento que iba a acometer el bebé, anticipando en su mente su posterior captura. Acepta la misión, pues, la más mínima duda sobre la capacidad de proteger con todo su ser al pequeño le llevaría a abortar el desafío. Milenios de evolución han preparado sus músculos y su nervios para semejante captura, sus sentidos se agudizan, sus músculos se tensan, el más enclencle de los hombres adquiere la agilidad de un atleta profesional. Decir, simplemente, que el bebé es inconsciente de los peligros significa no comprender el problema y no captar lo infinito y desmedido de su acción. El suyo es un salto mortal.
Procurar la felicidad afectiva y sensitiva del Recién Nacido y del niño pequeño es la primera misión pedagógica de sus padres, de los adultos que los rodean y de la sociedad que los cobija como nuevos miembros. Hay una responsabilidad colectiva para con las generaciones futuras que compete a todo el mundo. Por eso hay que estar con Jean Jacques Rousseau cuando en el libro segundo de su Emilio nos instruyó acerca de la primera pedagogía, previniéndonos contra una perniciosa instrucción aplicada a los bebés o a los niños pequeños: “¿Qué habría que pensar, pues, de esa bárbara educación que sacrifica el presente a un futuro enigmático, que carga con cadenas de toda especie a un niño, y lo hace desdichado preparándole para un porvenir de no se qué pretendida felicidad, de la que tal vez no gozará nunca? Aunque yo supusiera esta educación razonable en su objeto, ¿cómo ver sin indignación a unos pobres desventurados sometidos a un yugo insoportable y condenados a trabajos continuos como galeotes, sin estar seguros de que les serán siempre útiles tantos sufrimientos? La edad de la alegría se pasa entre llantos, castigos, amenazas y esclavitud. Por su bien, se atormenta al desdichado y no se dan cuenta de que es a la muerte a quien llaman y que le llegará en medio de este triste aparato. ¿Quién sabe cuántos niños perecen víctimas de la extravagante sabiduría de un padre o de un maestro? (…). Hombres, sed humanos; (…). Amad la infancia; favoreced sus juegos, sus deleites y su amable instinto. ¿Quién de vosotros no ha añorado alguna vez esa edad en la que la risa no falta de los labios y en la que el alma siempre está en paz? ¿Por qué queréis quitar a esos pequeños inocentes el disfrute de esos breves momentos que tan pronto se marchan, y de un bien tan precioso del que no pueden abusar? ¿Por qué queréis colmar de amargura y dolores esos primeros años tan fugaces, que pasarán para ellos y ya no pueden volver para vosotros? (…). ¡Cuántas voces se van a levantar en mi contra! (…). Este es, me contestaréis, el tiempo de corregir las malas inclinaciones del hombre; que es durante la infancia cuando las penas son menos sensibles, y que hay que multiplicarlas con el fin de eludirlas en la edad de la razón. Pero ¿quién os ha dicho que todo este arreglo está a vuestra disposición, y que todas esas hermosas instrucciones con que agobiáis el débil entendimiento de un niño no le hayan de ser un día más perniciosas que útiles? ¿Quién os asegura que le evitáis algo con las penas que ahora le prodigáis? (…) ¿Y como me probaréis que estas malas inclinaciones de las que pretendéis curarle no le vienen más de vuestros deseos mal entendidos que de la naturaleza?”.
Sabias palabras las del pensador francés, el cual, humano demasiado humano, abandonó a sus propios hijos en un orfanato. Por contra, lo que ocurre en la actualidad en los países de nuestras características, es que se otorga una educación de bebés, a los adolescentes, supuestamente para evitarles traumas, mientras que se disciplina como en un cuartel a los niños pequeños; diminutos seres puramente afectivos que han de amoldarse a los infames horarios laborales de sus padres, dormir y comer no cuando tienen sueño o hambre y sed, sino cuando se les obliga y fuerza. Los padres, víctimas de la explotación capitalista, llegan cansados a sus casas y han de pagar para que otros se ocupen de sus hijos, ocuparse de ellos con enojo o dejarlos en abandono. ¿Por qué culpamos a los pequeños de nuestro cansancio y no a nuestro patrón laboral? ¿No será porque es más fácil responsabilizar a quien nada puede y todo se le debe, que a quien nos domina y nos oprime? Enorme cobardía es que un bebé llore y se le recrimine a un ser totalmente dependiente de los que le rodean el único acto con el que es capaz de comunicar sus problemas y necesidades, que a la sazón, son de un número muy reducido, como necesidad de comida, de cambio de pañal, gases, dolor, calor o frío, junto a la petición de mimo. Sobre este último punto hay que reflexionar y reparar rousseauniananmente que el deseo de recibir afecto por los padres no es un capricho, sino una necesidad, tan importante como el comer. En realidad el niño, hasta prácticamente bien cumplido el año, será siempre veraz en sus manifestaciones, pues no conocerá hasta muy tarde las sutilezas del capricho y todo lo que de esa manera deduzcamos, a partir de sus actos, será una mala interpretación por nuestra parte y una injusticia para con él.
Comparándola entonces con la de Rousseau, habría que rechazar la Pedagogía infanticida del supuestamente rigorista y disciplinado Immanuel Kant, al menos en tanto que nos indica sin que el sentido común de un padre lo apruebe, lo contrario que el francés, por ejemplo, al decirnos en su obra mentada, en el capítulo dedicado a La educación física, que: “Se puede decir con verdad, que los niños de la gente vulgar están peor educados que los de los señores, porque la gente ordinaria juega con sus hijos como los monos: los cantan, los zarandean, los besan, bailan con ellos; piensan hacerles un gran bien corriendo hacia ellos cuando lloran, forzándoles a jugar, etc.; pero así gritan más a menudo. Cuando, por el contrario, no se atiende a sus gritos, acaban por callarse, pues ninguna criatura se toma un trabajo inútilmente. Si se les acostumbra a ver realizados todos sus caprichos, después será demasiado tarde para quebrar su voluntad”. Esto pudiera aprobarse más tardíamente, hacia los dos años del niño, pues hacerlo antes es una necesidad del mercado y no una necesidad de la criatura, a la que se atormenta sin sentido. Puede ser aceptando el comienzo del condicionamiento conductista entre los dos y los tres años, siempre que se mantenga preferentemente en los refuerzos y casi nunca en los castigos. Hacerlo antes no es sino un crimen y una barbaridad. Y en este sentido, en el de oposición a la disciplina kantiana para con el niño menor de dos años es que podemos ver con espanto como se emplean las indicaciones de un libro, sí, ciertamente muy efectivo, un libro de dura psicología conductista que se titula: Duérmete niño, de un tal Dr. Estivill; un escrito en el que el bienestar de los hijos se sacrifica al las necesidades del mercado por unos padres agobiados y agotados por la sociedad. El intento europeo de aumentar la jornada laboral de 48 a 65 horas, ante lo que sólo se sabe solicitar guarderías, retrotraerá a Europa a condiciones capitalistas del siglo XIX.
Se hace que los niños pequeños, desde recién nacidos, se adapten al horario laboral arbitrario que tengan sus progenitores o a sus caprichos consumistas, padres que se quejan de no poder dormir, en lugar de dejar que el niño marque sus ritmos de comida y sueño de acuerdo con sus necesidades y en correspondencia con los ciclos de la naturaleza a los que se amoldan todos los cachorros de un mamífero. Resulta oprobioso para la especie humana ver como las gorilas y las leonas cuidan de sus crías, con que amor, que afecto, que paciencia, como tienen siempre limpios y protegidos a sus cachorros, como los amamantan hasta que les salen los dientes y entonces pueden comer ya por sí mismos las viandas que les traen los miembros de su manada. De todo eso nos ha librado el Progreso (*), un biberón con unos polvos y agua sustituye a los pechos maternos, una disciplina de adaptación al mercado sustituye el orden del universo y se piensa que con ello que se está siendo un ser humano y no un animal, avanzando en la civilización y alejándonos de la barbarie. Habrá entonces que corregir nuevamente a Rousseau, ¡Hombres! ¡sed animales! ¡Dad ese salto mortal!
NOTAS:
(*) http://www.lacavernadeplaton.com/articulosbis/progreso0708.htm

martes, 31 de julio de 2007

EL LIBRO PELIGROSO PARA LOS CHICOS de IGGULDEN, CONN y IGGULDEN, HAL


Construir una casa en un árbol abandonando los juegos de ordenador, hacer trabajos manuales y olvidarse de los iPods, el éxito internacional de El Libro peligroso para los chicos ha marcado el final de la generación PlayStation. El libro peligroso para los chicos es un compendio de información, juegos, conocimientos y trucos que aparentemente están pasados de moda en la época de los teléfonos móviles. Pero con tan sólo la primera semana de ventas, el libro se colocó entre los 5 primeros de la lista de Amazon en el Reino Unido. Las reglas del baloncesto, cómo construir una casa en un árbol, cómo funciona una catapulta, gramática imprescindible, la historia de los reyes de España, cómo fabricar un arco y unas flechas, qué debemos llevar a un picnic y mucho más: historias de una valor increíble y habilidades útiles recogidas en más de 200 páginas ilustradas. El libro peligroso para los chicos es además una buena fuente de información complementaria para las didácticas escolares ya que a demás de enseñar a jugar al aire libre, facilita lo imprescindible para pasar de curso.

domingo, 24 de junio de 2007

Summerhill, la escuela donde se cultiva la felicidad

«El único cuidado que habría necesidad practicar en la escuela es la cura de la infelicidad. El niño difícil es el niño infeliz. Está en guerra consigo mismo, y por tanto está en guerra con el mundo.El adulto difícil va en la misma barca. Ningún hombre feliz no ha perturbado nunca una reunión, ni ha predicado la guerra, ni ha linchado ningún negro. Nunca ninguna mujer feliz no ha tratado a regaños el marido o los hijos. Nunca ningún hombre feliz no ha cometido un asesinato o un robo. Nunca ningún patrón feliz no ha aterrorizado sus empleados.Todos los crímenes, todos los odios, todas las guerras, se pueden reducir a una sola palabra: infelicidad. La intención de este libro es de hacer ver como nace la infelicidad, como arruina las vidas humanas y como se pueden subir los niños de manera que la mayor parte de esta infelicidad no llegue a nacer nunca.¿A qué se asemeja Summerhill? Bien, para decir sólo una, las clases son optativas. Los niños pueden ir o quedarse una hora lejos —por el tiempo que quieran si éste es su deseo. Hay un horario, pero sólo para los maestros.En general, los alumnos tienen clases con arreglo a la edad, pero a veces con arreglo a sus intereses. No tenemos nuevos sistemas de enseñanza, porque no consideramos que la enseñanza sea muy importante en sí mismo. El hecho de que la escuela tenga o no un método específico para enseñar a dividir por muchas cifras no tiene ninguna importancia, porque esta operación sólo tiene interés para aquéllos que la quieren aprender. Y el niño que quiere aprender a dividir por muchas cifras, aprenderá tanto si le enseñemos de una forma como de otra..»
NEILL, Alexander S. Summerhill, Barcelona: Eumo, 1986. (págs 3-4, 7)




En el libro Summerhill, Alexander Sutherland Neill, expone el funcionamiento de la escuela progresista que él fundó y fue conocida en todo el mundo por el nombre de Summerhill; simultáneamente, presenta los principios que han inspirado este atrevido modelo educativo. La escuela, defiende Neill, tiene como función primera curar la infelicidad de los niños; Summerhill es el lugar donde los niños son criados pensando en la felicidad.En el primer capítulo del libro, Neill hace una descripción global de la vida cotidiana en la escuela; en los restantes, trata aspectos concretos como por ejemplo la necesidad de libertad, el juego, la obediencia y la disciplina, su punto de vista sobre la sexualidad, la moral, los problemas de los padres, etc.En Summerhill se cultiva radicalmente la libertad. Eso quiere decir que las clases son de asistencia libre, que se otorga gran importancia al juego, que en muchos momentos cada cual hace lo que quiere. El gran acontecimiento de la casa es la asamblea general de los sábados donde, con igualdad de voto alumnos y profesores, se toman decisiones importantes para la buena convivencia. Acabada la asamblea es hace un baile.En Summerhill no hay notas, ni ningún tipo de calificación; premios y distinciones son rechazados porque desvían el desarrollo normal de la personalidad. Neill está convencido que el niño es innatamente juicioso y realista; por naturaleza, el niño es un ser bueno, justamente con capacidad de autocontrol. El niño tiene suficientes recursos para hacerse él mismo plenamente persona, las interferencias de los adultos no son positivas.

miércoles, 6 de junio de 2007

La cientificación del amor, Michel Odent. Ed. Creavida.



Entrelazando datos de diversas disciplinas, Michel Odent puede ofrecer evidencias de que el corto pero crítico período de tiempo que sigue al nacimiento, tiene consecuencias a largo plazo y en el está involucrada la capacidad de amar, que inlcuye el amor a la Madre Tierra.
¿Porqué entonces todas las culturas ritualmente perturban el primer contacto entre la mamá y el recién nacido? En un momento en el que la humanidad debe inventar nuevas estrategias radicales para la supervivencia, 'La cientificación del amor' aparece como el aspecto más vital de la revolución científica y como un icono en la historia de la humanidad.

El bebé es un mamífero, Michel Odent, Ed. Mandala


El bebé es un mamífero, Michel Odent, Ed. Mandala

Un libro que nos bombardea a preguntas y avasalla nuestras ideas preconcebidas. ¿Por qué las hembras de los mamíferos se esconden para parir? ¿De qué manera puede el miedo precipitar el parto? ¿Por qué la mayoría de las civilizaciones han denigrado el calostro? ¿Cuál es la función del canto? ¿Es la monogamia compatible con la lactancia prolongada? ¿Qué clase de hombre parará de destruir la Madre Tierra?...

Nuestros hijos y nosotros, Meredith Small, Meredith Ed. VergaraVitae


¿Deberíamos dejar que los niños duerman solos desde que nacen? ¿Todos los niños de diferentes culturas padecen las mismas enfermedades? ¿Cómo reaccionan las madres al llanto del bebé en distintas partes del mundo? Las respuestas de Meredith F. Small sorprenden al lector y proponen una manera de educar a los hijos que busca lo mejor para ellos. Una obra que ofrece estrategias y consejos innovadores para el sano crecimiento del niño, desde la alimentación y la interacción social hasta el apoyo afectivo.

Bésame mucho, Carlos González, Ed.


Un libro escrito a favor de los hijos, que defiende una educación basada en el amor, el respeto y la libertad. "Tu hijo es una buena persona" es un capítulo de este hermoso libro. "Bésame mucho nos muestra cómo respetar a nuestros hijos como personas que son, a entender sus quejas y a atender su llanto. Porque el viejo temor de malcriar a un hijo por exceso de cuidado es un cuento y, como ya sabemos, los cuentos no existen, pero sí los finales felices".

El concepto del continuum, Jean Liedloff, Ed. ObstareSegún Jean Liedloff.


Según Jean Liedloff, el concepto del Continuum se refiere a la idea de que, para alcanzar un óptimo desarrollo físico, mental y emocional, los seres humanos —especialmente los bebés— necesitamos vivir las experiencias adaptativas que han sido básicas para nuestra especie a lo largo del proceso de nuestra evolución.
Para un bebé, estas experiencias necesarias son:- Contacto físico permanente con la madre (u otro familiar o cuidador) desde el nacimiento.- Dormir en la cama de los padres en permanente contacto físico hasta que el bebé decida lo contrario por sí mismo, lo que ocurre alrededor de los dos años.- Lactancia materna a demanda.- Permanecer constantemente en brazos o pegado al cuerpo de otra persona hasta que el bebé comience a arrastrarse o gatear por sí mismo, lo que sucede en torno a los 6-8 meses.- Disponer de cuidadores/as que atiendan las necesidades del bebé (movimientos, llantos, etc.) sin emitir juicios ni invalidarlas. Es importante tener en cuenta que el bebé no debe ser el centro de atención permanentemente, aunque sí debe sentir que sus necesidades serán satisfechas.- Hacer sentir al bebé y potenciarle sus expectativas basadas en que es un ser innatamente social y cooperativo, al tiempo que fomentar su fuerte instinto de autoconservación. Igualmente, es básico que el bebé sienta que es bienvenido y tenido en cuenta.En contraste, un bebé sujeto a las prácticas occidentales de parto y crianza a menudo experimenta...- separación traumática de su madre desde el momento del parto debido a las intervenciones médicas y a la colocación de los bebés en maternidades, aislados físicamente excepto por el sonido de otros recién nacidos también llorando, con una mayoría de niños varones aun más traumatizados debido a practicas médicas innecesarias relacionadas con cirugía de circuncisión.- en casa, duerme solo y aislado, a menudo después de "dejarle llorar para dormir".- alimentación programada, con sus impulsos naturales de deseos de cuidado a menudo ignorados o "pacificados".- ser excluido y separado de las actividades normales de adultos, relegado durante interminables horas a un cuarto de niños, jardín de infancia o guardería donde es inadecuadamente estimulado por juguetes y otros objetos inanimados.- los cuidadores a menudo ignoran, desatienden, minimizan e incluso castigan al bebé que llora o que señala sus necesidades; o de otra forma respondiendo con excesiva preocupación y ansiedad, haciendo de él el centro de atención.- conformándose a las expectativas de sus cuidadores que le hacen sentir incapaz de preservarse a si mismo, de que es un ser innatamente antisocial, y que no puede aprender un comportamiento correcto sin estrictos controles, amenazas y una variedad de manipuladoras "técnicas parentales" que socavan su exquisito y evolucionado proceso de aprendizaje.La evolución no ha preparado al recién nacido para este tipo de experiencias. No es capaz de entender por qué sus gritos desesperados para la satisfacción de sus expectativas innatas no son tenidas en cuenta, y desarrolla un sentimiento de contrariedad y culpa sobre si mismo y sus deseos. Si, por el contrario, sus expectativas de Continuum son realizadas -de forma precisa al principio, con mayor flexibilidad según va madurando- le proporcionará un estado natural de confianza en sí mismo, bienestar y gozo. Los bebés cuyas necesidades de Continuum han sido satisfechas desde el principio a través de la experiencia "en brazos" desarrollan una gran autoestima y son mucho más independientes que aquéllos a los que se les ha dejado llorar solos por miedo a que se vuelvan unos “mimosos” o demasiado dependientes.He aquí algunos extractos del libro que define el concepto de Continuum:...No es ningún secreto que los "expertos" no han descubierto como vivir satisfactoriamente, pero cuanto más fracasan, más profundizan en llevar los problemas por la sola influencia de la razón y desestimar lo que la razón no puede comprender o controlar.Ahora nos dirigimos exclusivamente por el intelecto; nuestro sentido innato de lo que es bueno nos ha sido socavado hasta el punto de que apenas somos conscientes de su funcionamiento y no podemos distinguir un impulso original de uno desviado....(la determinación de lo que es bueno para nosotros) ha sido gestionado durante millones de años por las infinitamente más refinadas y sabias áreas de nuestra mente denominadas instinto...(El) inconsciente puede hacer cualquier número de observaciones, cálculos, síntesis, y resoluciones simultánea y correctamente....Lo que aquí estamos entendiendo por "correcto" es lo que es apropiado para el antiguo Continuum de nuestras especies por la sencilla razón de que se adapta a las tendencias y expectativas con las que hemos evolucionado. Las expectativas, en este sentido, están fundadas tan profundamente en el hombre como lo está su diseño último. Sus pulmones no es que sólo contengan aire, sino que se crearon para recibir aire, al igual que sus ojos para recibir luz...(etc.)...Podríamos definir el Continuum humano como la secuencia de experiencias que corresponden a las expectativas y tendencias de las especies humanas en un ambiente coherente con eso y en el que otras expectativas y tendencias se formaron. Incluye comportamientos apropiados en, y tratamientos con, otras personas como parte de ese ambiente.El Continuum de un individuo es global, en el sentido de que forma parte del Continuum de su familia, que a su vez es parte del Continuum de su clan, y el la especie, y el Continuum de las especies humanas forma parte del Continuum de la vida sobre la tierra....La resistencia al cambio, que no está reñido con la tendencia a evolucionar, es una fuerza indispensable que mantiene cualquier sistema estable.Solo podemos hacer suposiciones sobre lo que interrumpió nuestra resistencia innata al cambio hace unos pocos miles de años. Lo importante es comprender el significado de la evolución contra el cambio no-evolucionado. ...(este último) reemplaza lo que es complejo y adaptado por lo que es simple y menos adaptado.No hay diferencia esencial entre el comportamiento puramente instintivo, con sus expectativas y tendencias, y nuestra igualmente instintiva expectativa de una crianza adecuada, sobre la que podemos desarrollar nuestras tendencias y realizar nuestras expectativas, en primer lugar, de tratamiento concreto durante la infancia, y gradualmente de una clase de tratamiento más flexible según las circunstancias, y un rango de requisitos para los que nuestra adaptación se siente preparada, impaciente, y capaz de conseguir.




(*) Jean Liedloff es una antropóloga que partió en busca de diamantes a la selva amazónica, allí descubrió otra clase de tesoro: los Yequana. En su prolongada convivencia con estas tribus le sorprendió la vitalidad física, mental y emocional de los niños Yequana y decidió escribir un libro sobre sus descubrimientos. Su libro se ha traducido a 16 idiomas.

Fernando Vallejo



* Los alienantes fanatismos, que siempre nacen del vientre de la ignorancia, del desencanto y de las incertidumbres colectivas, constituyen renovadas expresiones del oscurantismo, capaces de parir algunas de las peores tragedias de nuestro tiempo.
Hugo Acevedo

martes, 5 de diciembre de 2006

LIBROS RECOMENDADOS




Autorregulación y Autogobierno, Abrazo entre psicología y educación, W. Reich y A. S. Neill son ejemplo.


Jesús Mañas Montero


Publicaciones Orgón de la Es.Te.R. Valencia, 2004




Con AUTORREGULACIÓN Y AUTOGOBIERNO el autor pretende, siguiendo el camino marcado por W. Reich y A. S. Neill, ofrecer claves explicativas del proceso de culturización que cada ser humano recorre desde su nacimiento hasta la plena inserción en el contexto social particular del que forma parte. Es sorprendente comprobar cómo tantos millones de personas laboriosas, inteligentes y decentes son tan fácilmente sometidas en esta sociedad ansiosa y desventurada, afectada por problemas de inestabilidad en su estructura de funcionamiento: guerras explotación, maltrato, esclavitud, miseria, injusticia, perversión... Parece que la clave de este desequilibrio está en la frustración de las necesidades emocionales del niño, que dejan marcada ya para el adulto una huella de miedo, de rencor, de falta de opinión, incapacidad de iniciativa, dureza emocional y resignación "para ir tirando como se pueda y lo mejor que se pueda". Estamos en una trampa de difícil salida. Si la educación, la higiene social, la medicina... no logran instaurar el funcionamiento bioenergético de la población, es decir si no consiguen la autorregulación personal y el autogobierno dentro del grupo, esta sociedad no encontrará la felicidad que busca. Estará poblada por gente atontada, muerta, desorientada, tensa, subyugada por falsos contactos y falsos placeres, persiguiendo el espejismo de las cosas banales y superfluas. Hay que empezar por formar en otra dirección a los niños del futuro.Creemos que se trata de un libro que hace pensar en la dimensión profunda de lo que es la persona y en la importancia que tiene el modelo de educación que se administra. Puede ser una guía valiosa para padres, profesores, sanitarios... y para todas aquellas personas que viven con compromiso su papel educador de las generaciones jóvenes.