Loris Malaguzzi...

"Trabajar con los niños quiere decir tener que hacer las cuentas con pocas certezas y con muchas incertidumbres. Lo que nos salva es el buscar y no perder el lenguaje de la maravilla que perdura, en cambio, en los ojos y en la mente de los niños. Es necesario tener el coraje de producir obstinadamente proyectos y elecciones. Esto es competencia de la escuela y de la educación”.

domingo, 6 de junio de 2010

domingo, 7 de marzo de 2010

Nacidos para comprar



















La sociedad estadounidense es la más consumista del mundo. La
gente trabaja más horas que en cualquier otro país industrializado.
Los niveles de ahorro son menores. Los créditos concedidos al consumo
se han disparado, y aproximadamente un millón de hogares se
declaran insolventes todos los años. Existen más de 46.000 centros
comerciales en todo el país, y su incremento, desde 1986, ha sido de
dos tercios. A pesar de que el número de integrantes de la unidad familiar
ha disminuido, el tamaño de las viviendas experimenta un rápido
aumento. Entre los habitáculos con más demanda se encuentran
los vestidores y los garajes para tres y cuatro vehículos, que sirven
para almacenar cantidades inauditas de objetos de todas clases. Según
mis estimaciones, el adulto medio adquiere, a lo largo del año,
cuarenta y ocho nuevos artículos (de manera análoga, también se
desprende de una gran cantidad de cosas, a un ritmo sin precedentes).
Los estadounidenses poseen más aparatos de televisión que los
habitantes de cualquier otro país —prácticamente uno por persona—.
Los observadores culpan a la televisión de los bajos niveles de
compromiso cívico, de la falta de cohesión social y del declive de la
socialización cotidiana. El mucho tiempo dedicado a mirarla también
ha significado una exposición a la publicidad sin parangón en la
historia. Además, los anuncios se han extendido más allá de la pantalla
hasta alcanzar prácticamente toda institución social y todo tipo
de espacio público, desde museos y zoos hasta universidades y aulas de
educación primaria, restaurantes, cartas gastronómicas, baños, aeropuertos,
e incluso el aire mismo.
Los artífices de esta cultura —las empresas que fabrican, venden
y anuncian los artículos de consumo— ya han fijado su atención en los
niños. A pesar de que éstos llevan tiempo participando en el mercado
del consumo, hasta hace poco eran actores secundarios, compradores
de mercancías baratas. Atraían una porción menor del talento y los
recursos de las empresas y se llegaba a ellos, en gran medida, a través
de sus madres. Pero las cosas han cambiado. Los niños y los adolescentes
constituyen ya el epicentro de la cultura del consumo en Norteamérica.
Capitalizan la atención, la creatividad y el dinero de los
anunciantes. Sus gustos marcan las modas del mercado. Sus opiniones
definen las estrategias de las marcas. Y, sin embargo, son pocos los
adultos que reconocen la magnitud de este cambio, así como sus consecuencias
para el futuro de nuestros hijos y para nuestra cultura.
Llevo veinte años estudiando aspectos relacionados con el consumo.
Economista de formación y vocación, me interesé por el tema de la
comercialización a través del estudio de la cultura del trabajo. En mi
primer libro, La excesiva jornada laboral en Estados Unidos, exponía
mis hallazgos sobre el inesperado y no reconocido incremento del
horario laboral. El empleado medio pasa en la actualidad unas doscientas
horas más en el trabajo, anualmente, que treinta años atrás.
Hace cincuenta años, la jornada laboral en Estados Unidos era sensiblemente
inferior a la europea, mientras que ahora la excede en más
de trescientas horas anuales (el equivalente a ocho semanas, aproximadamente).
Incluso en Japón (el país adicto al trabajo por excelencia
cuando inicié mis investigaciones a principios de la década de
1980) la jornada laboral es más reducida que en Estados Unidos.
El análisis de mi anterior libro, que pretendía dar razón de las
causas del aumento en la jornada laboral, apuntaba a factores relacionados
con el lugar de trabajo, como eran las estructuras de coste
de los empleadores y la persistencia de una cultura corporativa basada
en el gran número de horas trabajadas como signo de prestigio.
Descubrí que los empleadores no se mostraban dispuestos a cambiar
tiempo a cambio de dinero, y que en los últimos cincuenta años la
mayoría de la gente había obtenido salarios más altos, pero a cambio
de trabajar más horas. Lo que no comprendía era por qué eran tan
pocos los empresarios que habían intentado no sucumbir a esos horarios.
Los datos de las encuestas revelaban que la mayoría de las
personas se mostraban satisfechas con el equilibro existente entre el...

Fuente: http://www.paidos.com/contenido_adicional%2F60414%2FContenido_adicional.pdf

Aprendiendo a ser padres

Jay Belsky en el programa Redes

Entrevista a jay belsky

«Sólo se aceptan los resultados que gustan»

Las madres 'trabajadoras' adoraban a Jay Belsky hasta mediados de los años 80. Desde entonces, le tratan como al enemigo.

Jay Belsky es un investigador mundialmente reconocido en el campo del desarrollo infantil y los estudios de la familia. A finales de los años 70, publicó unos estudios que tranquilizaron a las madres trabajadoras. No había de qué preocuparse, concluían. Pero desde ese mismo momento, el Dr. Belsky empezó a recabar información que demostraba que él mismo estaba equivocado. En 1986, escribió un artículo donde lo explicaba y muchos de sus colegas le dieron la espalda. Belsky lleva tres décadas buscando más respuestas sobre los efectos del cuidado infantil. El ambicioso SECC, el mayor estudio sobre el cuidado infantil realizado en Estados Unidos, se realiza en parte para aclarar aquella controversia: ¿Son las guarderías un motivo de preocupación?

Biografía de Jay Belsky
Historia del estudio

Los últimos resultados del SECC confirman los anteriores —a más tiempo en guarderías, más problemas posteriores de comportamiento —, pero añaden un dato nuevo: el efecto es independiente de la calidad de la guardería.

Jay Belsky —director del Instituto para el Estudio de los Niños, las Familias y los Asuntos Sociales, del Birkbeck College, Universidad de Londres— se pregunta cuál será el efecto acumulativo de este comportamiento, mientras algunos colegas suyos se limitan a comentar que el efecto detectado es ligero y que no hay por qué preocuparse.

KINDSEIN: ¿Cuál es tu opinión? Si el efecto es ligero, ¿hay que preocuparse?

Jay Belsky: ¿Qué es más importante, un gran efecto que se aplica a pocos o un efecto intermedio, no ligero, que se aplica a muchos? Las personas de mente abierta pueden discrepar sobre esto. Yo creo que es demasiado simplista rechazar los efectos pequeños cuando estamos hablando de experiencias de tantos niños.

Imagina que eres un profesor de Primaria, con bastantes niños en tu clase que han pasado muchas horas, meses, años en guarderías, o con cuidado de poca calidad. Ahora, imagínate que tienes bastantes alumnos en clase que son más agresivos y desobedientes de lo esperado, y con menor habilidad verbal. ¿Qué pasa en esa clase? ¿Puede el profesor controlar el aula y ofrecer una enseñanza de alto nivel? Ahora añade un posible efecto acumulativo en todas las aulas, los cursos, las escuelas e incluso las comunidades. ¿Cuáles son las consecuencias?

KINDSEIN: No lo sé. ¿Lo sabes tú?

Jay Belsky: Nadie lo sabe con seguridad, y menos yo. Pero creo que es muy simplista, demasiado cómodo, decir que no importa porque estos efectos son pequeños a nivel individual. Si en Madrid uno no pone ningún cuidado, no contribuye mucho a la contaminación ambiental de la ciudad, un pequeño efecto. Pero cuando hay muchos coches, la calidad del aire claramente se deteriora.

¿Operan de forma diferente los sistemas —las clases, las escuelas, los vecindarios, incluso las sociedades? Yo simplemente diría: cuidado con los que dicen "nada de esto importa".

KINDSEIN: Te han llamado «agorero», «alarmista», y te han acusado de exagerar los resultados, de utilizar esta información para decir que estamos criando una generación de niños «listos pero malos». ¿Qué opinas de esas calificaciones?

Jay Belsky: Lo más probable es que estén siempre dispuestos a cuestionar mis motivos, como han hecho desde que empecé a llamar la atención sobre las evidencias, políticamente incorrectas, sobre el cuidado infantil, hace 20 años-- porque es una forma eficaz, especialmente entre los periodistas, de minar la credibilidad de alguien.

KINDSEIN: ¿Has exagerado alguna vez los resultados?

Jay Belsky: Nunca he exagerado ni nuestros descubrimientos ni los de otros; sigo abierto a todos. Y ya he demostrado que he cambiado de opinión, siguiendo los datos cuando han cambiado, como puede verse en mis artículos de entre 1978 y 1986, publicados en las revistas científicas.

Sigo siendo, primero y antes que nada, un empirista, comprometido con la divulgación completa y la discusión abierta y honesta de todos los descubrimientos. Muchos de los que me han acusado de ser un ideólogo, un misógino y cosas peores, han elaborado una historia a base de anunciar las buenas noticias sobre la calidad y menospreciando, si no ignorando, las malas noticias sobre la cantidad. Yo nunca lo he hecho, lo que no significa que los periodistas, para conseguir una noticia polémica, no me hayan presentado de esa manera, dando prácticamente por supuesto que sólo hablo de las malas noticias y las exagero.

KINDSEIN: En los resultados del 2001, algunos de sus colegas atribuían los resultados a la mala calidad de las guarderías ¿Qué suponen estos nuevos hallazgos?

Jay Belsky: Sí. Antes decían que la cantidad de los cuidados, ya fuese en guarderías o en cualquier otro sitio, no importaba siempre que fuese de buena calidad. Bien, pues este estudio ha mostrado repetidas veces que esas personas están, simple y llanamente, equivocadas.

¿Lo ha reconocido alguno de los que despreciaban estos resultados y los anteriores? No, y por eso sugiero que se reconsidere su perspectiva. No quiero presuponer que no tengan razón-- no es que tenga mucha importancia-- pero sí quiero resaltar que se han equivocado continuamente en este asunto. ¿No deberíamos poner en duda su credibilidad? ¿Su objetividad?

KINDSEIN: ¿Por qué cree que despierta usted tanta polémica?

Jay Belsky: Uno de los motivos es que no huyo de las malas noticias. Creo que mi trabajo, como científico, es contar la historia completa-- no sólo compartir las buenas noticias para que la gente se sienta bien. Recordemos que la primera persona que llamó la atención sobre el papel de la homosexualidad en la epidemia de SIDA fue acusado de homófobo-- aunque [en realidad] fue un visionario.

«Si el hombre del tiempo dice que va a llover mañana, ¿es porque se opone a que haga sol?»

La gente confunde el anunciar las malas noticias, cualesquiera que sean, con querer que las cosas sean de esa manera. Pero como me gusta decir, y así me gustaría que me citaran: «Si el hombre del tiempo dice que va a llover mañana, ¿es porque se opone a que haga sol?»

KINDSEIN: Quizás hay algo de protección en esas críticas hacia las madres trabajadoras.

Jay Belsky: Creo que tiene mucho que ver. La gente no quiere hacer sentir culpables a las madres trabajadoras, aunque no se lo piensan dos veces cuando lo hacen con las madres que se quedan en casa. Mi punto de vista es que no es nuestro trabajo, como científicos, cuidar los sentimientos de las personas, sino compartir información objetivamente y sin pasión.

¿Crees que decir que la obesidad es mala para la salud y que el tabaco causa cáncer no hace sentir mal a los obesos y a los fumadores, y no digamos a los fumadores obesos? ¿Significa eso que no deberíamos compartir la evidencia, dejar la atención sobre el asunto y dejar así que cada uno de nosotros decida si esto es o no es motivo de preocupación? ¿Por qué tanta gente quiere controlar lo que oyen los demás? Sólo aceptamos los resultados que nos gustan.

KINDSEIN: ¿Tiene algún consejo para los padres?

Jay Belsky: Para muchas familias, la decisión de si la madre debe buscar trabajo o seguir trabajando fuera de casa después de tener a un bebé es una de las más delicadas a las que se enfrentarán jamás. Y demasiadas madres, tristemente, no tienen otra opción. Así que los padres que dependen de horarios deberían buscar el cuidado infantil no materno que sea seguro y de la más alta calidad.

KINDSEIN: Gracias, doctor Belsky.

Fuente: http://kindsein.com/es/19/2/459/

jueves, 4 de febrero de 2010

Qué es esto que me pasa...






- Qué pasó...
- No sé, y ahora mismo no quiero averiguarlo...
- Pero, pero yo me estoy ahogando, no lo ves? (una lágrima intenta suicidarse en mi regazo..)

(SILENCIO, silencio,silencio), caminó hacía la puerta y la cerró...

Vacío...y

Una multitud de lágrimas saltan y miran:

- ¿Es que tanto te cuesta entenderlo?

- No, lo he hecho hace mucho tiempo, pero me consume el miedo y la angustia del vacío, el silencio en un hueco de una vida...

- Pues levántate y recógenos, también esto se arreglará, es solo una cuestión de tiempo...

- Ya lo sé, de tiempo...del tiempo que no mira ni abraza...no calienta ni ama...

- Sí...

lunes, 25 de enero de 2010

Escuelas infantiles de Berriozar, elegidas para un proyecto de investigación estatal

El ministerio concede una ayuda de 15.200 euros para analizar la calidad educativa

Con los centros municipales de Lleida, Granada y Menorca estudian la participación de la comunidad en sus programas

Sábado, 23 de Enero de 2010

El Ministerio de Educación ha concedido a las Escuelas Infantiles Municipales de Berriozar (cuyo proyecto educativo está basado en la filosofía de Loris Malaguzzi) una ayuda de 15.200 euros para llevar a cabo a lo largo de 2010 un proyecto de investigación, en colaboración con las escuelas municipales de Granada, Lleida y Menorca. El trabajo de campo, que se desarrollará en todos los centros implicados, tiene dos objetivos: uno basado "en analizar y reflexionar sobre en qué consiste y qué es la calidad educativa en los centros 0-3 años" y, por otro, "de qué manera la comunidad social puede hacerse partícipe de la experiencia educativa en la experiencia educativa y cómo las escuelas infantiles pueden generar una participación social, democrática y cultural en la propia comunidad", expuso el codirector de las escuelas de Berriozar, Alfredo Hoyuelos.

Según destacó su compañera y codirectora, Ana Guerendiáin, cuando el Ministerio sacó la convocatoria señalaba que "debían ser centros singulares que tenían que cumplir unas características: ser municipales y llevar un proyecto educativo potente". Remarcó que la ayuda "viene muy bien para que se considere el 0-3 como lo que realmente tiene que ser, que es educativo". Además, consideraron que supone una forma de intercambio para poder mejorar la calidad de la práctica educativa. El primer encuentro será en febrero en Granada, donde se sentarán las bases metodológicas del proyecto y, posteriormente, cada tres meses, habrá reuniones en las distintas localidades. Además, Hoyuelos afirmó que "es el propio Ayuntamiento el que políticamente ha asumido este modelo de filosofía educativo".

A juicio de Hoyuelos, pedagogo y doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación, existen dos parámetros al hablar de calidad educativa. Por un lado, estarían las exigencias a la administración. Entre éstas nombró que "todas las personas que trabajan en los centros estén adecuadamente tituladas"; que los ratios sean pequeños; que "haya espacios idóneos, adecuados y diferenciados"; que tenga "cocina propia"; que existan "tiempos de trabajo y de reflexión amplios no lectivos y que estén regulados por convenio"; y que las condiciones laborales del profesorado y personal "sean adecuadas". Sin embargo, también dentro de las competencias del educador "podemos hacer mucho", dijo. "Para mí la calidad se asegura más si es una persona que sabe acompañar bien, en vez de tratar de enseñar cosas"; "es no crear anticipación o estimulación precoz". En este sentido, señaló que "tener paciencia, saber esperar, respetar los ritmos es de mucha mayor calidad que anticiparlos, correr sufriendo las presiones que muchas veces establece la familia y la sociedad" y que una escuela de calidad es aquella "que permanentemente lo pone todo en diálogo y confrontación". Además, consideró mejor "una escuela familiar y pequeña", una "comunidad amable".


Fuente:http://www.noticiasdenavarra.com/2010/01/23/vecinos/cuenca-de-pamplona/escuelas-infantiles-de-berriozar-elegidas-para-un-proyecto-de-investigacion-estatal

lunes, 18 de enero de 2010

UN RIU DE FESTA



Desde el año 1999, la Concejalía de Juventud ofrece a niños y niñas hasta 15 años, un espacio para jugar y compartir actividades, los domingos y algunos festivos, en el antiguo cauce del río Turia.

Te esperamos!

Horario.

Te esperamos los domingos del 6 de diciembre de 2.009 hasta el 18 de julio 2010, ambos incluidos, y los siguientes festivos:

  • 22 de enero.
  • 12 de abril.
  • 1 de mayo.

Los horarios en los que se desarrollarán las actividades serán los siguientes:

  • Los meses de junio y julio de 18 a 20 horas.
  • Los meses de diciembre, enero, febrero, marzo, abril y mayo
    de 11 a 14 horas.

Nuevo de Michel Odent



Las funciones de los orgasmos. Todos los episodios de la vida sexual humana pueden alcanzar un clímax, una cúspide. Estas situaciones cumbre son intensas respuestas en todos los nieveles del sistema nervioso y endocrino, cambios en los niveles de consciencia, posibles sendas para escapar momentáneamente de la realidad mundana espacio-temporal, vías para alcanzar estados emocionales que podemos calificar de trascendentales.

Curso con Michel Odent en Madrid
20-21 MAYO 2010
Organiza: Proyecto Terra Mater
www.terramater.es

La oxitocina, "hormona tímida", es el eje central de todos los estados orgásmicos y extáticos, y la liberación de endorfinas como analgésicos naturales explica fácilmente el efecto calmante de los orgasmos.

Durante miles de años, todas las culturas han ejercido un fuerte control sobre todos los aspectos de la sexualidad, como el parto y el amamantamiento, además de la sexualidad genital.

A pesar de que múltiples disciplinas científicas hacen hincapié en la importancia del período que rodea al nacimiento en el desarrollo de la capacidad de amar, el parto y el mamantamiento son episodios de la vida sexual humana en los que se interfiere de forma sistemática. Tanto durante el parto como durante cualquier otra experiencia sexual, el neocórtex tiene que ponerse en reposo para facilitar la producción de un torrete hormonal, de "cóctel orgasmogénico" que nos permita relajarnos en la cumbre de la trascendencia. Para ello, cualquier experiencia sexual, también el parto, precisa de -privacy-, de la sensación de "no sentirnos observados".

Lo que el Dr. Michel Odent llama " la cientificación de los orgasmos " no es sino un aspecto más de " la cientificación del amor". En este momento clave de la historia de la humanidad, cualquiera que esté interesado en el futuro de nuestra especie debería preguntarse:

¿Durante cuánto tiempo podrá la especie humana sobrevivir sin Amor?

Si hay futuro para el Amor, también hay futuro para la humanidad.

CURSO LA VIDA FETAL, EL NACIMIENTO Y LA SALUD

Desde que la ciencia ha desembocado en la toma de conciencia ecológica, muchos se han preguntado qué podríamos hacer para dejar de destruir el planeta. Unos han puesto todas sus esperanzas en la tecnología adecuada, otros confían en una sociedad ecológica, o en el humanismo ecológico. Yo sostengo que lo prioritario debería ser la génesis de un ser humano diferente, de un ser humano ecológico, con una actitud positiva hacia la vida. Michel Odent


Impartido por el Dr. Michel Odent

DIRIGIDO A:

Profesionales de la salud relacionados con el parto y nacimiento: matronas, obstetras, neonatologos, pediatras, enfermeras, fisioterapeutas, psicólogos, sociólogos, gestores de salud pública, así como cooperantes y gestores de ONG de desarrollo.


PROGRAMA:

  • El nacimiento desde la perspectiva fisiológica

  • La importancia de redescubrir las necesidades básicas de las mujeres de parto y de los bebés

  • El reflejo de eyección materno-fetal

  • Efectos sobre el comportamiento de la oxitocina

  • Consecuencias a largo plazo de como nacemos

  • La hora siguiente al nacimiento

  • El agua en el parto

  • El nacimiento desde el punto de vista bacteriológico

  • Como influye el nacimiento en la lactancia

  • El banco de datos del Centro de Salud Primal

Más información consulte:
http://www.terramater.es

viernes, 8 de enero de 2010

PARIREMOS CON PLACER


Descargar el libro desde la pagina web de la autora

LA REPRESION DEL DESEO MATERNO Y LA GENESIS DEL ESTADO DE SUMISION INCONSCIENTE

Descarga el libro desde la pagina de la autora

LA SEXUALIDAD Y EL FUNCIONAMIENTO DE LA DOMINACION


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El asalto al Hades Descargar libro

“SIN LEER NI ESCRIBIR HASTA LOS SEIS”

La presión sobre los niños más pequeños está en cuestión - Los docentes piden flexibilidad en una edad en la que importa más lo físico, ético y social
J. A. AUNIÓN 29/10/2009


"Creo que he perdido la primavera", grita Sara, de cinco años. Está en clase, en el colegio público Teresa de Calcuta de San Sebastián de los Reyes (Madrid). Mientras revuelve en una caja, tiene frente a sí tres fotografías de un mismo paisaje: una tomada en verano, otra en otoño y otra en invierno. Efectivamente, falta la primavera, así que Sara no estaba haciendo ninguna metáfora, pero su inocente comentario enmarca perfectamente el núcleo de este artículo. A saber: se han adelantado demasiado los objetivos y los contenidos escolares para niños muy pequeños, con lo que el segundo ciclo de la educación infantil se co nvierte en una especie de miniprimaria para unos niños que deberían estar aprendiendo, tal vez, cosas parecidas a las que les enseñan, pero desde luego de otra manera.
Hay una presión social para adelantar aprendizajes, dicen los especialistas
Lo importante es fomentar las ganas de aprender, asegura un experto
En Finlandia se centran en el desarrollo general hasta los cinco años
La enseñanza debe ser lúdica y tener en cuenta intereses y desarrollo del niño
Básicamente esto es lo que dice una de las conclusiones de un reciente estudio dirigido por el profesor de la Universidad de Cambridge Robin Alexander, el mayor repaso hecho a la enseñanza primaria británica en 40 años. Los expertos aseguran que cuatro y cinco años es muy temprano para empezar a recibir una educación formal, estructurada en materias, y reclaman una enseñanza que les ayude a construir sus destrezas sociales, su lenguaje y su confianza a través de juegos, o simplemente hablando con los niños. Todo ello, en lugar de primar el aprendizaje de la lectoescritura y los números, como se ven obligados a hacer muchos docentes, presionados por la necesidad de elevar el nivel educativo, dice el informe.
Es cierto que el sistema español y el británico son distintos: ellos empiezan la escolarización obligatoria a los cinco años, en lugar de a los seis, con una especie de preprimaria, y en España el segundo ciclo de la educación infantil (tres, cuatro y cinco años) aún tiene mucho de juego en su metodología. Pero a los expertos no les cuesta nada trasladar las ideas del estudio británico al caso español, ya que aseguran que también existe esa presión por engordar los contenidos en una educación infantil muy parecida a la primaria, con una cierta división asimismo por áreas o materias y algún que otro cambio de profesor al lo largo del día.
Están de acuerdo con esta idea la profesora de Sara, Pilar Vara, y su compañera Marisa Cervigón. Son las docentes del último curso de infantil del colegio Teresa de Calcuta y entre las dos suman 40 años de experiencia docente en esta etapa.
¿Quién no está de acuerdo? Para empezar, parece que quienes hacen las normativas, que introducen cada más contenidos (más lectoescritura, más inglés, más tecnología). Y para continuar, la sociedad en general, y los padres en particular. "Hay mucha fijación con el aprendizaje de la lectoescritura", dice Cervigón. "Quieren que les enseñemos a leer antes de tiempo. Van a querer que empiecen a andar a los seis meses", ironiza Vara, y añade después: "¿Cómo van a aprender a hablar si no hablan, se pasan el día rellenando fichas?".
Los expertos se quejan sistemáticamente de esa presión social para mejorar el nivel educativo adelantando contenidos, como ya señalaba el estudio de Cambridge. Pero ese afán puede llegar a convertirse en algo contraproducente. "Puede socavar la confianza de los niños y se corre el riesgo de dañar a largo plazo su aprendizaje", dice el informe. Y pone el ejemplo de Finlandia, que siempre está en los primeros puestos del Informe Pisa de la OCDE, que mide las destrezas lectoras matemáticas y científicas de los chicos de 15 años. En el país nórdico, se centran en la educación social, física y ética hasta los cinco años, y a los seis dedican un año a la transición al colegio reglado de toda la vida.
Pero eso requiere un fuerte respaldo social. Y en España, por el contrario, "hay una presión terrible y enorme para adelantar la escuela en el sentido de las materias, de leer y escribir, pero adelantar el aprendizaje formal, lejos de reforzar su voluntad de aprendizaje, lo que hace es que se aburran sobremanera", dice la presidenta de la asociación de maestros Rosa Sensat, Irene Balaguer. La portavoz de directores de escuelas infantiles de la Comunidad de Madrid, Carmen Ferrera, con más de tres décadas de experiencia, es todavía más tajante: "Mi opinión es que la lectoescritura no debe empezar antes de los seis años. Todos los aprendizajes que se fuercen van a estorbar en el futuro".
Incluso la idea, respaldada por muchas investigaciones, de que la escolarización temprana puede evitar el fracaso escolar se puede ir al garete si se les mete a los niños mucha presión, asegura el catedrático de la Universidad de Sevilla Jesús Palacios. Para niños de entornos más favorecidos socioeconómica y culturalmente no es crucial una escolarización temprana, pero sí para otros de ambientes más desfavorecidos, asegura el profesor: "Y es precisamente a estos niños a los que más les puede perjudicar una escolarización excesiva".
Palacios se queja de que las clases de infantil están, en general, muy basadas en las fichas, ésas de las que hablaba Pilar Vara. Las fichas son el equivalente infantil del libro de texto, explica. Por ejemplo, los niños identifican las partes de un árbol, las rellenan con distintos colores, reproducen las letras... "Hay una paradoja en infantil: los chavales están sentados en grupos, más o menos en círculos, pero raramente trabajan en grupo, sino que, colocados así, hacen un trabajo estrictamente individual", añade Palacios.
Por supuesto, la cuestión tiene unas raíces que vienen de lejos. "Tenemos un problema que el sistema británico no tiene: que la educación infantil fue creada como una extensión hacia abajo de la primaria, aquí no existía el kindergarten, como en Alemania, ni la maternal, como en Francia, sino que simplemente, en un momento dado se empezaba la primaria. Así, el sistema ha ido creciendo de arriba abajo", dice el catedrático.
Palacios, como Balaguer, Ferrera, Vara y Cervigón, todos explican que la diversidad de los alumnos, tanto en su desarrollo como en sus intereses, es tan distinta que parece una tontería intentar enseñar a todos a escribir o los números. "Hay niños que sienten mucha curiosidad y escriben su nombre. O los que descubren que en la calle o en los cuentos hay letras. Estos arrancan de una manera espontánea. Pero hay niños que tienen otros intereses", dice Balaguer
"Hay que ir a cosas mucho más lúdicas, con una metodología que les ayude a un desarrollo global", continúa Ferrera. Pero eso, ¿cómo se hace? La docente pone un ejemplo: arrancar la clase con una asamblea: "Los niños en círculos empiezan a hablar con el profesor sobre las cosas que les preocupan, que les interesan, sobre lo que han hecho... Si resulta que es un día nublado, la maestra tiene que tener la habilidad para proponerles juegos, dramatizaciones, o simplemente hablar sobre el tiempo y las nubes".
"Es verdad que la educación infantil tiene que ser más flexible, menos regulada que la primaria y la secundaria, no debe existir sobre todo la presión, que es fruto de una presión social. Pero también es verdad que hay escuelas y profesores que ya lo hacen así", asegura el pedagogo y director de Cuadernos de Pedagogía, Jaume Carbonell. Probablemente el colegio Teresa de Calcuta es un ejemplo. Al menos, Pilar Vara y Marisa Cervigón insisten en ello. "Nosotras tratamos de ser muy flexibles, por ejemplo, evitamos todo lo que podemos los textos", dice la segunda.
La tarde para ellas ha sido más o menos tranquila. Bueno, todo lo tranquila que puede ser alrededor de un montón de chavales de cinco años. A las tres entraron todos en fila -"Vamos, todos, el tren", colocó Pilar-, hasta llegar a la clase, decorada con un montón de murales, de dibujos, un gran tótem de papel, más alto que todos los niños, junto a la ventana. El paisaje continúa con una pizarra de toda la vida junto a un reproductor de música y un ordenador.
En el otro extremo del ventanal, hay una mesa con un bonsái y unos trozos de patata que, puestos en agua, empiezan a germinar. Allí se sentarán algunos niños, lupas en mano, a investigar. Otros, en un grupo de mesas (como explicaba Palacios, hay tres bloques de varias mesas unidas) harán formas con la plastilina; otros pocos decorarán con series una espiral dibujada en un papel que luego recortarán dejando el resultado como una serpentina; "Yo hago sol-corazón, sol-corazón", dice una alumna con entusiasmo. "Yo una muy difícil: cuadrado, triángulo, círculo", añade otro, orgulloso. Los últimos se dedican a coger una tarjeta con una palabra escrita y a descubrir, dando palmas, cuántos sonidos-sílabas tiene cada una. Durante aproximadamente una hora harán por turnos todas las actividades.
Aunque alguno parece aburrirse un poco, otros se ríen con entusiasmo, y hay una discusión, en general parecen pasarlo bien, si bien da la impresión de que a alguno de ellos se le estuvieran acabando las pilas. "Pasan aquí muchas horas. Los hay que llegan a las 7.30 a desayunar y se van a las 18.00", dice Pilar. Y, aunque intentan efectivamente hacer las cosas de otra manera, se quejan de esa falta de flexibilidad, por ejemplo, que se tenga que romper la clase por narices para ir a inglés.
Hay muchos niveles de flexibilidad, y la normativa y la organización de los centros lo permiten hasta cierto punto, y aunque existen esos profesionales que intentan hacer las cosas de otra manera, se trata de un porcentaje que no es "representativo de la mayoría y, en cualquier caso, la sociedad no lo aplaude", asegura José Antonio Fernández Bravo, experto en didáctica de las matemáticas y autor de varios trabajos sobre los contenidos en la educación infantil. Fernández insiste en la presión social que imprimen los padres: "Estamos obsesionados con subir el nivel y nos creemos que eso consiste en adelantar contenidos, pero no lo es. Está demostrado, incluso neurológicamente, que a esa edad lo más importante es fomentar el querer aprender".
En educación hay muchas pescadillas que se muerden la cola y ésta podría ser una de ellas. Entre informes Pisa que causan estupor y enfado general porque la educación española no da los resultados que a todos les gustarían, los profesores de primaria se quejan de que los niños llegan de la infantil sin saber lo suficiente; los de secundaria se quejan de lo mismo con respecto a la primaria y los de universidad, ídem de ídem. Pero, entre quejas entrecruzadas y manoseadas, ¿y si resulta que el problema de raíz es que nos estamos saltando pasos? ¿Y si resulta que a Sara se le ha perdido la primavera de verdad?
http://www.elpais.com/articulo/sociedad/leer/escribir/elpepisoc/20091029elpepisoc_1/Tes

Riesgo mental infantil

Anna Lladó , ADN, 17/09/2008
Advierten del aumento de trastornos | El suicidio se convierte en la tercera causa de muerte entre menores de 10 a 14 años.

La percepción de los niños es que su estado de salud es bueno. Es una de las múltiples conclusiones del informe Los problemas de salud infantil, tendencias en los países desarrollados, que ayer se presentó en Barcelona. Y tal vez la más alentadora. El estudio alerta de "un inquietante y creciente aumento de los trastornos mentales", y sitúa el suicidio como la tercera causa de muerte entre los niños de 10 a 14 años.
Realizado por el Observatorio de Salud de la Infancia y la Adolescencia Faros del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona, el informe indica que "el 20% de niños está en riesgo de desarrollar una mala salud mental", explicó el director de Innovación del centro, Jaume Pérez Payarols.
Los trastornos mentales, que afectan a un 2% de menores, son después de la alergia y el asma las enfermedades crónicas con más prevalencia. La Organización Mundial de la Salud advierte que en el año 2020 estos trastornos "podrían elevarse un 50%", llegando a ser "una de las cinco causas más comunes de mortalidad en la población infantil y juvenil". Actualmente en España los trastornos más comunes son la ansiedad, la depresión y la alteración del comportamiento.
De hecho, en Sant Joan de Déu cada semana ingresan entre tres y cuatro niños por haberse intentado quitar la vida. Entre los jóvenes de 10 a 14 años, el suicidio es la tercera causa de mortalidad, tras los accidentes y los tumores.
El estudio, en base a datos oficiales de distintos países desarrollados, también habla de niveles de obesidad y hábitos alimentarios. Y concluye que el 27,6% de la población infantil está obesa o tiene sobrepeso, situándose España en el tercer país con más obesidad, tras EE UU y el Reino Unido. Respecto a la dieta, el análisis revela que los niños empiezan a comer peor cuando adquieren autonomía, alrededor de los cuatro años.
Prevenir antes que curar
Otra de las conclusiones que más ha sorprendido a sus autores es el aumento de casos de neumonía, convirtiéndose en "la principal causa de ingreso hospitalario en los niños de más de un año", explica el doctor Pérez Payarols.
A pesar de que algunos datos vislumbran un futuro con importantes problemas de salud, la prevención es aún posible. "Muchas enfermedades de adultos deben resolverse ahora, de pequeños; luego será demasiado tarde", opina el médico, convencido de que en esta prevención debe actuar "toda la sociedad".
EL APUNTE
Menor tasa de mortalidad
Todas las tasas de mortalidad infantil en Europa, analizados según grupos de edad y causa, han disminuido. El informe de Faros lo atribuye a un mayor desarrollo económico y social, así como a los avances biomédicos y la mejora de la atención sanitaria. Además, las distancias entre países se van acortando. La mayor parte de las muertes en lactantes están relacionadas con la prematuridad y la inmadurez al nacer. Así, el estudio recalca que la supervivencia de niños prematuros o que nacen con bajo peso es cada vez más alta. http://www.adn.es/impresa/lavida/20080917/NWS-0255-Riesgo-infantil-mental.html

Los psiquiatras advierten del aumento de las cifras de suicidio en menores

Expansión - Publicado el 13-02-2008 , por Ángeles Gómez

Llamamientos a suicidios colectivos a través de la red, alimentados por conductas impulsivas y violentas, conforman un caldo de cultivo apropiado para inducir a los menores más vulnerables a acabar con su vida.
Un suicidio siempre es una tragedia, para la víctima y para su familia, pero el drama adquiere dimensiones inabarcables cuando el suicida es un niño. Lo preocupante es que las cifras de menores que se quitan la vida están aumentando en los países en desarrollo, donde el estilo de vida tiene mucho que ver en estas desgracias. "La impulsividad y la violencia de las sociedades avanzadas son preocupantes y pueden tener consecuencias fatales en personas vulnerables", asegura el catedrático de Psiquiatría Jerónimo Sáiz, de la Universidad de Alcalá de Henares, de Madrid.
Para que se produzca un suicidio deben converger dos condiciones: la presencia de factores neurobiológicos que hacen al individuo más vulnerable y un estresor (desencadenante del suicidio). Los expertos coinciden en que en las sociedades desarrolladas no faltan estresores, y no ocultan la preocupación que sienten ante las convocatorias de suicidios colectivos a través de la Red. Sáiz subraya que "es muy diferente un suicidio ritual que se produce en el contexto de una secta, que los suicidios inducidos a través de Internet, donde se pueden encontrar páginas que ofrecen amplia información sobre cómo quitarse la vida, y a la que los menores son muy vulnerables".


Píldoras mágicas para niños y adolescentes con problemas

Los datos indican que los niños de hoy son menos felices que los de antes, o al menos necesitan ayuda para superar sus conflictos mentales. Un estudio de ‘Express Scripts’ indica que en cuatro años, el consumo de antidepresivos entre la población infantil de Estados Unidos ha aumentado un 10%. Sólo en 2002, se recetaron antidepresivos a once millones de niños y adolescentes estadounidenses. Pero, paralelamente, la Agencia Reguladora de Medicamentos y Alimentos de EEUU (FDA) ha advertido de que algunos estudios han revelado que el consumo de estos medicamentos favorece en los niños las tendencias suicidas y violentas.

A pesar de los peligros, los psiquiatras insisten en que son menores que los que implican la depresión o el trastorno bipolar. Éste puede ser especialmente grave cuando aparece durante la infancia, por eso hay que diagnosticarlo precozmente. En este campo puede tener aplicación el resultado de un estudio del equipo del español Óscar Marín, del CSIC, y que publicó ayer en su portada ‘The Journal of Neuroscience’, según el cual el desequilibrio en la distribución de neuronas en la corteza cerebral puede provocar esquizofrenia, trastorno bipolar y epilepsia.
La industria farmacéutica está buscando nuevos antidepresivos, más eficaces y con menos efectos adversos que los actuales. El interés está suficientemente justificado: sólo en España, el gasto anual en estos supera los 300 millones de euros.
http://www.expansion.com/2008/02/13/entorno/1088985.html

“LOS NIÑOS SON MÁS AGRESIVOS Y MÁS DESOBEDIENTES CUANTO MÁS TIEMPO PASAN EN GUARDERÍAS»

Controvertido Psicólogo Especializado En Estudios Sobre La Infancia, Jay Belsky Se Ha Convertido En Un Personaje Polémico Por Sus Posturas Acerca De La Educación De Los Niños, Su Defensa De Los Estereotipos Y Sus Opiniones Sobre El Origen Genético De La Homosexualidad.

CARGO: Director del Institute for the Study of Children, Families and Social Issues del Birkbeck College de la Universidad de Londres / EDAD: 56 años / CREDO: El conocimiento científico / AFICIONES: La natación y los paseos / SUEÑO: Que los gobiernos de todos los países prorroguen los permisos de paternidad.

Lo primero que sorprende de Jay Belsky (Nueva York, 1952) es que tiene las gafas, el bañador y el gorro de nadar colgados en el envés de la puerta de su despacho. Y no porque no tenga una figura atlética y desenvuelta, sino porque no son objetos que uno espere encontrar en la oficina de un psicólogo de renombre.
El equívoco queda claro cuando uno lo ve en acción, subiendo las escaleras de dos en dos o levantándose de su asiento con un brío inesperado para alcanzar unas notas o consultar un libro de su biblioteca. Jay Belsky es un hombre ágil.
El profesor nos recibe una mañana lluviosa en su despacho, en una casona del barrio de Bloomsbury, a tiro de piedra del Museo Británico. Psicólogo de fama internacional, reside desde hace unos años en Londres, donde dirige un instituto de estudios familiares.
Belsky fue un héroe recurrente del feminismo a finales de los 70, al publicar estudios que descartaban efectos negativos en los niños que se quedaban en guarderías mientras sus madres iban a trabajar. Muy pronto, Belsky descubrió que se equivocaba: los niños que van a la guardería desde muy pequeños son más agresivos y desobedientes que aquellos a los que sus madres cuidan en casa.
Se trata de un axioma que se apoya en un rosario de pruebas científicas pero que choca contra la marea social. Por eso a Belsky lo han crucificado sus viejas amigas feministas y por eso pocos políticos le siguen el juego. Sus hallazgos no son políticamente correctos, pero son irrefutables desde un punto de vista científico. Y Belsky no piensa cambiar. Como no cambia de calle cuando nada un par de kilómetros cada mañana.
PREGUNTA.- Su tesis sobre las guarderías ha provocado cierta polémica en su país y en el Reino Unido. Me gustaría oírsela a usted, sin distorsiones y en un lenguaje sencillo, que puedan entender mis lectores.
RESPUESTA.- Se han dicho muchas cosas sobre mí. Por ejemplo, que creo que el cuidado materno es bueno y las guarderías son malas. Hacer una afirmación así es simplista y no tiene sentido. Es un dilema muy complicado. Pero mi punto de vista como científico es que hay pruebas concluyentes de que cuanto más tiempo pasan en guarderías los niños son más agresivos y más desobedientes. En otras palabras, cuanto más tiempo pasan lejos de los padres, los niños se portan peor. Ojo, no quiero decir que estemos creando psicópatas o asesinos en serie. Es un efecto leve pero irrefutable.
P.- Hay colegas suyos que dicen que ese efecto no es relevante.
R.- Desde luego, pero yo no estoy de acuerdo con ellos. Se trata de un efecto pequeño, sí, pero muy extendido. La mitad de los niños americanos pasa 30 horas a la semana lejos de sus padres durante el primer año de vida. En Europa la proporción es algo menor, pero poco a poco la alcanzaremos.
P.- ¿Influye o no en estos problemas la calidad de la guardería?
R.- Pues no. No influye. Estén en una buena o en una mala, los niños en guarderías son casi siempre más agresivos. En este asunto juegan tres factores distintos. La dosis de la guardería -horas, días y meses antes de ir al colegio-, el tipo -en grupos grandes o pequeños, por ejemplo- y la calidad. Por supuesto, cuanto mejor es la guardería, mejor se desarrolla el niño, pero la agresividad continúa ahí.
P.- O sea, que usted cree que los niños no deberían ir a la guardería demasiado pronto...
R.- No es tan sencillo. Es como preguntarle a un endocrino si es bueno o malo para tu cuerpo un plato de pasta a la boloñesa. Dirá: «Depende. Las proteínas de la carne son buenas, pero los hidratos de carbono, tomados en exceso, pueden convertirse en grasas». El problema con las guarderías está casi siempre en la dosis.
P.- Explique eso.
R.- Básicamente quiero decir que cuanto más va el niño a la guardería, más agresivo se vuelve.
P.- ¿Han averiguado por qué?
R.- No lo sabemos a ciencia cierta. Tenemos algunas ideas sobre cómo pasa, pero ninguna de ellas es concluyente.
P.- ¿Quizás porque los niños se vuelven emocionalmente inseguros? Se me ocurre que quizás pueden sentir que sus padres no les quieren porque no pasan el suficiente tiempo con ellos.
R.- Hay algunas pistas de eso que usted dice. Está en lo cierto. Pero de todas formas eso no explica la agresividad y la desobediencia. Tampoco las explica la calidad del cuidado infantil. Así que realmente no lo sabemos. Pero mi hipótesis tiene que ver con la presencia del grupo. Para el niño, fisiológicamente es muy estresante estar en un grupo con otros niños.
P.- ¿Quizás porque tiene que competir por la atención de la persona que lo cuida?
R.- Puede ser. También con el hecho de que sea un sitio lleno de gente.
P.- Usted ha sido muy criticado por decir lo que dice. ¿Se siente maltratado?
R.- No demasiado. Tengo la conciencia muy tranquila. Lo que yo digo no tiene nada que ver con la ideología. No estoy en contra de las guarderías. No tengo una posición ideológica. Si el hombre del tiempo dice que va a llover mañana, ¿es porque está en contra de que haga sol? Mi opinión no tiene nada que ver con estar a favor o en contra de algo. Mi posición es científica y está basada en evidencias científicas.
P.- ¿Quiere decir que quienes le critican matan al mensajero?
R.- Supongo que sí. Lo que me molesta es que prefieren ignorar parte de mi mensaje. Y eso es política, no ciencia.
P.- Pero no me negará que la marea social está en contra de lo que usted dice. La sociedad y los gobiernos promueven que las madres trabajen.
R.- Yo nunca he dicho que esté en contra de que las madres trabajen. Mi consejo para las madres trabajadores es que busquen el mejor cuidado para sus hijos, que pasen el mayor tiempo posible con ellos y que no los metan en guarderías desde muy pronto. No tiene sentido meterlos en una clase con otros niños desde los 10 o los 12 meses. A partir de los tres o los cuatro años es otra cosa. Pero tan importante como el cuidado infantil es lo que ocurre dentro de la familia. Incluso si tu hijo está desde muy pronto en una guardería de mala calidad y durante muchas horas al día, una vida familiar donde haya cariño, respeto y autoridad compensará el daño. Si hay un ambiente en casa que favorezca la estimulación del cerebro del niño, la distorsión de lo que ocurre fuera será irrelevante para su desarrollo.
P.- Si usted fuera un político, ¿pondría el dinero del Estado en más guarderías o en aumentar la baja por maternidad?
R.- Yo siempre he creído que las familias deben poder elegir. Que hagan lo que quieran hacer. No me gusta que el Gobierno decida por mí y favorezca una opción sobre las demás. No estoy de acuerdo con que un político decida que es bueno que todas las madres trabajen y ponga el dinero del Estado, que es limitado, sólo en crear nuevas guarderías. Me gustaría ver un sistema que permita a los padres decidir si quieren o no llevar a sus niños a la guardería. Que el Gobierno utilizara parte del dinero para ofrecer guarderías de buena calidad para aquellos padres que tomen la decisión de poner a sus hijos al cuidado de otras personas desde muy pronto, pero que haya también un dinero que vaya directamente al bolsillo de las familias que decidan cuidar a sus hijos ellas mismas en casa. Lo que me molesta es que el sistema empuja a las familias a dejar a sus hijos al cuidado de otros porque no tienen dinero para cuidar de ellos en casa, pese a que en muchos casos es lo que las madres querrían.
P.- ¿De verdad cree que ése es el deseo de las madres?
R.- De las madres y de los padres. Cuando les preguntan en las encuestas si quieren volver a su puesto de trabajo a tiempo completo seis meses o un año o un año y medio después de tener un niño, todos dicen que no. Todos prefieren estar en casa cuidando de sus hijos. Y luego, después de un tiempo, todos quieren volver al trabajo y casi todos vuelven gradualmente. Y sin embargo, no pueden hacerlo. El Reino Unido está trabajando en esa dirección, extendiendo la baja por paternidad, mejorando el cuidado infantil y haciendo caso de las investigaciones, pero no todos los países pueden decir lo mismo.
P.- Supongamos que la madre trabaja. ¿Es mejor para un niño de un año ir a la guardería o estar con una canguro en casa?
R.- Según se mire. No se puede simplificar, pero en principio las guarderías crean niños más agresivos y desobedientes, como ya he dicho. Pero al mismo tiempo las guarderías mejoran las habilidades lingüísticas de los niños. Supongo que lo mejor es ir gradualmente del cuidado materno al de los abuelos u otros familiares. De ahí a algún tipo de cuidado en casa y por fin a la guardería. La idea de poner a un niño de 13 meses en un grupo de 10 o 15 niños es algo que no hace sentirse cómodos ni a los padres ni a los propios niños.
P.- ¿Qué es mejor para el niño? ¿Que el permiso de paternidad lo coja la madre o el padre?
R.- Aparentemente es indiferente. Yo creo que el hecho de que la pareja pueda elegir cuál de los dos cónyuges coge el permiso es bueno. De todas formas, Suecia ha tenido esa capacidad de elegir durante décadas y sin embargo siguen siendo las mujeres las que casi siempre lo cogen.
P.- ¿Qué influye más en el desarrollo de un niño? ¿La genética o el entorno en el que se educa?
R.- Durante mucho tiempo hemos minusvalorado la importancia de la genética y quizá ahora nos estamos yendo al extremo contrario. Digan lo que digan los genetistas, la educación importa. Aunque no importa lo mismo para todos los niños.
P.- ¿Ah, no?
R.- No. Para algunos niños el ambiente es muy importante y para otros en cambio es irrelevante. Hay niños que son brillantes, atléticos o inteligentes porque está escrito en sus genes y hay otros sin embargo que son brillantes, atléticos o inteligentes por la educación que reciben. Lo que quiero decir es que hay personas que son maleables a la influencia del entorno y otras que no lo son o lo son menos.
P.- Pero esa ductilidad también está determinada por la genética.
R.- Sí, claro. Cuando nacemos, estamos de alguna manera sentenciados. Por decirlo llanamente, algunos estamos más moldeados por la genética y otros más moldeados por nuestro entorno, pero ésa es una disyuntiva que depende de la genética.
P.- Volvamos a las guarderías. Esa agresividad que ha detectado en sus estudios, ¿qué efectos tiene cuando los niños llegan a la escuela?
R.- Pues complicados. Hicimos un estudio en una clase de primaria en la que la mayoría de los niños habían estado en guarderías desde muy pronto. Y uno de los hallazgos fue que la agresividad y la desobediencia se contagiaban. Los niños que habían pasado más tiempo en casa enseguida generaban conductas similares a las de sus compañeros y se volvían más agresivos y más desobedientes. Por eso, en mi opinión, el efecto en la conducta de los niños no debe obviarse. Sobre todo en el plano social. Es lo mismo que la contaminación en las ciudades. Las emisiones de carbono de un coche son mínimas, pero sumadas a las de varios millones de coches más convierten ciudades como Madrid o Londres en urbes contaminadas y donde respirar es más complicado.
P.- ¿Quiere eso decir que tendremos niños peor educados?
R.- Quizás sí, pero no sólo tiene que ver con las guarderías. Hay muchos otros factores: divorcio, más alcoholismo y familias monoparentales. Pero las guarderías tienen su parte. Crean niños menos amistosos, desagradables, ventajistas, poco cooperativos.. En el fondo es un paisaje familiar. Suena como la sociedad en la que vivimos.
P.- ¿Qué efectos tiene en los niños el divorcio de sus padres?
R.- Importantes. Hay muchas pruebas de que un divorcio traumático es muy negativo para el niño y eso causa tensiones durante años, incluso en futuras relaciones de pareja. Lo mismo se puede decir en sentido contrario. Una relación armoniosa y cálida entre los padres puede proteger a los niños de muchas cosas. Si tuviera que ordenar los factores según su influencia en la educación del niño, diría que lo más importante es la calidad de las relaciones entre padre e hijo, luego la relación entre los padres y luego la que tienen entre sí los hermanos. Por último, hay que decir que el dinero no importa. O mejor dicho, importa pero sólo en la medida en que le hace más fácil o más difícil ser padre.
P.- ¿Es mejor para el niño vivir dentro de un matrimonio infernal o pasar por un divorcio?
R.- Hay pruebas que sugieren que es mejor para un niño afrontar el divorcio de sus padres que estar expuesto continuamente a los efectos de una vida familiar problemática. En ese sentido, se podría decir que hay algunos divorcios buenos.
¿Tiene usted niños?
- Dos hijos mayores.
No debe ser fácil ser padre sabiendo todo lo que usted sabe.
- Ya veo por dónde va, pero no es tan complicado. Creo que puedo separar bastante bien mi trabajo de mi vida privada. Mi trabajo es estudiar cómo se debe educar a un niño, pero no paso mucho tiempo sopesando qué hago. Es mucho más instintivo. Una de las cosas que me molesta es que mis amigos piensan que analizo cómo se portan con sus hijos.
¿Y lo hace?
- Desde luego que no.



- Hay voces en la pedagogía y en la política que llaman a eliminar los roles de género en la educación. Para entendernos, que los niños jueguen con muñecas y las niñas jueguen al fútbol. ¿Le parece bien?
- No necesariamente. Tratar de atenuar los estereotipos es bueno, pero actuar como si no existieran es una idiotez. Los estudios dicen que los niños aman los juegos violentos. Las niñas, no. No es algo negativo. Es parte de la infancia. Intentar prevenir eso es como mear contra el viento. Los niños y las niñas siempre serán distintos, lo que no quiere decir que haya niños más afeminados y niñas que se comporten más como niños. Pero decir que la causa de que existan puntos de vista machistas es que los niños juegan a juegos agresivos es una chorrada. Son intelectuales que se iniciaron en esa forma de pensar en los años 70 y que están aún por ahí, diseminados por todo el mundo. Pero no hay ningún estudio que justifique esta opinión. Es una estupidez educativa. Como decir que las nubes no tienen que ver con la lluvia. Diario El Mundo, sábado 20/09/2008 – Eduardo Suarez – Entrevista a Jay Belsky**
http://www.elmundo.es/elmundo/2008/09/20/internacional/1221877915.html
**El doctor Belsky fue profesor en la Penn State University hasta el año 2001. Desde entonces, dirige el Institute for the Study of Children, Families & Social Issues en la Universidad de Londres. En la actualidad está considerado un investigador internacionalmente reconocido en el campo del Desarrollo Infantil y los Estudios de la familia. Sus áreas de especial interés son los efectos del cuidado en guarderías, las relaciones entre padres e hijos durante la infancia, la transición a la paternidad, la etiología del maltrato infantil y las bases evolutivas. Ahora está implicado en el multimillonario estudio SECC y en un estudio longitudinal con 1000 jóvenes de Nueva Zelanda que han sido estudiados desde que tenían 3 años.

Hasta cuando esta calidad de vida...tan miserable...

"¡Qué día más largo! Me he levantado a las seis y media de la mañana y todavía no sé a que hora voy a poder salir de la oficina. Tendré que decirle a mi madre que recoja a los niños. Si al menos hoy saliese antes mi jefe, podría escaquearme. Me daría tiempo a pasarme por el centro comercial y comprar algo para cenar. Es igual, encargaré una pizza. Además con el atasco que me espera, no voy a poder llegar a casa hasta las 10. A ver si por lo menos dan algo en la tele".
Esta puede ser la rutina de cientos de miles de personas en nuestro país a los que conciliar la vida laboral y la familiar les parece simplemente una utopía. En las pocas horas libres que deja el trabajo se encadenan largas distancias, compromisos, encargos, labores domésticas y un aletargado ocio que no hace más que prolongar el cansancio acumulado.
No hace falta ser doctor para hacer un diagnóstico. Los síntomas más comunes del trabajador que soporta largas jornadas son tensiones familiares, mala alimentación, estrés, cansancio, apatía, absentismo, siniestralidad laboral, accidentes de tráfico y, sobre todo, bajo rendimiento.
Parece un hecho probado que a mayor jornada, menor rendimiento. España trabaja una media de 240 horas más al año que el resto de países de la UE y, aún así, se mantiene a la cola en productividad. Trabajamos más horas, pero con menor eficiencia.
“Es necesario un cambio de cultura laboral, abandonar el presentismo y pasar a la eficiencia si queremos ser competitivos en un mundo cada día más globalizado y complejo”.

Así piensa Ignacio Buqueras, el presidente de la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles -hermana mayor de la ARHOE-, que integra desde junio de 2003 a 114 instituciones y entidades públicas y privadas en busca de unos horarios que nos permitan mejorar la calidad de vida y que se aproximen más a los europeos.
España es sin duda una singularidad respecto a sus horarios tanto dentro de Europa como en todo el mundo occidental. “No siempre fue así”, recuerda Ignacio Buqueras, quien atribuye a esta particularidad la transformación que sufrió nuestro mercado laboral durante los duros años que sucedieron a la Guerra Civil.
Muchas familias ya no se podían mantener con un solo sueldo. Los hombres tenían un trabajo por la mañana y otro por la tarde y las mujeres se vieron obligadas a postergar las comidas y las cenas. Con los años pasaron las penurias, murió la dictadura y nació una nueva España en el marco de la OTAN y de la Comunidad Económica Europa; sin embargo, los horarios han sobrevivido a los cambios.
2010: sincronizar nuestros horarios
El deseo de la Comisión, y así lo ha expresado su presidente en una carta dirigida a Rodríguez Zapatero, es avanzar en la racionalización de los horarios, teniendo en cuenta que en el primer semestre de 2010 España ocupará la presidencia de la UE: “Este sería el gran momento para un mayor acercamiento. Queremos volver a una Europa de la que formamos parte. Si tenemos la misma moneda, ¿por qué no los mismo horarios?”. Ignacio Buqueras opina que el nuestro no será un país moderno y competitivo hasta que esto no ocurra.
No es el único. La Cámara de Comercio de los Estados Unidos en España ha elaborado un documento con diez recomendaciones para aumentar las inversiones extranjeras entre las que se encuentra la de racionalizar los horarios y jornadas laborales.
El presidente de la Cámara, Jaime Malet, ha trasladado en numerosas ocasiones las quejas de empresarios norteamericanos debido a los desfasados horarios españoles. No entendían, por ejemplo, que una cena de negocios se celebrase a partir de las 10 y terminase a la 1 de la mañana, mientras que ellos al día siguiente se levantaban a las 6 para coger un vuelo.
En el mismo sentido, recordaba el astronauta Pedro Duque en una entrevista que, durante la mitad de su vida que ha pasado lejos de España, lo más difícil era siempre “hablar con España”. Lo mismo ocurre en muchas empresas españolas que reciben repetidas llamadas de otros países europeos entre las dos y las cinco de la tarde y siempre ofrecen la misma respuesta: “Llame más tarde, en estos momentos, está comiendo”.
La Comisión sugiere un horario laboral con una flexibilidad de entrada entre 7:30 y 9 de la mañana y de salida entre 4.30 y 6 de la tarde como hora límite. El tiempo ideal dedicado al almuerzo sería entre 45 y 60 minutos; “tiempo suficiente para una sana dieta mediterránea”, dice Buqueras.
De igual manera, advierte a los directivos sobre la conveniencia de una comida frugal, que ayuda tanto a mantener la linea como a agilizar la toma de decisiones. En lugar de los “mal llamados” almuerzos de trabajo -que en muchos casos se prolongan entre preámbulos y sobremesas hasta tres horas, mientras los equipos de estas personas permanecen de brazos cruzados-, la Comisión para la Racionalización de los Horarios Españoles recomienda organizar desayunos de menor duración a una hora temprana en la que la gente esté más despejada.
La clave de la felicidad es saber separar el trabajo de la vida familiar. Y en muchos casos las empresas no colaboran: invaden la intimidad de sus trabajadores, bombardeándolos con mensajes y llamadas a sus PDA y ordenadores portátiles.
Paradójicamente, los avances tecnológicos ideados para facilitarnos el trabajo fuera del trabajo se convierten en ocasiones en grilletes que nos esclavizan más a él. “Es comprensible que un jefe llame a su subordinado a las 10 de la noche por un caso de fuerza mayor, pero no como norma general -protesta Ignacio Buqueras-; turba la paz de las personas e incide negativamente en el trabajo. Aquella persona que esta obsesionada con el trabajo pierde perspectiva, pierde objetividad y a la larga pierde la empresa”.
Algo esta cambiando
No todos son oídos sordos. La Comisión para la Racionalización de los Horarios reconoce que cada día hay una mayor sensibilidad en las empresas, por parte de los directores de los departamentos de RR.HH, y existe una mayor voluntad de premiar el talento. Para algunas empresas, tratar bien a las personas y no abusar de las largas jornadas de trabajo son aspectos completamente positivos que ayudan a fidelizar al empleado.
Es el caso de Iberdrola, la única empresa del IBEX 35 que ha integrado un plan de conciliación laboral para sus empleados. En noviembre de 2007 inició un horario para sus más de 11.000 trabajadores que va de 7:30 a 15:30 de la tarde con 24 minutos de flexibilidad para la entrada y la salida.

Un año después, la propia compañía reconoce que ha aumentado de manera importante la productividad, así como el nivel de satisfacción de los empleados, cada día más fieles a la empresa.
A pesar de su empeño por extender el uso racional del tiempo, la Comisión es consciente de que una sociedad del siglo XXI debe tener múltiples horarios. Existen sectores con características muy específicas en los que su propuesta jamás podría llevarse a cabo.

No son muchos, pero sí muy necesarios: policía, bomberos, hospitales, medios de comunicación, limpieza, etc. Sin embargo, los horarios nocturnos y servicios de 24 horas se harían medianamente llevaderos con un servicio de turnos bien establecidos.
El mismo bálsamo podría aliviar las largas jornadas de pequeñas empresas en las que apenas trabajan uno o dos empleados. Liberalizar y flexibilizar son las principales recomendaciones de la Comisión para el comercio, la hostelería y el sector servicios.
Mientras persistan las largas jornadas, parece lógico que los comercios abran hasta tarde. Pero es fundamental romper con la rutina y estudiar el mercado. ¿Sería lógico abrir una tienda de zapatos para niños a las 10 de la mañana todos los días, cuando las madres están trabajando y los niños en la escuela?, se pregunta Ignacio Buqueras.
Del mismo modo, los pequeños comerciantes deberían especializarse en determinados productos y atender a un público específico para poder competir con las grandes superficies. Hay que estudiar quién es tu cliente y cuales son sus horarios. Renovarse o morir en el tiempo.
Malos horarios, mala vida
En España se trabaja de media 240 horas más al año que en el resto de la UE. Tres de cada cuatro trabajadores no pueden cuidar de sus hijos. 350.000 niños de 6 a 14 años pasan las tardes solos en casa, más de 70.000 cenan solos y 15.000 se encuentran en situación de incomunicación extrema. Una tercera parte de los empleados por cuenta ajena no pueden pedir días para asuntos familiares.

El 11,5% de los españoles se ve obligado a pedir días de permiso para atender a sus hijos. Una de cada cinco madres renuncia a la baja por maternidad. Dormimos de promedio 50 minutos menos que el resto de media europea. España se encuentra a la cola de Europa en la tasa de natalidad.
Fuente: www.libertaddigital.com Agencia Prelum 16/11/2009