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domingo, 30 de mayo de 2010
domingo, 7 de marzo de 2010
Nacidos para comprar

La sociedad estadounidense es la más consumista del mundo. La
gente trabaja más horas que en cualquier otro país industrializado.
Los niveles de ahorro son menores. Los créditos concedidos al consumo
se han disparado, y aproximadamente un millón de hogares se
declaran insolventes todos los años. Existen más de 46.000 centros
comerciales en todo el país, y su incremento, desde 1986, ha sido de
dos tercios. A pesar de que el número de integrantes de la unidad familiar
ha disminuido, el tamaño de las viviendas experimenta un rápido
aumento. Entre los habitáculos con más demanda se encuentran
los vestidores y los garajes para tres y cuatro vehículos, que sirven
para almacenar cantidades inauditas de objetos de todas clases. Según
mis estimaciones, el adulto medio adquiere, a lo largo del año,
cuarenta y ocho nuevos artículos (de manera análoga, también se
desprende de una gran cantidad de cosas, a un ritmo sin precedentes).
Los estadounidenses poseen más aparatos de televisión que los
habitantes de cualquier otro país —prácticamente uno por persona—.
Los observadores culpan a la televisión de los bajos niveles de
compromiso cívico, de la falta de cohesión social y del declive de la
socialización cotidiana. El mucho tiempo dedicado a mirarla también
ha significado una exposición a la publicidad sin parangón en la
historia. Además, los anuncios se han extendido más allá de la pantalla
hasta alcanzar prácticamente toda institución social y todo tipo
de espacio público, desde museos y zoos hasta universidades y aulas de
educación primaria, restaurantes, cartas gastronómicas, baños, aeropuertos,
e incluso el aire mismo.
Los artífices de esta cultura —las empresas que fabrican, venden
y anuncian los artículos de consumo— ya han fijado su atención en los
niños. A pesar de que éstos llevan tiempo participando en el mercado
del consumo, hasta hace poco eran actores secundarios, compradores
de mercancías baratas. Atraían una porción menor del talento y los
recursos de las empresas y se llegaba a ellos, en gran medida, a través
de sus madres. Pero las cosas han cambiado. Los niños y los adolescentes
constituyen ya el epicentro de la cultura del consumo en Norteamérica.
Capitalizan la atención, la creatividad y el dinero de los
anunciantes. Sus gustos marcan las modas del mercado. Sus opiniones
definen las estrategias de las marcas. Y, sin embargo, son pocos los
adultos que reconocen la magnitud de este cambio, así como sus consecuencias
para el futuro de nuestros hijos y para nuestra cultura.
Llevo veinte años estudiando aspectos relacionados con el consumo.
Economista de formación y vocación, me interesé por el tema de la
comercialización a través del estudio de la cultura del trabajo. En mi
primer libro, La excesiva jornada laboral en Estados Unidos, exponía
mis hallazgos sobre el inesperado y no reconocido incremento del
horario laboral. El empleado medio pasa en la actualidad unas doscientas
horas más en el trabajo, anualmente, que treinta años atrás.
Hace cincuenta años, la jornada laboral en Estados Unidos era sensiblemente
inferior a la europea, mientras que ahora la excede en más
de trescientas horas anuales (el equivalente a ocho semanas, aproximadamente).
Incluso en Japón (el país adicto al trabajo por excelencia
cuando inicié mis investigaciones a principios de la década de
1980) la jornada laboral es más reducida que en Estados Unidos.
El análisis de mi anterior libro, que pretendía dar razón de las
causas del aumento en la jornada laboral, apuntaba a factores relacionados
con el lugar de trabajo, como eran las estructuras de coste
de los empleadores y la persistencia de una cultura corporativa basada
en el gran número de horas trabajadas como signo de prestigio.
Descubrí que los empleadores no se mostraban dispuestos a cambiar
tiempo a cambio de dinero, y que en los últimos cincuenta años la
mayoría de la gente había obtenido salarios más altos, pero a cambio
de trabajar más horas. Lo que no comprendía era por qué eran tan
pocos los empresarios que habían intentado no sucumbir a esos horarios.
Los datos de las encuestas revelaban que la mayoría de las
personas se mostraban satisfechas con el equilibro existente entre el...
Fuente: http://www.paidos.com/contenido_adicional%2F60414%2FContenido_adicional.pdf
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domingo, marzo 07, 2010
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Etiquetas: ALIMENTACIÓN, Educación, LITERATURA IMPRESCINDIBLE
Entrevista a jay belsky
Jay Belsky es un investigador mundialmente reconocido en el campo del desarrollo infantil y los estudios de la familia. A finales de los años 70, publicó unos estudios que tranquilizaron a las madres trabajadoras. No había de qué preocuparse, concluían. Pero desde ese mismo momento, el Dr. Belsky empezó a recabar información que demostraba que él mismo estaba equivocado. En 1986, escribió un artículo donde lo explicaba y muchos de sus colegas le dieron la espalda. Belsky lleva tres décadas buscando más respuestas sobre los efectos del cuidado infantil. El ambicioso SECC, el mayor estudio sobre el cuidado infantil realizado en Estados Unidos, se realiza en parte para aclarar aquella controversia: ¿Son las guarderías un motivo de preocupación?
Biografía de Jay Belsky
Historia del estudio
Los últimos resultados del SECC confirman los anteriores —a más tiempo en guarderías, más problemas posteriores de comportamiento —, pero añaden un dato nuevo: el efecto es independiente de la calidad de la guardería.
Jay Belsky —director del Instituto para el Estudio de los Niños, las Familias y los Asuntos Sociales, del Birkbeck College, Universidad de Londres— se pregunta cuál será el efecto acumulativo de este comportamiento, mientras algunos colegas suyos se limitan a comentar que el efecto detectado es ligero y que no hay por qué preocuparse.
KINDSEIN: ¿Cuál es tu opinión? Si el efecto es ligero, ¿hay que preocuparse?
Jay Belsky: ¿Qué es más importante, un gran efecto que se aplica a pocos o un efecto intermedio, no ligero, que se aplica a muchos? Las personas de mente abierta pueden discrepar sobre esto. Yo creo que es demasiado simplista rechazar los efectos pequeños cuando estamos hablando de experiencias de tantos niños.
Imagina que eres un profesor de Primaria, con bastantes niños en tu clase que han pasado muchas horas, meses, años en guarderías, o con cuidado de poca calidad. Ahora, imagínate que tienes bastantes alumnos en clase que son más agresivos y desobedientes de lo esperado, y con menor habilidad verbal. ¿Qué pasa en esa clase? ¿Puede el profesor controlar el aula y ofrecer una enseñanza de alto nivel? Ahora añade un posible efecto acumulativo en todas las aulas, los cursos, las escuelas e incluso las comunidades. ¿Cuáles son las consecuencias?
KINDSEIN: No lo sé. ¿Lo sabes tú?
Jay Belsky: Nadie lo sabe con seguridad, y menos yo. Pero creo que es muy simplista, demasiado cómodo, decir que no importa porque estos efectos son pequeños a nivel individual. Si en Madrid uno no pone ningún cuidado, no contribuye mucho a la contaminación ambiental de la ciudad, un pequeño efecto. Pero cuando hay muchos coches, la calidad del aire claramente se deteriora.
¿Operan de forma diferente los sistemas —las clases, las escuelas, los vecindarios, incluso las sociedades? Yo simplemente diría: cuidado con los que dicen "nada de esto importa".
KINDSEIN: Te han llamado «agorero», «alarmista», y te han acusado de exagerar los resultados, de utilizar esta información para decir que estamos criando una generación de niños «listos pero malos». ¿Qué opinas de esas calificaciones?
Jay Belsky: Lo más probable es que estén siempre dispuestos a cuestionar mis motivos, como han hecho desde que empecé a llamar la atención sobre las evidencias, políticamente incorrectas, sobre el cuidado infantil, hace 20 años-- porque es una forma eficaz, especialmente entre los periodistas, de minar la credibilidad de alguien.
KINDSEIN: ¿Has exagerado alguna vez los resultados?
Jay Belsky: Nunca he exagerado ni nuestros descubrimientos ni los de otros; sigo abierto a todos. Y ya he demostrado que he cambiado de opinión, siguiendo los datos cuando han cambiado, como puede verse en mis artículos de entre 1978 y 1986, publicados en las revistas científicas.
Sigo siendo, primero y antes que nada, un empirista, comprometido con la divulgación completa y la discusión abierta y honesta de todos los descubrimientos. Muchos de los que me han acusado de ser un ideólogo, un misógino y cosas peores, han elaborado una historia a base de anunciar las buenas noticias sobre la calidad y menospreciando, si no ignorando, las malas noticias sobre la cantidad. Yo nunca lo he hecho, lo que no significa que los periodistas, para conseguir una noticia polémica, no me hayan presentado de esa manera, dando prácticamente por supuesto que sólo hablo de las malas noticias y las exagero.
KINDSEIN: En los resultados del 2001, algunos de sus colegas atribuían los resultados a la mala calidad de las guarderías ¿Qué suponen estos nuevos hallazgos?
Jay Belsky: Sí. Antes decían que la cantidad de los cuidados, ya fuese en guarderías o en cualquier otro sitio, no importaba siempre que fuese de buena calidad. Bien, pues este estudio ha mostrado repetidas veces que esas personas están, simple y llanamente, equivocadas.
¿Lo ha reconocido alguno de los que despreciaban estos resultados y los anteriores? No, y por eso sugiero que se reconsidere su perspectiva. No quiero presuponer que no tengan razón-- no es que tenga mucha importancia-- pero sí quiero resaltar que se han equivocado continuamente en este asunto. ¿No deberíamos poner en duda su credibilidad? ¿Su objetividad?
KINDSEIN: ¿Por qué cree que despierta usted tanta polémica?
Jay Belsky: Uno de los motivos es que no huyo de las malas noticias. Creo que mi trabajo, como científico, es contar la historia completa-- no sólo compartir las buenas noticias para que la gente se sienta bien. Recordemos que la primera persona que llamó la atención sobre el papel de la homosexualidad en la epidemia de SIDA fue acusado de homófobo-- aunque [en realidad] fue un visionario.
«Si el hombre del tiempo dice que va a llover mañana, ¿es porque se opone a que haga sol?»
La gente confunde el anunciar las malas noticias, cualesquiera que sean, con querer que las cosas sean de esa manera. Pero como me gusta decir, y así me gustaría que me citaran: «Si el hombre del tiempo dice que va a llover mañana, ¿es porque se opone a que haga sol?»
KINDSEIN: Quizás hay algo de protección en esas críticas hacia las madres trabajadoras.
Jay Belsky: Creo que tiene mucho que ver. La gente no quiere hacer sentir culpables a las madres trabajadoras, aunque no se lo piensan dos veces cuando lo hacen con las madres que se quedan en casa. Mi punto de vista es que no es nuestro trabajo, como científicos, cuidar los sentimientos de las personas, sino compartir información objetivamente y sin pasión.
¿Crees que decir que la obesidad es mala para la salud y que el tabaco causa cáncer no hace sentir mal a los obesos y a los fumadores, y no digamos a los fumadores obesos? ¿Significa eso que no deberíamos compartir la evidencia, dejar la atención sobre el asunto y dejar así que cada uno de nosotros decida si esto es o no es motivo de preocupación? ¿Por qué tanta gente quiere controlar lo que oyen los demás? Sólo aceptamos los resultados que nos gustan.
KINDSEIN: ¿Tiene algún consejo para los padres?
Jay Belsky: Para muchas familias, la decisión de si la madre debe buscar trabajo o seguir trabajando fuera de casa después de tener a un bebé es una de las más delicadas a las que se enfrentarán jamás. Y demasiadas madres, tristemente, no tienen otra opción. Así que los padres que dependen de horarios deberían buscar el cuidado infantil no materno que sea seguro y de la más alta calidad.
KINDSEIN: Gracias, doctor Belsky.
Fuente: http://kindsein.com/es/19/2/459/
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Etiquetas: Artículos Fundamentales, Educación, Entrevistas
lunes, 25 de enero de 2010
Escuelas infantiles de Berriozar, elegidas para un proyecto de investigación estatal
Con los centros municipales de Lleida, Granada y Menorca estudian la participación de la comunidad en sus programas
Sábado, 23 de Enero de 2010
De izda a dcha, la concejal de Educación, Inma del Río, Daiana Venegas, Alfredo Hoyuelos, Romina Soto y Amanda Yáñez, en un aula de la escuela municipal infantil de la calle Iruñalde de Berriozar. (Foto: oskar montero)
El Ministerio de Educación ha concedido a las Escuelas Infantiles Municipales de Berriozar (cuyo proyecto educativo está basado en la filosofía de Loris Malaguzzi) una ayuda de 15.200 euros para llevar a cabo a lo largo de 2010 un proyecto de investigación, en colaboración con las escuelas municipales de Granada, Lleida y Menorca. El trabajo de campo, que se desarrollará en todos los centros implicados, tiene dos objetivos: uno basado "en analizar y reflexionar sobre en qué consiste y qué es la calidad educativa en los centros 0-3 años" y, por otro, "de qué manera la comunidad social puede hacerse partícipe de la experiencia educativa en la experiencia educativa y cómo las escuelas infantiles pueden generar una participación social, democrática y cultural en la propia comunidad", expuso el codirector de las escuelas de Berriozar, Alfredo Hoyuelos.
Según destacó su compañera y codirectora, Ana Guerendiáin, cuando el Ministerio sacó la convocatoria señalaba que "debían ser centros singulares que tenían que cumplir unas características: ser municipales y llevar un proyecto educativo potente". Remarcó que la ayuda "viene muy bien para que se considere el 0-3 como lo que realmente tiene que ser, que es educativo". Además, consideraron que supone una forma de intercambio para poder mejorar la calidad de la práctica educativa. El primer encuentro será en febrero en Granada, donde se sentarán las bases metodológicas del proyecto y, posteriormente, cada tres meses, habrá reuniones en las distintas localidades. Además, Hoyuelos afirmó que "es el propio Ayuntamiento el que políticamente ha asumido este modelo de filosofía educativo".
A juicio de Hoyuelos, pedagogo y doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación, existen dos parámetros al hablar de calidad educativa. Por un lado, estarían las exigencias a la administración. Entre éstas nombró que "todas las personas que trabajan en los centros estén adecuadamente tituladas"; que los ratios sean pequeños; que "haya espacios idóneos, adecuados y diferenciados"; que tenga "cocina propia"; que existan "tiempos de trabajo y de reflexión amplios no lectivos y que estén regulados por convenio"; y que las condiciones laborales del profesorado y personal "sean adecuadas". Sin embargo, también dentro de las competencias del educador "podemos hacer mucho", dijo. "Para mí la calidad se asegura más si es una persona que sabe acompañar bien, en vez de tratar de enseñar cosas"; "es no crear anticipación o estimulación precoz". En este sentido, señaló que "tener paciencia, saber esperar, respetar los ritmos es de mucha mayor calidad que anticiparlos, correr sufriendo las presiones que muchas veces establece la familia y la sociedad" y que una escuela de calidad es aquella "que permanentemente lo pone todo en diálogo y confrontación". Además, consideró mejor "una escuela familiar y pequeña", una "comunidad amable".
Fuente:http://www.noticiasdenavarra.com/2010/01/23/vecinos/cuenca-de-pamplona/escuelas-infantiles-de-berriozar-elegidas-para-un-proyecto-de-investigacion-estatal
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Etiquetas: Educación, Ultimas Notícias
viernes, 8 de enero de 2010
“SIN LEER NI ESCRIBIR HASTA LOS SEIS”
La presión sobre los niños más pequeños está en cuestión - Los docentes piden flexibilidad en una edad en la que importa más lo físico, ético y social
J. A. AUNIÓN 29/10/2009
"Creo que he perdido la primavera", grita Sara, de cinco años. Está en clase, en el colegio público Teresa de Calcuta de San Sebastián de los Reyes (Madrid). Mientras revuelve en una caja, tiene frente a sí tres fotografías de un mismo paisaje: una tomada en verano, otra en otoño y otra en invierno. Efectivamente, falta la primavera, así que Sara no estaba haciendo ninguna metáfora, pero su inocente comentario enmarca perfectamente el núcleo de este artículo. A saber: se han adelantado demasiado los objetivos y los contenidos escolares para niños muy pequeños, con lo que el segundo ciclo de la educación infantil se co nvierte en una especie de miniprimaria para unos niños que deberían estar aprendiendo, tal vez, cosas parecidas a las que les enseñan, pero desde luego de otra manera.
Hay una presión social para adelantar aprendizajes, dicen los especialistas
Lo importante es fomentar las ganas de aprender, asegura un experto
En Finlandia se centran en el desarrollo general hasta los cinco años
La enseñanza debe ser lúdica y tener en cuenta intereses y desarrollo del niño
Básicamente esto es lo que dice una de las conclusiones de un reciente estudio dirigido por el profesor de la Universidad de Cambridge Robin Alexander, el mayor repaso hecho a la enseñanza primaria británica en 40 años. Los expertos aseguran que cuatro y cinco años es muy temprano para empezar a recibir una educación formal, estructurada en materias, y reclaman una enseñanza que les ayude a construir sus destrezas sociales, su lenguaje y su confianza a través de juegos, o simplemente hablando con los niños. Todo ello, en lugar de primar el aprendizaje de la lectoescritura y los números, como se ven obligados a hacer muchos docentes, presionados por la necesidad de elevar el nivel educativo, dice el informe.
Es cierto que el sistema español y el británico son distintos: ellos empiezan la escolarización obligatoria a los cinco años, en lugar de a los seis, con una especie de preprimaria, y en España el segundo ciclo de la educación infantil (tres, cuatro y cinco años) aún tiene mucho de juego en su metodología. Pero a los expertos no les cuesta nada trasladar las ideas del estudio británico al caso español, ya que aseguran que también existe esa presión por engordar los contenidos en una educación infantil muy parecida a la primaria, con una cierta división asimismo por áreas o materias y algún que otro cambio de profesor al lo largo del día.
Están de acuerdo con esta idea la profesora de Sara, Pilar Vara, y su compañera Marisa Cervigón. Son las docentes del último curso de infantil del colegio Teresa de Calcuta y entre las dos suman 40 años de experiencia docente en esta etapa.
¿Quién no está de acuerdo? Para empezar, parece que quienes hacen las normativas, que introducen cada más contenidos (más lectoescritura, más inglés, más tecnología). Y para continuar, la sociedad en general, y los padres en particular. "Hay mucha fijación con el aprendizaje de la lectoescritura", dice Cervigón. "Quieren que les enseñemos a leer antes de tiempo. Van a querer que empiecen a andar a los seis meses", ironiza Vara, y añade después: "¿Cómo van a aprender a hablar si no hablan, se pasan el día rellenando fichas?".
Los expertos se quejan sistemáticamente de esa presión social para mejorar el nivel educativo adelantando contenidos, como ya señalaba el estudio de Cambridge. Pero ese afán puede llegar a convertirse en algo contraproducente. "Puede socavar la confianza de los niños y se corre el riesgo de dañar a largo plazo su aprendizaje", dice el informe. Y pone el ejemplo de Finlandia, que siempre está en los primeros puestos del Informe Pisa de la OCDE, que mide las destrezas lectoras matemáticas y científicas de los chicos de 15 años. En el país nórdico, se centran en la educación social, física y ética hasta los cinco años, y a los seis dedican un año a la transición al colegio reglado de toda la vida.
Pero eso requiere un fuerte respaldo social. Y en España, por el contrario, "hay una presión terrible y enorme para adelantar la escuela en el sentido de las materias, de leer y escribir, pero adelantar el aprendizaje formal, lejos de reforzar su voluntad de aprendizaje, lo que hace es que se aburran sobremanera", dice la presidenta de la asociación de maestros Rosa Sensat, Irene Balaguer. La portavoz de directores de escuelas infantiles de la Comunidad de Madrid, Carmen Ferrera, con más de tres décadas de experiencia, es todavía más tajante: "Mi opinión es que la lectoescritura no debe empezar antes de los seis años. Todos los aprendizajes que se fuercen van a estorbar en el futuro".
Incluso la idea, respaldada por muchas investigaciones, de que la escolarización temprana puede evitar el fracaso escolar se puede ir al garete si se les mete a los niños mucha presión, asegura el catedrático de la Universidad de Sevilla Jesús Palacios. Para niños de entornos más favorecidos socioeconómica y culturalmente no es crucial una escolarización temprana, pero sí para otros de ambientes más desfavorecidos, asegura el profesor: "Y es precisamente a estos niños a los que más les puede perjudicar una escolarización excesiva".
Palacios se queja de que las clases de infantil están, en general, muy basadas en las fichas, ésas de las que hablaba Pilar Vara. Las fichas son el equivalente infantil del libro de texto, explica. Por ejemplo, los niños identifican las partes de un árbol, las rellenan con distintos colores, reproducen las letras... "Hay una paradoja en infantil: los chavales están sentados en grupos, más o menos en círculos, pero raramente trabajan en grupo, sino que, colocados así, hacen un trabajo estrictamente individual", añade Palacios.
Por supuesto, la cuestión tiene unas raíces que vienen de lejos. "Tenemos un problema que el sistema británico no tiene: que la educación infantil fue creada como una extensión hacia abajo de la primaria, aquí no existía el kindergarten, como en Alemania, ni la maternal, como en Francia, sino que simplemente, en un momento dado se empezaba la primaria. Así, el sistema ha ido creciendo de arriba abajo", dice el catedrático.
Palacios, como Balaguer, Ferrera, Vara y Cervigón, todos explican que la diversidad de los alumnos, tanto en su desarrollo como en sus intereses, es tan distinta que parece una tontería intentar enseñar a todos a escribir o los números. "Hay niños que sienten mucha curiosidad y escriben su nombre. O los que descubren que en la calle o en los cuentos hay letras. Estos arrancan de una manera espontánea. Pero hay niños que tienen otros intereses", dice Balaguer
"Hay que ir a cosas mucho más lúdicas, con una metodología que les ayude a un desarrollo global", continúa Ferrera. Pero eso, ¿cómo se hace? La docente pone un ejemplo: arrancar la clase con una asamblea: "Los niños en círculos empiezan a hablar con el profesor sobre las cosas que les preocupan, que les interesan, sobre lo que han hecho... Si resulta que es un día nublado, la maestra tiene que tener la habilidad para proponerles juegos, dramatizaciones, o simplemente hablar sobre el tiempo y las nubes".
"Es verdad que la educación infantil tiene que ser más flexible, menos regulada que la primaria y la secundaria, no debe existir sobre todo la presión, que es fruto de una presión social. Pero también es verdad que hay escuelas y profesores que ya lo hacen así", asegura el pedagogo y director de Cuadernos de Pedagogía, Jaume Carbonell. Probablemente el colegio Teresa de Calcuta es un ejemplo. Al menos, Pilar Vara y Marisa Cervigón insisten en ello. "Nosotras tratamos de ser muy flexibles, por ejemplo, evitamos todo lo que podemos los textos", dice la segunda.
La tarde para ellas ha sido más o menos tranquila. Bueno, todo lo tranquila que puede ser alrededor de un montón de chavales de cinco años. A las tres entraron todos en fila -"Vamos, todos, el tren", colocó Pilar-, hasta llegar a la clase, decorada con un montón de murales, de dibujos, un gran tótem de papel, más alto que todos los niños, junto a la ventana. El paisaje continúa con una pizarra de toda la vida junto a un reproductor de música y un ordenador.
En el otro extremo del ventanal, hay una mesa con un bonsái y unos trozos de patata que, puestos en agua, empiezan a germinar. Allí se sentarán algunos niños, lupas en mano, a investigar. Otros, en un grupo de mesas (como explicaba Palacios, hay tres bloques de varias mesas unidas) harán formas con la plastilina; otros pocos decorarán con series una espiral dibujada en un papel que luego recortarán dejando el resultado como una serpentina; "Yo hago sol-corazón, sol-corazón", dice una alumna con entusiasmo. "Yo una muy difícil: cuadrado, triángulo, círculo", añade otro, orgulloso. Los últimos se dedican a coger una tarjeta con una palabra escrita y a descubrir, dando palmas, cuántos sonidos-sílabas tiene cada una. Durante aproximadamente una hora harán por turnos todas las actividades.
Aunque alguno parece aburrirse un poco, otros se ríen con entusiasmo, y hay una discusión, en general parecen pasarlo bien, si bien da la impresión de que a alguno de ellos se le estuvieran acabando las pilas. "Pasan aquí muchas horas. Los hay que llegan a las 7.30 a desayunar y se van a las 18.00", dice Pilar. Y, aunque intentan efectivamente hacer las cosas de otra manera, se quejan de esa falta de flexibilidad, por ejemplo, que se tenga que romper la clase por narices para ir a inglés.
Hay muchos niveles de flexibilidad, y la normativa y la organización de los centros lo permiten hasta cierto punto, y aunque existen esos profesionales que intentan hacer las cosas de otra manera, se trata de un porcentaje que no es "representativo de la mayoría y, en cualquier caso, la sociedad no lo aplaude", asegura José Antonio Fernández Bravo, experto en didáctica de las matemáticas y autor de varios trabajos sobre los contenidos en la educación infantil. Fernández insiste en la presión social que imprimen los padres: "Estamos obsesionados con subir el nivel y nos creemos que eso consiste en adelantar contenidos, pero no lo es. Está demostrado, incluso neurológicamente, que a esa edad lo más importante es fomentar el querer aprender".
En educación hay muchas pescadillas que se muerden la cola y ésta podría ser una de ellas. Entre informes Pisa que causan estupor y enfado general porque la educación española no da los resultados que a todos les gustarían, los profesores de primaria se quejan de que los niños llegan de la infantil sin saber lo suficiente; los de secundaria se quejan de lo mismo con respecto a la primaria y los de universidad, ídem de ídem. Pero, entre quejas entrecruzadas y manoseadas, ¿y si resulta que el problema de raíz es que nos estamos saltando pasos? ¿Y si resulta que a Sara se le ha perdido la primavera de verdad?
http://www.elpais.com/articulo/sociedad/leer/escribir/elpepisoc/20091029elpepisoc_1/Tes
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“LOS NIÑOS SON MÁS AGRESIVOS Y MÁS DESOBEDIENTES CUANTO MÁS TIEMPO PASAN EN GUARDERÍAS»
Controvertido Psicólogo Especializado En Estudios Sobre La Infancia, Jay Belsky Se Ha Convertido En Un Personaje Polémico Por Sus Posturas Acerca De La Educación De Los Niños, Su Defensa De Los Estereotipos Y Sus Opiniones Sobre El Origen Genético De La Homosexualidad.
CARGO: Director del Institute for the Study of Children, Families and Social Issues del Birkbeck College de la Universidad de Londres / EDAD: 56 años / CREDO: El conocimiento científico / AFICIONES: La natación y los paseos / SUEÑO: Que los gobiernos de todos los países prorroguen los permisos de paternidad.
Lo primero que sorprende de Jay Belsky (Nueva York, 1952) es que tiene las gafas, el bañador y el gorro de nadar colgados en el envés de la puerta de su despacho. Y no porque no tenga una figura atlética y desenvuelta, sino porque no son objetos que uno espere encontrar en la oficina de un psicólogo de renombre.
El equívoco queda claro cuando uno lo ve en acción, subiendo las escaleras de dos en dos o levantándose de su asiento con un brío inesperado para alcanzar unas notas o consultar un libro de su biblioteca. Jay Belsky es un hombre ágil.
El profesor nos recibe una mañana lluviosa en su despacho, en una casona del barrio de Bloomsbury, a tiro de piedra del Museo Británico. Psicólogo de fama internacional, reside desde hace unos años en Londres, donde dirige un instituto de estudios familiares.
Belsky fue un héroe recurrente del feminismo a finales de los 70, al publicar estudios que descartaban efectos negativos en los niños que se quedaban en guarderías mientras sus madres iban a trabajar. Muy pronto, Belsky descubrió que se equivocaba: los niños que van a la guardería desde muy pequeños son más agresivos y desobedientes que aquellos a los que sus madres cuidan en casa.
Se trata de un axioma que se apoya en un rosario de pruebas científicas pero que choca contra la marea social. Por eso a Belsky lo han crucificado sus viejas amigas feministas y por eso pocos políticos le siguen el juego. Sus hallazgos no son políticamente correctos, pero son irrefutables desde un punto de vista científico. Y Belsky no piensa cambiar. Como no cambia de calle cuando nada un par de kilómetros cada mañana.
PREGUNTA.- Su tesis sobre las guarderías ha provocado cierta polémica en su país y en el Reino Unido. Me gustaría oírsela a usted, sin distorsiones y en un lenguaje sencillo, que puedan entender mis lectores.
RESPUESTA.- Se han dicho muchas cosas sobre mí. Por ejemplo, que creo que el cuidado materno es bueno y las guarderías son malas. Hacer una afirmación así es simplista y no tiene sentido. Es un dilema muy complicado. Pero mi punto de vista como científico es que hay pruebas concluyentes de que cuanto más tiempo pasan en guarderías los niños son más agresivos y más desobedientes. En otras palabras, cuanto más tiempo pasan lejos de los padres, los niños se portan peor. Ojo, no quiero decir que estemos creando psicópatas o asesinos en serie. Es un efecto leve pero irrefutable.
P.- Hay colegas suyos que dicen que ese efecto no es relevante.
R.- Desde luego, pero yo no estoy de acuerdo con ellos. Se trata de un efecto pequeño, sí, pero muy extendido. La mitad de los niños americanos pasa 30 horas a la semana lejos de sus padres durante el primer año de vida. En Europa la proporción es algo menor, pero poco a poco la alcanzaremos.
P.- ¿Influye o no en estos problemas la calidad de la guardería?
R.- Pues no. No influye. Estén en una buena o en una mala, los niños en guarderías son casi siempre más agresivos. En este asunto juegan tres factores distintos. La dosis de la guardería -horas, días y meses antes de ir al colegio-, el tipo -en grupos grandes o pequeños, por ejemplo- y la calidad. Por supuesto, cuanto mejor es la guardería, mejor se desarrolla el niño, pero la agresividad continúa ahí.
P.- O sea, que usted cree que los niños no deberían ir a la guardería demasiado pronto...
R.- No es tan sencillo. Es como preguntarle a un endocrino si es bueno o malo para tu cuerpo un plato de pasta a la boloñesa. Dirá: «Depende. Las proteínas de la carne son buenas, pero los hidratos de carbono, tomados en exceso, pueden convertirse en grasas». El problema con las guarderías está casi siempre en la dosis.
P.- Explique eso.
R.- Básicamente quiero decir que cuanto más va el niño a la guardería, más agresivo se vuelve.
P.- ¿Han averiguado por qué?
R.- No lo sabemos a ciencia cierta. Tenemos algunas ideas sobre cómo pasa, pero ninguna de ellas es concluyente.
P.- ¿Quizás porque los niños se vuelven emocionalmente inseguros? Se me ocurre que quizás pueden sentir que sus padres no les quieren porque no pasan el suficiente tiempo con ellos.
R.- Hay algunas pistas de eso que usted dice. Está en lo cierto. Pero de todas formas eso no explica la agresividad y la desobediencia. Tampoco las explica la calidad del cuidado infantil. Así que realmente no lo sabemos. Pero mi hipótesis tiene que ver con la presencia del grupo. Para el niño, fisiológicamente es muy estresante estar en un grupo con otros niños.
P.- ¿Quizás porque tiene que competir por la atención de la persona que lo cuida?
R.- Puede ser. También con el hecho de que sea un sitio lleno de gente.
P.- Usted ha sido muy criticado por decir lo que dice. ¿Se siente maltratado?
R.- No demasiado. Tengo la conciencia muy tranquila. Lo que yo digo no tiene nada que ver con la ideología. No estoy en contra de las guarderías. No tengo una posición ideológica. Si el hombre del tiempo dice que va a llover mañana, ¿es porque está en contra de que haga sol? Mi opinión no tiene nada que ver con estar a favor o en contra de algo. Mi posición es científica y está basada en evidencias científicas.
P.- ¿Quiere decir que quienes le critican matan al mensajero?
R.- Supongo que sí. Lo que me molesta es que prefieren ignorar parte de mi mensaje. Y eso es política, no ciencia.
P.- Pero no me negará que la marea social está en contra de lo que usted dice. La sociedad y los gobiernos promueven que las madres trabajen.
R.- Yo nunca he dicho que esté en contra de que las madres trabajen. Mi consejo para las madres trabajadores es que busquen el mejor cuidado para sus hijos, que pasen el mayor tiempo posible con ellos y que no los metan en guarderías desde muy pronto. No tiene sentido meterlos en una clase con otros niños desde los 10 o los 12 meses. A partir de los tres o los cuatro años es otra cosa. Pero tan importante como el cuidado infantil es lo que ocurre dentro de la familia. Incluso si tu hijo está desde muy pronto en una guardería de mala calidad y durante muchas horas al día, una vida familiar donde haya cariño, respeto y autoridad compensará el daño. Si hay un ambiente en casa que favorezca la estimulación del cerebro del niño, la distorsión de lo que ocurre fuera será irrelevante para su desarrollo.
P.- Si usted fuera un político, ¿pondría el dinero del Estado en más guarderías o en aumentar la baja por maternidad?
R.- Yo siempre he creído que las familias deben poder elegir. Que hagan lo que quieran hacer. No me gusta que el Gobierno decida por mí y favorezca una opción sobre las demás. No estoy de acuerdo con que un político decida que es bueno que todas las madres trabajen y ponga el dinero del Estado, que es limitado, sólo en crear nuevas guarderías. Me gustaría ver un sistema que permita a los padres decidir si quieren o no llevar a sus niños a la guardería. Que el Gobierno utilizara parte del dinero para ofrecer guarderías de buena calidad para aquellos padres que tomen la decisión de poner a sus hijos al cuidado de otras personas desde muy pronto, pero que haya también un dinero que vaya directamente al bolsillo de las familias que decidan cuidar a sus hijos ellas mismas en casa. Lo que me molesta es que el sistema empuja a las familias a dejar a sus hijos al cuidado de otros porque no tienen dinero para cuidar de ellos en casa, pese a que en muchos casos es lo que las madres querrían.
P.- ¿De verdad cree que ése es el deseo de las madres?
R.- De las madres y de los padres. Cuando les preguntan en las encuestas si quieren volver a su puesto de trabajo a tiempo completo seis meses o un año o un año y medio después de tener un niño, todos dicen que no. Todos prefieren estar en casa cuidando de sus hijos. Y luego, después de un tiempo, todos quieren volver al trabajo y casi todos vuelven gradualmente. Y sin embargo, no pueden hacerlo. El Reino Unido está trabajando en esa dirección, extendiendo la baja por paternidad, mejorando el cuidado infantil y haciendo caso de las investigaciones, pero no todos los países pueden decir lo mismo.
P.- Supongamos que la madre trabaja. ¿Es mejor para un niño de un año ir a la guardería o estar con una canguro en casa?
R.- Según se mire. No se puede simplificar, pero en principio las guarderías crean niños más agresivos y desobedientes, como ya he dicho. Pero al mismo tiempo las guarderías mejoran las habilidades lingüísticas de los niños. Supongo que lo mejor es ir gradualmente del cuidado materno al de los abuelos u otros familiares. De ahí a algún tipo de cuidado en casa y por fin a la guardería. La idea de poner a un niño de 13 meses en un grupo de 10 o 15 niños es algo que no hace sentirse cómodos ni a los padres ni a los propios niños.
P.- ¿Qué es mejor para el niño? ¿Que el permiso de paternidad lo coja la madre o el padre?
R.- Aparentemente es indiferente. Yo creo que el hecho de que la pareja pueda elegir cuál de los dos cónyuges coge el permiso es bueno. De todas formas, Suecia ha tenido esa capacidad de elegir durante décadas y sin embargo siguen siendo las mujeres las que casi siempre lo cogen.
P.- ¿Qué influye más en el desarrollo de un niño? ¿La genética o el entorno en el que se educa?
R.- Durante mucho tiempo hemos minusvalorado la importancia de la genética y quizá ahora nos estamos yendo al extremo contrario. Digan lo que digan los genetistas, la educación importa. Aunque no importa lo mismo para todos los niños.
P.- ¿Ah, no?
R.- No. Para algunos niños el ambiente es muy importante y para otros en cambio es irrelevante. Hay niños que son brillantes, atléticos o inteligentes porque está escrito en sus genes y hay otros sin embargo que son brillantes, atléticos o inteligentes por la educación que reciben. Lo que quiero decir es que hay personas que son maleables a la influencia del entorno y otras que no lo son o lo son menos.
P.- Pero esa ductilidad también está determinada por la genética.
R.- Sí, claro. Cuando nacemos, estamos de alguna manera sentenciados. Por decirlo llanamente, algunos estamos más moldeados por la genética y otros más moldeados por nuestro entorno, pero ésa es una disyuntiva que depende de la genética.
P.- Volvamos a las guarderías. Esa agresividad que ha detectado en sus estudios, ¿qué efectos tiene cuando los niños llegan a la escuela?
R.- Pues complicados. Hicimos un estudio en una clase de primaria en la que la mayoría de los niños habían estado en guarderías desde muy pronto. Y uno de los hallazgos fue que la agresividad y la desobediencia se contagiaban. Los niños que habían pasado más tiempo en casa enseguida generaban conductas similares a las de sus compañeros y se volvían más agresivos y más desobedientes. Por eso, en mi opinión, el efecto en la conducta de los niños no debe obviarse. Sobre todo en el plano social. Es lo mismo que la contaminación en las ciudades. Las emisiones de carbono de un coche son mínimas, pero sumadas a las de varios millones de coches más convierten ciudades como Madrid o Londres en urbes contaminadas y donde respirar es más complicado.
P.- ¿Quiere eso decir que tendremos niños peor educados?
R.- Quizás sí, pero no sólo tiene que ver con las guarderías. Hay muchos otros factores: divorcio, más alcoholismo y familias monoparentales. Pero las guarderías tienen su parte. Crean niños menos amistosos, desagradables, ventajistas, poco cooperativos.. En el fondo es un paisaje familiar. Suena como la sociedad en la que vivimos.
P.- ¿Qué efectos tiene en los niños el divorcio de sus padres?
R.- Importantes. Hay muchas pruebas de que un divorcio traumático es muy negativo para el niño y eso causa tensiones durante años, incluso en futuras relaciones de pareja. Lo mismo se puede decir en sentido contrario. Una relación armoniosa y cálida entre los padres puede proteger a los niños de muchas cosas. Si tuviera que ordenar los factores según su influencia en la educación del niño, diría que lo más importante es la calidad de las relaciones entre padre e hijo, luego la relación entre los padres y luego la que tienen entre sí los hermanos. Por último, hay que decir que el dinero no importa. O mejor dicho, importa pero sólo en la medida en que le hace más fácil o más difícil ser padre.
P.- ¿Es mejor para el niño vivir dentro de un matrimonio infernal o pasar por un divorcio?
R.- Hay pruebas que sugieren que es mejor para un niño afrontar el divorcio de sus padres que estar expuesto continuamente a los efectos de una vida familiar problemática. En ese sentido, se podría decir que hay algunos divorcios buenos.
¿Tiene usted niños?
- Dos hijos mayores.
No debe ser fácil ser padre sabiendo todo lo que usted sabe.
- Ya veo por dónde va, pero no es tan complicado. Creo que puedo separar bastante bien mi trabajo de mi vida privada. Mi trabajo es estudiar cómo se debe educar a un niño, pero no paso mucho tiempo sopesando qué hago. Es mucho más instintivo. Una de las cosas que me molesta es que mis amigos piensan que analizo cómo se portan con sus hijos.
¿Y lo hace?
- Desde luego que no.
- Hay voces en la pedagogía y en la política que llaman a eliminar los roles de género en la educación. Para entendernos, que los niños jueguen con muñecas y las niñas jueguen al fútbol. ¿Le parece bien?
- No necesariamente. Tratar de atenuar los estereotipos es bueno, pero actuar como si no existieran es una idiotez. Los estudios dicen que los niños aman los juegos violentos. Las niñas, no. No es algo negativo. Es parte de la infancia. Intentar prevenir eso es como mear contra el viento. Los niños y las niñas siempre serán distintos, lo que no quiere decir que haya niños más afeminados y niñas que se comporten más como niños. Pero decir que la causa de que existan puntos de vista machistas es que los niños juegan a juegos agresivos es una chorrada. Son intelectuales que se iniciaron en esa forma de pensar en los años 70 y que están aún por ahí, diseminados por todo el mundo. Pero no hay ningún estudio que justifique esta opinión. Es una estupidez educativa. Como decir que las nubes no tienen que ver con la lluvia. Diario El Mundo, sábado 20/09/2008 – Eduardo Suarez – Entrevista a Jay Belsky**
http://www.elmundo.es/elmundo/2008/09/20/internacional/1221877915.html
**El doctor Belsky fue profesor en la Penn State University hasta el año 2001. Desde entonces, dirige el Institute for the Study of Children, Families & Social Issues en la Universidad de Londres. En la actualidad está considerado un investigador internacionalmente reconocido en el campo del Desarrollo Infantil y los Estudios de la familia. Sus áreas de especial interés son los efectos del cuidado en guarderías, las relaciones entre padres e hijos durante la infancia, la transición a la paternidad, la etiología del maltrato infantil y las bases evolutivas. Ahora está implicado en el multimillonario estudio SECC y en un estudio longitudinal con 1000 jóvenes de Nueva Zelanda que han sido estudiados desde que tenían 3 años.
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viernes, 22 de agosto de 2008
GRAVÍSIMO ERROR
Gravísimo error. Las guarderías deben ser la última posibilidad para las madres-padres que no puedan o no quieran quedarse con sus bebés. Espero que la ministra de Educación (brillante alumna mía en el colegio Estudio) tenga a su lado expertos en Psicología del Desarrollo que le informen de las numerosas investigaciones que demuestran lo esencial que es, para el desarrollo de la personalidad, la relación con una figura materna-paterna estable durante los primeros años de la vida y, sobre todo, en el primer año. Es, quizá, también una "verdad incómoda" pero lo es. A pesar de los votos fáciles que puedan dar esas medidas, por lo que tiene que luchar el Estado de bienestar, en primer lugar, es por que la madre-padre que se sientan felices con ello permanezcan al lado de su bebé el mayor tiempo posible.
Es decir, por alargar el permiso de maternidad-paternidad, con vuelta al trabajo con todas las garantías, como sucede en países, ejemplo de tal Estado de bienestar: Suecia, 14 meses; o Finlandia, 12 meses, que dan, además, otros muchos incentivos posteriores a la permanencia de la madre junto al bebé. (Por cierto, ambos países quedaron a la cabeza en el Informa PISA).
Fuente:El País, por Mercedes Valcarce Avello (Profesora titular de Psicología Evolutiva en la Universidad Complutense) 09/01/2008
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jueves, 12 de junio de 2008
El salto mortal. La animalidad rousseauniana frente al capitalismo
Rebelión
El amor de un ser intrauterino, del recién nacido y de un niño muy pequeño, es un amor pleno, completo, absoluto, por eso la reciprocidad que demanda es imposible de alcanzar por los adultos excepto en esa relación de dos seres en uno que se da entre la madre y el nasciturus por su albergar y cobijar y en el amamantamiento; quizás los dos casos en los que nuestro ser-dual originario se manifiesta más visiblemente. A ese amor primitivo se le puede hacer justicia pero no igualarlo, porque igualarlo requeriría la ausencia de miedos, de temores, de distancias, de medidas, depende de la inexistencia de la evaluación racional de las acciones y problemas; de no atender a una serie de sentimientos, emociones y razonamientos que son fruto del aprendizaje y de los que los adultos no pueden -y en caso de poder quizás no deben- prescindir, sopena de no poder vivir en sociedad. Cuando se viaja en avión con un bebé se advierte al pasajero que lo lleva que en caso de despresurización el adulto ha de ponerse la mascarilla primero a sí mismo y luego al bebé, el adulto tiene que mirar por su bien primero porque es condición para el cuidado del infante. El filósofo Peter Sloterdijk lo ha expresado magníficamente en esa apología de la natalidad y de la maternidad que, reencantando el mundo, constituye el primer libro de su ya famosa trilogía de las esferas: con el embarazo las madres “sienten que se han hecho responsables de sus estados de ánimo y de sus éxitos vitales, y saben que ellas mismas no son una condición marginal indiferente para el buen resultado de la vida venidera. Sienten especialmente, aunque sea de manera implícita y discreta, la obligación de ser felices por amor al hijo” (Peter Sloterdijk Esferas I, p.454. Siruela. Madrid 2003).
Busquemos una imagen que nos pueda ayudar a la comprensión. El mismo fenómeno desde el punto de vista paterno. Un niño de 11 meses acaba de aprender a ponerse de pié y a dar sus primeros pasos, está, con sus padres, a las orillas de un río profundo y se acerca gateando hasta el borde del agua. En el agua se encuentra su padre que le devuelve la increíble sonrisa. El bebé se pone de pié en el bordillo y mira a su padre, sólo un paso le separa de su amado padre, es un paso mortal, pues no sabe nadar. Su padre le dice “ven hijo mío, ven con papá”. No media tiempo entre el requerimiento y la respuesta, no media deliberación, no hay medida, es un instante, el bebé da un paso al vacío y cae en el agua. Su confianza en su padre es absoluta, plena, completa, la diligencia del padre que lo atrapa de bajo los hombros cuando sus piececitos se han hundido en el agua hasta la cintura, sólo puede actuar, poniendo todos sus sentidos y toda su agilidad en responder a la confianza que se le ha otorgado. Hay una diferencia abismal, el padre es consciente del peligro y la factibilidad de la acción propuesta, ha realizado un cálculo y razonado previsoramente el proceso de autolanzamiento que iba a acometer el bebé, anticipando en su mente su posterior captura. Acepta la misión, pues, la más mínima duda sobre la capacidad de proteger con todo su ser al pequeño le llevaría a abortar el desafío. Milenios de evolución han preparado sus músculos y su nervios para semejante captura, sus sentidos se agudizan, sus músculos se tensan, el más enclencle de los hombres adquiere la agilidad de un atleta profesional. Decir, simplemente, que el bebé es inconsciente de los peligros significa no comprender el problema y no captar lo infinito y desmedido de su acción. El suyo es un salto mortal.
Procurar la felicidad afectiva y sensitiva del Recién Nacido y del niño pequeño es la primera misión pedagógica de sus padres, de los adultos que los rodean y de la sociedad que los cobija como nuevos miembros. Hay una responsabilidad colectiva para con las generaciones futuras que compete a todo el mundo. Por eso hay que estar con Jean Jacques Rousseau cuando en el libro segundo de su Emilio nos instruyó acerca de la primera pedagogía, previniéndonos contra una perniciosa instrucción aplicada a los bebés o a los niños pequeños: “¿Qué habría que pensar, pues, de esa bárbara educación que sacrifica el presente a un futuro enigmático, que carga con cadenas de toda especie a un niño, y lo hace desdichado preparándole para un porvenir de no se qué pretendida felicidad, de la que tal vez no gozará nunca? Aunque yo supusiera esta educación razonable en su objeto, ¿cómo ver sin indignación a unos pobres desventurados sometidos a un yugo insoportable y condenados a trabajos continuos como galeotes, sin estar seguros de que les serán siempre útiles tantos sufrimientos? La edad de la alegría se pasa entre llantos, castigos, amenazas y esclavitud. Por su bien, se atormenta al desdichado y no se dan cuenta de que es a la muerte a quien llaman y que le llegará en medio de este triste aparato. ¿Quién sabe cuántos niños perecen víctimas de la extravagante sabiduría de un padre o de un maestro? (…). Hombres, sed humanos; (…). Amad la infancia; favoreced sus juegos, sus deleites y su amable instinto. ¿Quién de vosotros no ha añorado alguna vez esa edad en la que la risa no falta de los labios y en la que el alma siempre está en paz? ¿Por qué queréis quitar a esos pequeños inocentes el disfrute de esos breves momentos que tan pronto se marchan, y de un bien tan precioso del que no pueden abusar? ¿Por qué queréis colmar de amargura y dolores esos primeros años tan fugaces, que pasarán para ellos y ya no pueden volver para vosotros? (…). ¡Cuántas voces se van a levantar en mi contra! (…). Este es, me contestaréis, el tiempo de corregir las malas inclinaciones del hombre; que es durante la infancia cuando las penas son menos sensibles, y que hay que multiplicarlas con el fin de eludirlas en la edad de la razón. Pero ¿quién os ha dicho que todo este arreglo está a vuestra disposición, y que todas esas hermosas instrucciones con que agobiáis el débil entendimiento de un niño no le hayan de ser un día más perniciosas que útiles? ¿Quién os asegura que le evitáis algo con las penas que ahora le prodigáis? (…) ¿Y como me probaréis que estas malas inclinaciones de las que pretendéis curarle no le vienen más de vuestros deseos mal entendidos que de la naturaleza?”.
Sabias palabras las del pensador francés, el cual, humano demasiado humano, abandonó a sus propios hijos en un orfanato. Por contra, lo que ocurre en la actualidad en los países de nuestras características, es que se otorga una educación de bebés, a los adolescentes, supuestamente para evitarles traumas, mientras que se disciplina como en un cuartel a los niños pequeños; diminutos seres puramente afectivos que han de amoldarse a los infames horarios laborales de sus padres, dormir y comer no cuando tienen sueño o hambre y sed, sino cuando se les obliga y fuerza. Los padres, víctimas de la explotación capitalista, llegan cansados a sus casas y han de pagar para que otros se ocupen de sus hijos, ocuparse de ellos con enojo o dejarlos en abandono. ¿Por qué culpamos a los pequeños de nuestro cansancio y no a nuestro patrón laboral? ¿No será porque es más fácil responsabilizar a quien nada puede y todo se le debe, que a quien nos domina y nos oprime? Enorme cobardía es que un bebé llore y se le recrimine a un ser totalmente dependiente de los que le rodean el único acto con el que es capaz de comunicar sus problemas y necesidades, que a la sazón, son de un número muy reducido, como necesidad de comida, de cambio de pañal, gases, dolor, calor o frío, junto a la petición de mimo. Sobre este último punto hay que reflexionar y reparar rousseauniananmente que el deseo de recibir afecto por los padres no es un capricho, sino una necesidad, tan importante como el comer. En realidad el niño, hasta prácticamente bien cumplido el año, será siempre veraz en sus manifestaciones, pues no conocerá hasta muy tarde las sutilezas del capricho y todo lo que de esa manera deduzcamos, a partir de sus actos, será una mala interpretación por nuestra parte y una injusticia para con él.
Comparándola entonces con la de Rousseau, habría que rechazar la Pedagogía infanticida del supuestamente rigorista y disciplinado Immanuel Kant, al menos en tanto que nos indica sin que el sentido común de un padre lo apruebe, lo contrario que el francés, por ejemplo, al decirnos en su obra mentada, en el capítulo dedicado a La educación física, que: “Se puede decir con verdad, que los niños de la gente vulgar están peor educados que los de los señores, porque la gente ordinaria juega con sus hijos como los monos: los cantan, los zarandean, los besan, bailan con ellos; piensan hacerles un gran bien corriendo hacia ellos cuando lloran, forzándoles a jugar, etc.; pero así gritan más a menudo. Cuando, por el contrario, no se atiende a sus gritos, acaban por callarse, pues ninguna criatura se toma un trabajo inútilmente. Si se les acostumbra a ver realizados todos sus caprichos, después será demasiado tarde para quebrar su voluntad”. Esto pudiera aprobarse más tardíamente, hacia los dos años del niño, pues hacerlo antes es una necesidad del mercado y no una necesidad de la criatura, a la que se atormenta sin sentido. Puede ser aceptando el comienzo del condicionamiento conductista entre los dos y los tres años, siempre que se mantenga preferentemente en los refuerzos y casi nunca en los castigos. Hacerlo antes no es sino un crimen y una barbaridad. Y en este sentido, en el de oposición a la disciplina kantiana para con el niño menor de dos años es que podemos ver con espanto como se emplean las indicaciones de un libro, sí, ciertamente muy efectivo, un libro de dura psicología conductista que se titula: Duérmete niño, de un tal Dr. Estivill; un escrito en el que el bienestar de los hijos se sacrifica al las necesidades del mercado por unos padres agobiados y agotados por la sociedad. El intento europeo de aumentar la jornada laboral de 48 a 65 horas, ante lo que sólo se sabe solicitar guarderías, retrotraerá a Europa a condiciones capitalistas del siglo XIX.
Se hace que los niños pequeños, desde recién nacidos, se adapten al horario laboral arbitrario que tengan sus progenitores o a sus caprichos consumistas, padres que se quejan de no poder dormir, en lugar de dejar que el niño marque sus ritmos de comida y sueño de acuerdo con sus necesidades y en correspondencia con los ciclos de la naturaleza a los que se amoldan todos los cachorros de un mamífero. Resulta oprobioso para la especie humana ver como las gorilas y las leonas cuidan de sus crías, con que amor, que afecto, que paciencia, como tienen siempre limpios y protegidos a sus cachorros, como los amamantan hasta que les salen los dientes y entonces pueden comer ya por sí mismos las viandas que les traen los miembros de su manada. De todo eso nos ha librado el Progreso (*), un biberón con unos polvos y agua sustituye a los pechos maternos, una disciplina de adaptación al mercado sustituye el orden del universo y se piensa que con ello que se está siendo un ser humano y no un animal, avanzando en la civilización y alejándonos de la barbarie. Habrá entonces que corregir nuevamente a Rousseau, ¡Hombres! ¡sed animales! ¡Dad ese salto mortal!
NOTAS:
(*) http://www.lacavernadeplaton.com/articulosbis/progreso0708.htm
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sábado, 17 de mayo de 2008
EL PLACER CORPORAL Y EL ORIGEN DE LA VIOLENCIA
La violencia de los seres humanos se está convirtiendo rápidamente en una epidemia global. Alrededor de todo el mundo, la policía enfrenta a muchedumbres iracundas, irrupciones terroristas en los juegos Olímpicos, asaltantes secuestran aviones, y bombas que destruyen edificios. El año pasado, las guerras aumentaron en el Medio Este, en Chipre, en el Sudeste de Asia y la guerrilla incrementa sus peleas y escaramuzas en Irlanda. Mientras tanto, el crimen en los Estados Unidos creció aún más que el promedio de la inflación. Representantes del F.B.I muestran que los crímenes graves llegan al 16% en los seis primeros meses de 1974—uno de los más altos incrementos del crimen desde que el F.B.I tiene registros.
A menos que las causas de la violencia sean aisladas y tratadas, continuaremos viviendo en un mundo de terror e inquietud. Desafortunadamente, se ofrecen a menudo soluciones violentas para acabar con la violencia. Muchas leyes oficiales de coacción abogan por el "endurecimiento" de las políticas como el mejor método para reducir el crimen. Llevar a prisión a la gente, es nuestra manera más usual de tratar con el crimen, lo cual nunca solucionará el problema, porque las causas de la violencia yacen en nuestros valores básicos y en la forma en que educamos a nuestros niños y jóvenes. El castigo físico, las películas violentas y los programas de TV enseñan a nuestros niños que la agresión física es algo normal. Pero estas tempranas experiencias no son la única o la principal fuente del comportamiento violento. Recientes investigaciones respaldan el hecho de que la privación del placer sexual es el mayor ingrediente en las expresiones de violencia o agresión física. La asociación más común, la del sexo con la violencia, provee una pista para entender la agresión física en términos de la privación del placer físico.
A diferencia de la violencia, el placer parece ser algo de lo que el mundo no puede cansarse. Los seres humanos están constantemente en búsqueda de nuevas formas de placer, a pesar de que muchas de nuestras actividades relativas al "placer" aparecen como substitutos de los placeres sensoriales del tacto. Nosotros tocamos o acariciamos por placer o por dolor o no tocamos nada en ningún momento. Aunque el placer físico y la violencia física parecen mundos aparte, parece que existe una sutil e íntima conexión entre las dos. Hasta que no se entienda la relación entre placer y violencia, esta última continuará su escalada.
Como neurosicólogo del desarrollo he dedicado mucho estudio a la peculiar relación entre violencia y placer. Ahora estoy convencido que la privación del placer sensorio físico es la principal causa raíz de la violencia. Experimentos con animales de laboratorio muestran que el placer y la violencia tienen una relación recíproca, es decir que, la presencia del uno inhibe la otra. Un animal violento y con rabia, se calma abruptamente cuando se le estimulan los centros del placer en su cerebro con electrodos. De la misma forma, al estimular los centros de violencia en el cerebro se puede terminar con su comportamiento pacífico y su placer sensual. Cuando los circuitos de placer del cerebro están prendidos ('on'), los circuitos de la violencia están apagados ('off') y viceversa. Entre los seres humanos una persona con tendencia al placer rara vez presenta comportamientos agresivos o violentos, y una persona violenta tiene poca habilidad para tolerar, experimentar o disfrutar actividades sensorio placenteras. Así es como, cuando la violencia sube, el placer baja.
Privación sensorial
La relación recíproca del placer y la violencia es altamente significativa ya que ciertas experiencias sensoriales vividas durante los periodos formativos del desarrollo crearán una predisposición neurosicológica bien sea, para la búsqueda de la violencia o para la búsqueda del placer en etapas posteriores de la vida. Estoy convencido de que los comportamientos anormales tanto sociales como emocionales resultantes de lo que los sicólogos llaman privación "materno-social", es decir falta de ternura y cuidado amoroso, son causados por un único tipo de privación sensorial, la privación somatosensorial. Derivado del griego 'cuerpo' el término se refiere a las sensaciones de tacto y los movimientos corporales que difieren de los sentidos de la vista, escucha, olfato y gusto. Creo que la privación de la caricia o tacto corporal, del contacto y de los movimientos son las causas básicas de varios trastornos emocionales que incluyen entre otros, los comportamientos depresivos, autistas, hiperactivos, aberraciones sexuales, abuso de drogas, violencia y agresión.
Estos hallazgos fueron obtenidos principalmente en estudios controlados de laboratorio hechos por Harry F. y Margaret K. Harlow de la Universidad de Wisconsin. Los Harlow y sus estudiantes separaron a monos recién nacidos de sus madres al momento de nacer. Los monos fueron criados en jaulas aisladas en una colonia de monos, donde ellos podían desarrollar relaciones sociales con otros animales a través de la vista, la escucha y el olfato pero no a través del tacto o movimiento. Este y otros estudios indican que es la privación del contacto corporal y del movimiento—y no la privación de otros sentidos—la que produce amplia variedad de comportamientos emocionales anormales, en estos animales criados en condiciones de aislamiento. Es bien sabido que los infantes y los
La violencia contra lo sexual y el uso de la sexualidad para la violencia, particularmente contra la mujer, tiene raíces muy profundas en la tradición bíblica.
niños que son hospitalizados o internados por periodos extensos de tiempo con poco o ningún contacto físico, ni cuidado, desarrollan comportamientos casi idénticos a los anormales, tales como perturbaciones y golpes con la cabeza.
Aunque la violencia patológica observada en los monos criados en aislamiento está bien documentada, el vínculo de la temprana privación somatosensoria con la violencia en humanos está poco bien establecido. Numerosos estudios en delincuentes juveniles y criminales adultos han mostrado un antecedente de familias y hogares separados y/o padres que abusaron físicamente. Estos estudios han mencionado rara vez, dejando a un lado la medida, el grado de privación de afecto físico, aunque este es a menudo inferido a partir del grado de negligencia y abuso. Un estudio excepcional al respecto es el de Brandt F. Steele y C.B. Pollock, siquiatras de la Universidad de Colorado, quienes estudiaron el abuso en niños de tres generaciones de familias quienes físicamente abusaron de sus hijos. Ellos encontraron que los padres que abusaron de sus hijos fueron invariablemente privados de afecto físico ellos mismos durante su niñez y que su vida sexual adulta fue extremadamente pobre. Steele notó que casi sin excepción las mujeres que abusaron de sus hijos nunca habían experimentado un orgasmo. El grado de placer sexual experimentado por los hombres que abusaron de sus hijos no fue definido, pero su vida sexual, en general, fue insatisfactoria. La hipótesis de que el placer físico inhibe activamente la violencia física puede ser apreciada desde nuestras propias experiencias sexuales. Cuántos de nosotros nos sentimos como si asaltáramos a alguien después de que hemos experimentado un orgasmo?
Las contribuciones de Freud a los efectos de las experiencias tempranas sobre los comportamientos posteriores y las consecuencias de la represión sexual han sido bien establecidas. Desafortunadamente el tiempo y el espacio no permiten una discusión aquí de sus diferencias con Wilhelm Reich concernientes a su título Mas allá del Principio del Placer.
La hipótesis de que la privación del placer resulta en violencia física requiere una evaluación formal sistemática. Podemos probar esta hipótesis al examinar estudios culturales-cruzados sobre las prácticas de crianza de los hijos, sobre los comportamientos sexuales y sobre la violencia física. Nosotros esperaríamos encontrar que las sociedades humanas que proveen a sus infantes y niños mucho afecto físicamente (acariciarlos, alzarlos, guiarlos de la mano) fueron menos violentas físicamente que las sociedades humanas que dan poco afecto físico a sus infantes y niños. Similarmente, las sociedades humanas que toleran y aceptan el sexo prematrimonial y extramarital deberían ser físicamente menos violentas que aquellas sociedades que prohíben y castigan el sexo prematrimonial y extramarital.
Los antropólogos culturales han reunido exactamente los datos requeridos para examinar esta hipótesis en sociedades humanas — y sus hallazgos están convenientemente presentados en el libro Un Resumen de Culturas Cruzadas de R.B. Textor [1]. El libro de Textor es básicamente una herramienta investigativa para buscar estadísticas en culturas cruzadas. La medición provee unas 20.000 correlaciones estadísticamente significativas de 400 muestras culturales de sociedades primitivas.
Abandono Infantil / Violencia Adulta
Ciertas variables que reflejan afecto físico (tales como el cariño, las caricias y jugar con los infantes) estaban relacionadas con otras variables que determinan el crimen y la violencia (frecuentes robos, asesinatos, etc.) Las relaciones importantes están presentadas en las tablas. El porcentaje de las figuras refleja las relaciones entre las variables, por ejemplo, un nivel alto de afecto/baja violencia mas bajo afecto/alta violencia. Este procedimiento es seguido en todas las tablas.
Las sociedades clasificadas en la escala de Afecto Físico de los Niños, bien sean altos o bajos, fueron examinadas de acuerdo a los grados de violencia. Los resultados (Tabla 1) indicaron claramente que aquellas sociedades que dieron a sus infantes la más grande cantidad de afecto físico se caracterizaban por los pocos robos, bajo dolor físico en lo infantes, poca actividad religiosa y nada o casi nada de asesinatos, mutilaciones o torturas hacia los enemigos. Estos datos confirman directamente que la privación del placer corporal durante la infancia está significativamente vinculada a una alta taza de crimen y violencia.
Algunas sociedades castigan físicamente a sus hijos como un asunto de disciplina, mientras que otras sociedades no lo hacen. Podemos determinar si este castigo refleja un interés general respecto del bienestar de los infantes al contrastarlo con el cuidado dado en la crianza de los mismos. Los resultados (Tabla 2) indican que las sociedades que infligieron dolor a sus infantes, tendían a abandonarlos y descuidarlos también. Estos datos no proveen soporte para la prescripción hecha en el libro de los Proverbios (capítulo 23 versículos 13 y 14) "No dejes de castigar al joven, que unos cuantos azotes no lo matarán. Golpéalo con lo vara y lo salvarás de la muerte".
La violencia física de los adultos fue predicha en detalle en 36 de 49 culturas (un 73%) dentro de las variables de afecto físico de los infantes. La probabilidad de que este 73% de certeza pueda ocurrir al azar es de sólo 4 en 1.000.
De las 49 sociedades estudiadas, 13 culturas parecían ser la excepción a la teoría de que la ausencia de placer somatosensorio hace a la gente físicamente violenta (ver Tabla 3). Se esperaba que las culturas que presentaron un valor alto de placer físico durante la infancia y niñez mantendrían tales valores en su adultez; pero este no fue el caso. Las prácticas de crianza no previeron patrones de comportamiento sexual tardío. Esta sorpresa inicial y la presunta discrepancia, sin embargo, se convirtieron en una ventaja para las posteriores predicciones.
Aparentemente, las costumbres sociales que influyen y determinan los comportamientos de afecto sexual son diferentes de aquellas que subyacen en la expresión de afecto físico hacia los infantes.
Cuando las seis sociedades caracterizadas por un alto nivel afectivo y un alto índice de violencia, son comparadas en términos de su comportamiento sexual premarital, fue sorprendente encontrar que cinco de ellas presentaban represión sexual premarital, y que la virginidad tenía mucha importancia. Al parecer, los efectos benéficos del afecto físico a los infantes pueden ser anulados por la represión del placer físico (sexo premarital) en etapas posteriores de la vida.
Las siete sociedades que presentaban bajo afecto físico a los infantes y baja violencia física de los adultos también se caracterizaron por comportamiento permisivos respecto del sexo premarital. Así, los efectos nocivos de la privación físico-afectiva de los infantes parecen ser compensados en etapas posteriores de la vida debido a experiencias de placer físico-sexual durante la adolescencia. Estos hallazgos han conducido a una revisión de la teoría de la privación del placer somatosensorio de una fase, a una teoría del desarrollo de dos fases, en la cual la violencia física pudo ser clasificada exactamente en 48 de 49 culturas.
En resumen, la violencia puede originarse debido a la privación del placer somatosensorio, ya sea en la infancia o en la adolescencia. La única verdadera excepción en esta muestra cultural es la tribu Jívaro, cazadora de cabezas de Sur América. Claramente, esta sociedad requiere un estudio detallado para determinar las causas de su violencia. El sistema de creencias de los Jívaro puede jugar un papel importante; para el antropólogo Michael Harner en sus notas "Almas de Jívaro" [6], estos indígenas tiene una "creencia profundamente arraigada de que matar a alguien los conduce a la adquisición de esas almas que les provee de un poder sobrenatural, que a su vez, les confiere inmunidad contra la muerte".
Por consiguiente, cuando el afecto físico y el placer durante la adolescencia, así como en la infancia, están relacionados a medidas de violencia, encontramos evidencia directa de una relación significativa entre el castigo a los comportamientos sexuales prematrimoniales y varias medidas contra el crimen y la violencia. Como lo muestra la Tabla 4, los grupos adicionales de relaciones vinculan el castigo y la represión del sexo premarital a tamaños grandes de las comunidades, a una alta complejidad social y a una estratificación de clases, a pequeñas familias extendidas, a compra de esposas, a la práctica de la esclavitud y a una presencia alta del concepto de dios en la moralidad humana. Las relaciones entre pequeñas familias extendidas y actitudes de castigo al sexo premarital merecen énfasis, ya que sugieren que las culturas nucleares de occidente pueden ser un factor determinante para nuestras actitudes represivas hacia la expresión sexual. Lo mismo se puede sugerir para las comunidades grandes, complejas y que tiene clases estratificadas. No es sorprendente pues, que cuando se presentan altas necesidades insatisfechas, combinadas con la privación de afecto físico el resultado sea la presencia del egoísmo (o egolatría) lo mismo que altas tasas de narcisismo. De la misma forma, las danzas exhibicionistas y la pornografía pueden ser interpretadas como un substituto para la expresión normal del sexo. Algunas naciones que presentan bastante represión hacia la sexualidad femenina tiene variadas formas de "arte" pornográfico.
Sexo Extramarital
También se examinó la influencia de los tabú del sexo extramarital sobre la violencia y el crimen. Los datos claramente indican que las actitudes represivo-punitivas hacia el sexo extramarital están también vinculados con la violencia física, crimen personal y la práctica de la esclavitud. Las sociedades que valoran la monogamia enfatizan la gloria militar y la adoración a dioses agresivos.
Estos datos de culturas cruzadas respaldan el punto de vista de los sicólogos y sociólogos quienes opinan que las necesidades sexuales y sicológicas que no son satisfechas dentro del matrimonio, deberían ser satisfechas, sin destruir la primacía de la relación matrimonial.
El crimen y la violencia física se han incrementado substancialmente en la pasada década en los Estados Unidos. De acuerdo al FBI, los asesinatos y asaltos agravados se incrementaron en un 53% entre 1967 y 1972, mientras que las violaciones forzadas llegan al 70%.
Estas estadísticas llevan de nuevo a la pregunta de la relación especial entre sexualidad y violencia. Además de nuestras estadísticas sobre violaciones, hay otra evidencia que señala la preferencia por la violencia sexual sobre el placer sexual en los Estados Unidos. Esto se ve reflejado en nuestra aceptación de las manifestaciones explícitas de sexo de las películas que incluyen violaciones y agresiones y en nuestro rechazo a las películas que son totalmente sexuales, es decir, pornográficas. Los teatros o salas de cine presentan tales películas violentas como Perros Falsos (Straw Dogs) La naranja mecánica (Clockwork Orange) y The Klansman, mientras prohíben o sancionan películas que presentan placer sexual solamente como Garganta Profunda (Deep Throat) y La maldad de la Señora Jones (The Devil in Miss Jones). Los intentos por cerrar o sellar los salones de masaje son otro ejemplo de nuestras actitudes anti-placer. Aparentemente, el sexo junto con el placer es inmoral e inaceptable, pero el sexo con violencia y dolor es algo moral y socialmente aceptado.
El cuestionario que desarrollé para explorar este aspecto fue administrado a 96 estudiantes de colegios universitarios quienes en promedio tenían 19 años. Los resultados del cuestionario respaldan la conexión entre el rechazo del placer físico (y particularmente el sexo premarital y extramarital) y las expresiones físicas de violencia. Las personas quienes rechazaron el aborto, el sexo premarital responsable, y la desnudez dentro de la familia estaban inclinados a aprobar el castigo físico cruel a los niños, y a creer que el dolor ayuda a construir un carácter moral fuerte. Ellos también estaban inclinados a sentir más satisfacción con el alcohol y las drogas alucinógenas que con el sexo. Los datos obtenidos de este cuestionario proveen soporte estadístico claro para la relación básica inversa entre violencia física y placer físico. Si la violencia es alta, el placer es bajo y contrariamente, si el placer es alto, la violencia es baja. El cuestionario comprueba la teoría según la cual la relación placer-violencia encontrada en culturas primitivas también es válida para las naciones modernas industrializadas.
Otra forma de mirar la relación recíproca entre violencia y placer es examinar la inclinación de la sociedad hacia las drogas. Una sociedad respaldará comportamientos que sean consistentes con sus valores y costumbres sociales. La sociedad de los Estados Unidos es competitiva, agresiva y violenta. Consecuentemente, esto da vía libre a las drogas que facilitan la competitividad, la agresividad y comportamientos violentos y se opone a las que contrarrestan tales comportamientos. El alcohol es bien conocido como un facilitador en la expresión de los comportamientos violentos, y, aunque adictivo y muy letal para sus consumidores crónicos, es aceptado para la sociedad estadounidense. La marihuana, de otro lado, es una droga que induce activamente al placer y acrecienta el placer de tocar e inhibe activamente los comportamientos violentos y agresivos. Es por estas razones, creo yo, que la marihuana es rechazada en la sociedad estadounidense. Por similares razones la heroína es rechazada y la metadona (una droga adictiva que disminuye el placer) es aceptada.
Los datos de mi cuestionario respaldan este punto de vista. Como se ve en la Tabla 5, hay una correlación bastante fuerte entre el consumo de alcohol y el castigo por parte de los padres que indica que las personas que recibieron poco afecto de sus madres y que tenían padres que los castigaban tienen muchas probabilidades de volverse hostiles y agresivos cuando ellos consumen bebidas alcohólicas. Estas personas encuentran más satisfacción en el alcohol y el sexo. Pero existe aún una relación más fuerte entre el castigo físico dado por los padres y el consumo de drogas. Los entrevistados que fueron castigados físicamente cuando eran niños mostraron agresión y hostilidad inducida por el alcohol y estaban más inclinados a encontrar el alcohol y las drogas más satisfactorias que el sexo. El cuestionario también revela una alta correlación entre represión sexual y el consumo de drogas. Aquellos quienes describen el sexo premarital como “no aceptable” tienen más probabilidades de convertirse en personas agresivas cuando beben alcohol y prefieren las drogas y el alcohol a los placeres sexuales. Esta es una evidencia adicional para respaldar la hipótesis de que los “placeres” dados por las drogas son un substituto de los placeres somatosensorios.
Violencia y Placer:Las actitudes de los Estudiantes de Colegios Universitarios
La relación recíproca de la violencia y el placer se mantiene como verdadera en las naciones modernas industrializadas como también en las sociedades primitivas. Esta teoría fue probada por medio de un cuestionario aplicado a 96 estudiantes (con un promedio de edad de 19 años). Los resultados mostraron que los estudiantes quienes tienen actitudes relativamente negativas hacia el placer sexual tienden a favorecer el castigo cruel a los niños y creen que la violencia es necesaria para solucionar los problemas. Los estudiantes clasificaron un serie de afirmaciones en una escala de 1 a 6, donde 1 indicaba un fuerte acuerdo y 6 un fuerte desacuerdo. A través de una técnica estadística (factor de análisis), un perfil de la personalidad fue creado. La Tabla 5 muestra el grado de relación entre varias afirmaciones que reflejan los valores sociales y morales. Las figuras a la izquierda, conocidas como "cargas" son tratadas como coeficientes de correlación. Ellas indican la fuerza con la cual cada variable contribuye a la descripción total de la personalidad del entrevistado tal y como es definido en este perfil específico.
El crimen y la violencia física se han incrementado substancialmente en la pasada década en los Estados Unidos. De acuerdo al FBI, los asesinatos y asaltos agravados se incrementaron en un 53% entre 1967 y 1972, mientras que las violaciones forzadas llegan al 70%.
Estas estadísticas llevan de nuevo a la pregunta de la relación especial entre sexualidad y violencia. Además de nuestras estadísticas sobre violaciones, hay otra evidencia que señala la preferencia por la violencia sexual sobre el placer sexual en los Estados Unidos. Esto se ve reflejado en nuestra aceptación de las manifestaciones explícitas de sexo de las películas que incluyen violaciones y agresiones y en nuestro rechazo a las películas que son totalmente sexuales, es decir, pornográficas. Los teatros o salas de cine presentan tales películas violentas como Perros Falsos (Straw Dogs) La naranja mecánica (Clockwork Orange) y The Klansman, mientras prohíben o sancionan películas que presentan placer sexual solamente como Garganta Profunda (Deep Throat) y La maldad de la Señora Jones (The Devil in Miss Jones). Los intentos por cerrar o sellar los salones de masaje son otro ejemplo de nuestras actitudes anti-placer. Aparentemente, el sexo junto con el placer es inmoral e inaceptable, pero el sexo con violencia y dolor es algo moral y socialmente aceptado.
El cuestionario que desarrollé para explorar este aspecto fue administrado a 96 estudiantes de colegios universitarios quienes en promedio tenían 19 años. Los resultados del cuestionario respaldan la conexión entre el rechazo del placer físico (y particularmente el sexo premarital y extramarital) y las expresiones físicas de violencia. Las personas quienes rechazaron el aborto, el sexo premarital responsable, y la desnudez dentro de la familia estaban inclinados a aprobar el castigo físico cruel a los niños, y a creer que el dolor ayuda a construir un carácter moral fuerte. Ellos también estaban inclinados a sentir más satisfacción con el alcohol y las drogas alucinógenas que con el sexo. Los datos obtenidos de este cuestionario proveen soporte estadístico claro para la relación básica inversa entre violencia física y placer físico. Si la violencia es alta, el placer es bajo y contrariamente, si el placer es alto, la violencia es baja. El cuestionario comprueba la teoría según la cual la relación placer-violencia encontrada en culturas primitivas también es válida para las naciones modernas industrializadas.
Otra forma de mirar la relación recíproca entre violencia y placer es examinar la inclinación de la sociedad hacia las drogas. Una sociedad respaldará comportamientos que sean consistentes con sus valores y costumbres sociales. La sociedad de los Estados Unidos es competitiva, agresiva y violenta. Consecuentemente, esto da vía libre a las drogas que facilitan la competitividad, la agresividad y comportamientos violentos y se opone a las que contrarrestan tales comportamientos. El alcohol es bien conocido como un facilitador en la expresión de los comportamientos violentos, y, aunque adictivo y muy letal para sus consumidores crónicos, es aceptado para la sociedad estadounidense. La marihuana, de otro lado, es una droga que induce activamente al placer y acrecienta el placer de tocar e inhibe activamente los comportamientos violentos y agresivos. Es por estas razones, creo yo, que la marihuana es rechazada en la sociedad estadounidense. Por similares razones la heroína es rechazada y la metadona (una droga adictiva que disminuye el placer) es aceptada.
Los datos de mi cuestionario respaldan este punto de vista. Como se ve en la Tabla 5, hay una correlación bastante fuerte entre el consumo de alcohol y el castigo por parte de los padres que indica que las personas que recibieron poco afecto de sus madres y que tenían padres que los castigaban tienen muchas probabilidades de volverse hostiles y agresivos cuando ellos consumen bebidas alcohólicas. Estas personas encuentran más satisfacción en el alcohol y el sexo. Pero existe aún una relación más fuerte entre el castigo físico dado por los padres y el consumo de drogas. Los entrevistados que fueron castigados físicamente cuando eran niños mostraron agresión y hostilidad inducida por el alcohol y estaban más inclinados a encontrar el alcohol y las drogas más satisfactorias que el sexo. El cuestionario también revela una alta correlación entre represión sexual y el consumo de drogas. Aquellos quienes describen el sexo premarital como “no aceptable” tienen más probabilidades de convertirse en personas agresivas cuando beben alcohol y prefieren las drogas y el alcohol a los placeres sexuales. Esta es una evidencia adicional para respaldar la hipótesis de que los “placeres” dados por las drogas son un substituto de los placeres somatosensorios.
Violencia y Placer:Las actitudes de los Estudiantes de Colegios Universitarios
La relación recíproca de la violencia y el placer se mantiene como verdadera en las naciones modernas industrializadas como también en las sociedades primitivas. Esta teoría fue probada por medio de un cuestionario aplicado a 96 estudiantes (con un promedio de edad de 19 años). Los resultados mostraron que los estudiantes quienes tienen actitudes relativamente negativas hacia el placer sexual tienden a favorecer el castigo cruel a los niños y creen que la violencia es necesaria para solucionar los problemas. Los estudiantes clasificaron un serie de afirmaciones en una escala de 1 a 6, donde 1 indicaba un fuerte acuerdo y 6 un fuerte desacuerdo. A través de una técnica estadística (factor de análisis), un perfil de la personalidad fue creado. La Tabla 5 muestra el grado de relación entre varias afirmaciones que reflejan los valores sociales y morales. Las figuras a la izquierda, conocidas como "cargas" son tratadas como coeficientes de correlación. Ellas indican la fuerza con la cual cada variable contribuye a la descripción total de la personalidad del entrevistado tal y como es definido en este perfil específico.
Si aceptamos la teoría de que la carencia del suficiente placer somatosensorio es la causa principal de la violencia, podemos trabajar en la promoción y refuerzo del placer y del afecto interpersonal en las relaciones como medios para combatir la agresividad. Deberíamos dar una alta prioridad al placer corporal en un contexto de relaciones significativas. Tal placer corporal es muy diferente de la promiscuidad, ya que esta refleja una inhabilidad para experimentar el placer. Si una relación sexual no es satisfactoria, el individuo busca otro compañero. Una continua frustración al no encontrar satisfacción sexual conduce a una continua búsqueda de otros compañeros, y eso implica, comportamientos promiscuos. Compartir afectuosamente el placer físico, por otro lado tiende a estabilizar la relación y a eliminar la búsqueda de otros compañeros. Sin embargo, una determinada variedad de experiencias sexuales parecen ser normales en culturas que permiten estas experiencias, y esto se constituye en un punto importante para optimizar el placer y el afecto en las relaciones sexuales.
Datos disponibles indican claramente que los valores rígidos como la monogamia, las castidad y la virginidad propician la violencia física. La negación de la sexualidad femenina debe abrir camino a una aceptación y respeto por ella, y los hombres deben compartir con las mujeres la responsabilidad de dar afecto y cuidado a los infantes y niños. Si los padres asumieran un rol más equitativo con las madres en la crianza de los niños y fueran más afectuosos hacia ellos, ciertos cambios surgirían en nuestro sistema socioeconómico. Una estructura corporativa que tiende a separar a los padres de su familia ya sea por viajes, encuentros o reuniones eternas, o por tiempo adicional de trabajo debilitará la relación padres-hijos y acabará con la estabilidad de la familia. Para desarrollar una sociedad pacífica, debemos poner más énfasis en las relaciones humanas.
La planeación de una familia debe ser esencial. Los niños deben ser espaciados de la mejor manera—es decir debe haber un espacio de 3 o más años entre uno y otro—de tal manera que cada uno pueda recibir óptimo afecto y cuidado. Las necesidades del niño deberían ser inmediatamente satisfechas. Las evidencias culturales no muestran que estas prácticas sean dañinas para los niños. Contrariamente a lo que afirma el Dr. Benjamín Spock, es dañino para un bebe llorar para poder dormir. Al no satisfacer las necesidades del infante inmediatamente y consistentemente, no solo le enseñamos a no tener confianza en el nivel básico emocional, sino que también inculcamos patrones de negligencia que perjudicarán la salud emocional y social del niño. La disuasión para que no se amamante a los niños a favor del uso del biberón y la separación de los recién nacidos, que son saludables, de sus madres tal y como se hace en nuestros "modernos" hospitales son otros ejemplos de prácticas perjudiciales en la crianza de los niños.
Cerca del 25% de los matrimonios en los Estados Unidos terminan en divorcio, y un porcentaje mayor aún de parejas han tenido relaciones extramaritales. Esto sugiere que algo está errado con el concepto tradicional y universal de la monogamia; en especial cuando se observa en conexión con le evidencia de los estudios culturales cruzados relacionados con las privaciones, la violencia y la guerra; se ve así la necesidad de crear un sistema más pluralista para el matrimonio. Experimentos modernos con comunas y matrimonios grupales son intentos para llenar las necesidades básicas que permanecen insatisfechas en el aislamiento del matrimonio nuclear. Debemos considerar seriamente nuevas alternativas, tales como las familias extendidas constituidas por dos o tres parejas que comparten valores y estilo de vida. Al compartir los beneficios y responsabilidades de la crianza, tales familias podrían proveer un ambiente afectuoso y variado, tanto para los niños como para los adultos, y así reducen la incidencia del abuso infantil y las fugas de la casa.
Las comunas de familias—al igual que los grupos de familias extendidas—pueden proveer un ambiente más estimulante y rico tanto para los niños como para los adultos, que el promedio ofrecido por una familia nuclear. El vivir en comunas no debería, desde luego, ser igualado a una comuna sexual lo cual no es un compartir, si no a menudo una vía de escape de la intimidad y de la vulnerabilidad emocional.
Franqueza acerca el cuerpo
Sin importar que tipo de estructura familiar sea escogido, lo importante es fomentar la franqueza acerca del cuerpo y sus funciones. Desde este punto de vista, podríamos beneficiarnos al rediseñar nuestras casas al estilo japonés separando el inodoro de la bañera. La bañera familiar debería ser usada para socializar y relajarse, y al tiempo debería proveer una situación natural para que los niños aprendan sobre las diferencias entre los hombres y las mujeres. La desnudez, igual que el sexo, pueden ser mal usadas o prestarse para abusos, y este temor a menudo nos impide aceptar la honestidad de nuestros propios cuerpos.
Los beneficios de la estimulación ofrecida por los baños de chorro o jacuzis no deberían limitarse a los hospitales o a los clubes o spas, sino que deberían estar en las casas también. El tamaño del cuarto de baño debería ser lo suficientemente grande para acomodar a padres e hijos, y debería ser equipado con un jacuzi o sauna para mejorar la relajación y el placer. La desnudez, la franqueza y el afecto dentro de la familia pueden enseñar a los niños y a los adultos que el cuerpo no es algo vergonzoso ni inferior o algo sucio, sino que puede ser una fuente de belleza y sensualidad a través del cual nos relacionamos emocionalmente los unos con los otros; el afecto físico que involucre ciertas caricias, abrazos, y el sentido del tacto en general no debería ser visto o tomado como una estimulación sexual, la cual es un tipo especial de afecto físico.
La ética competitiva, que enseña a los niños que ellos deben progresar a expensas de otros, debería ser reemplazada por valores de cooperación.
Amar, no competir
La ética competitiva, que enseña a los niños que ellos deben progresar a expensas de otros, debería ser reemplazada por valores de cooperación y por la búsqueda de la excelencia en sí misma. Debemos reconocer que la sexualidad de los adolescentes no solo es natural, sino deseable, y aceptar la sexualidad premarital como un bien moral positivo. Los padres deberían ayudar a sus hijos a adolescentes a darse cuenta de su propia sexualidad permitiéndoles usar la casa familiar para satisfacer su deseo sexual. Tal honestidad fomentaría una actitud más madura hacia las relaciones sexuales y proveería un ambiente privado con más apoyo para su desarrollo que el asiento trasero de una carro u otros sitios menos deseables por fuera de casa. Las experiencias sexuales tempranas son muy a menudo un intento para probar la adultez y la masculinidad o femineidad más que el compartir un momento agradable de afecto y placer.
Por sobre todo, la sexualidad masculina debe reconocer la igualdad de la sexualidad femenina. El tradicional derecho de los hombres a múltiples relaciones sexuales debe ser extendido a las mujeres. La gran barrera entre hombres y mujeres es el temor del hombre a la intensidad y profundidad de la sensualidad femenina. Debido a que el poder y la agresividad son neutralizadas a través del placer sensual, la primera defensa del hombre contra la pérdida de su dominio ha sido la negativa histórica y represiva sobre el placer sensual de la mujer. El uso del sexo para proveer una mera liberación de la tensión fisiológica (aparente placer) no debería ser confundido con un estado de placer sensual, el cual es incompatible con el deseo de dominio, de poder, de agresión, de violencia o dolor. Es a través del compartir mutuo del placer sensual que la igualdad sexual entre mujeres y hombres se llevará a cabo.
El ambiente sensorio en el cual el individuo crece tiene gran influencia sobre el desarrollo y funcionamiento organizacional del cerebro. La estimulación sensoria es un nutriente que el cerebro tiene que desarrollar y procesar normalmente. De acuerdo a como el cerebro funcione, se determina el funcionamiento de una persona. Al momento de nacer el cerebro humano es extremadamente inmaduro y nuevas células cerebrales se desarrollan hasta los dos años de edad. La complejidad del desarrollo celular en el cerebro crece hasta los 16 años. Herman Epstein de la Universidad de Brandeis tiene evidencias de que el crecimiento del cerebro tiene cambios repentinos aproximadamente a los 3, 7, 11 y 15 años de edad. Cómo afectan el crecimiento del cerebro las tempranas privaciones de afecto, es algo que no se ha determinado aún; sin embargo, algunos datos sugieren que el crecimiento final puede ser anulado por estas tempranas privaciones de afecto.
W.T. Greenough, un sicólogo de la Universidad de Illinois, ha demostrado que en un ambiente sensorialmente rico se desarrollan células cerebrales más complejas en ratas, en comparación con ratas que están en ambientes ordinarios o empobrecidos. Sus estudios muestran que la privación sensorial extrema no es necesaria para inducir cambios estructurales en el cerebro que se está desarrollando. Muchos otros investigadores han demostrado que criar ratas en aislamiento después de que han sido destetadas induce cambios significativos en la bioquímica del funcionamiento de las células cerebrales. Otros investigadores han mostrado actividad eléctrica anormal de las células cerebrales en monos en aislamiento. Yo he sugerido que el cerebelo, una estructura cerebral que tiene que ver con muchos procesos de regulación del cerebro, funciona anormalmente cuando un animal es criado en aislamiento y que esto implica comportamientos violentos y agresivos debido a la carencia de estímulos somatosensorios. Se ha demostrado que las cirugías cerebrales pueden cambiar los comportamientos agresivos en pacíficos, de monos criados en aislamiento. El comportamiento predador de matar los gatos domésticos puede ser provocado al estimular el núcleo fastigial cerebral, que es uno de los más profundos núcleos del cerebelo.
Niveles bajos y anormales de serotonina han sido encontrados en monos criados en aislamiento y también en niños altamente agresivos que están internados en institutos. Estos hallazgos sugieren que la privación somatosensoria durante los periodos formativos del desarrollo alteran significativamente el sistema bioquímico del cuerpo asociado con los comportamientos altamente agresivos. Otros investigadores han documentado anormalidades en el sistema de respuesta cortico-adrenal en roedores que crecieron en aislamiento, y que desarrollaron hiperactividad, hiper-reactividad y comportamientos hiperagresivos. Así se puede ver, como otro sistema bioquímico asociado con la agresividad se altera con las carencias somatosensorias vividas en etapas tempranas.
Se debe enfatizar aquí que yo recomiendo la estimulación somatosensorio placentera como un procedimiento terapéutico para corregir las anormalidades producidas por la carencia somatosensorio placentera. Tal estimulación sensorial puede influenciar el funcionamiento cerebral, y no es necesario, excepto en casos muy raros, que se deba efectuar una cirugía de cerebro o estimulación eléctrica para afectar los comportamientos violentos de orden patológico. Desafortunadamente, los programas terapéuticos del placer somatosensorio tienen que ser implementados para determinar la efectividad de esta terapia a nivel humano. El éxito de la terapia somatosensoria en monos criados en aislamiento, reportado por Harry F. Harlow y Stephen Suomi [8] cuando otras formas de terapia habían fallado, en animales, suministra más respaldo y aliento para la utilización de caricias y terapias de movimiento corporal en el tratamiento de desordenes emocionales.
Por el contrario, nuestras prisiones han sido diseñadas para maximizar aquellas condiciones que son responsables de la violencia del encarcelamiento de los ofensores sociales. No es sorprendente que la violencia física en los ambientes de prisión sea un problema mayúsculo. La opción del placer somatosensorio como una forma de terapia somática será muy difícil de aceptar en nuestra sociedad, así como es hoy la oposición a los salones de masaje en muchas comunidades.
Por consiguiente, si consideramos la violencia y la agresividad como comportamientos indeseables, entonces debemos suministrar ambientes somatosensorios ricos de tal manera que el cerebro pueda desarrollarse y funcionar de tal forma que produzca comportamientos placenteros y pacíficos. La solución a la violencia física es el placer físico experimentado dentro de un contexto de relaciones humanas significativas. Para muchas personas un principio moral fundamental es el rechazo a las creencias, a las políticas y a los comportamientos que infringen dolor, sufrimiento y privación de nuestros semejantes. Este principio debería ser más extendido; deberíamos buscar no sólo la ausencia del dolor y sufrimiento, sino también el incremento y mejoramiento del placer, la promoción de relaciones humanas afectuosas y el enriquecimiento de las experiencias humanas.
Si luchamos para incrementar el placer en nuestras vidas, esto también afectará las formas en que expresamos la agresividad y la hostilidad. La relación recíproca entre placer y violencia es tal, que una inhibe a la otra: cuando el placer físico es alto, la violencia física es baja. Cuando la violencia es alta, el placer ha sido bajo. Esta premisa básica de la teoría de la privación del placer somatosensorio nos proporciona las herramientas necesarias para crear un mundo de paz, afecto y cooperación.
El mundo, sin embargo, tiene poco tiempo para corregir las condiciones que nos impulsan a confrontaciones violentas. La tecnología moderna de guerra ha hecho posible que solo un individuo o nación pueda destruir totalmente a grandes cantidades de nuestra población. La gran amenaza viene de aquellas naciones que tienen los ambientes más pobres para sus niños y cuyas sociedades son bastante represivas con el afecto sexual y la sexualidad femenina. Deberemos temer bastante cuando estas naciones adquieran las modernas armas de guerra.
Trágicamente, esto ya empezó.
Notas
1. R.B. Textor. A Cross-Cultural Summary. (New Haven, Conn,: Human Relations Area Files (HRAF) Press, 1967).
2. J. W. Prescott. "Early Somatosensory Deprivation as an Ontogenetic Process in Abnormal Development of the Brain and Behavior," en Medical Primatology, editado por I.E. Goldsmith and Moor-Jankowski (Basel: Karger, 1971), 357-375; y Prescott, "Cross-Cultural Sludies of Violence," en Aggressive Behavior: Current Progress in Pre-Clinical and Clinical Research, Brain Information Report No 37 (Los Angeles, Ca.: Universidad de California, Agosto 1974), págs. 33-35.
3. M. K. Bacon, I. L. Child y H. A. Barry, III, "Cross-Cultural Study of Correlates of Crime," Journal of Abnormal and Social Psychology, 66 (1963), 291-300; y Barry, Bacon y Child, "Definitions, Ratings, and Bibliographic Sources for Child-Training Practices of 110 Cultures," en Cross-Cultural Approaches: Readings in Cooperative Research, editado por C. S. Ford (New Haven: HRAF Press, 1967).
4. J. T. Westbrook, Ford, and Beach, en A Cross-Cultural Summary, editado por Textor (New Haven: HRAF Press, 1967).
5. P. E. Slater, "Killing, Torturing or Mutilating the Enemy," en A Cross-Cultural Summary, editado por Textor.
6. Michael Harner, Jívaro Souls.
7. Vietnam Veterans Against the War (Veteranos de Vietnam contra la Guerra), elaborado por Michael McClusker en The Winter Soldier Investigation: An Inquiry into American War Crimes (Boston: Beacon Press, 1972).
8. S. J. Suomi, y H. F. Harlow, "Social Rehabilitation of Isolate-Reared Monkeys," Developmental Psychology, 6 (1972), 487-496.
9. F. R. Volkmar y W. T. Greenough, "Rearing Complexity Affects Branching of Dendrites in the Visual Cortex of the Rat," Science, 176 (Junio 1972), 1445-1447; y M. Coleman, "Platelet Serotonin in Disturbed Monkeys," Clinical Proceedings of the Childrens Hospital (Procedimientos clínicos en los niños hospitalizados), 27 (1971). 187-194.
Texto publicado con el amable permiso de James W. Prescott. Originalmente apareció en The Futurist Magazine (Abril 1975). Reproducido con el permiso the World Future Society, 7910 Woodmont Avenue, Suite 450, Bethesda, MD 20817 USA. WFS es una asociación científica y educativa sin ánimo de lucro con 30,000 miembros en 80 países. Sirve como un foro neutral para aclarar, informar y difundir ideas acerca de presentes y futuros avances en el desarrollo.
HTML por Erik Möller y Joel Schlosberg.
Tomado del "The Bulletin of the Atomic Scientists", Noviembre 1975 págs 10-20
Publicado por
hijos del mundo
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sábado, mayo 17, 2008
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Etiquetas: Educación

